<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Devocionales &#8211; Eben-ezer</title>
	<atom:link href="http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://eben-ezer.us</link>
	<description>Hasta aquí nos ayudó Jehová</description>
	<lastBuildDate>Mon, 04 May 2020 05:15:19 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.1.1</generator>

<image>
	<url>http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/04/books-icon-6.png</url>
	<title>Devocionales &#8211; Eben-ezer</title>
	<link>http://eben-ezer.us</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>He aquí mi Siervo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2020 05:11:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=1254</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir Lectura: Isaías 42:1-3. &#160; Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo-2/">He aquí mi Siervo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h4><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1255" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/05/solmexico-7-de-mayo-e1588569069113.jpg?x43915" alt="" width="820" height="414" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/05/solmexico-7-de-mayo-e1588569069113.jpg 820w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/05/solmexico-7-de-mayo-e1588569069113-300x151.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/05/solmexico-7-de-mayo-e1588569069113-768x388.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/05/solmexico-7-de-mayo-e1588569069113-109x55.jpg 109w" sizes="(max-width: 820px) 100vw, 820px" /></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Lectura: Isaías 42:1-3.</em></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que ser el más humilde, conforme a la orden eterna del reino espiritual. El ministerio de Jesús era, pues, la revelación de la vida que Dios había estado viviendo desde la eternidad en las profundidades azules del cielo; y si una vez podemos aprender los principios de aquella vida que llenó centenares y millares de hogares de bendición y gozo durante aquellos maravillosos años de ministerio terrenal, tendremos un modelo por el cual podemos formular nuestro servicio a Dios y a los hombres. La vida y el ministerio de nuestro Señor revelaron el ideal de nuestro servicio.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">No hay duda que este pasaje de Isaías se aplica a nuestro Señor. El Espíritu Santo, por el evangelista Mateo, lo refiere directamente a Él, y dice que su significación fue cumplida completamente por aquella vida sin par, que por un breve espacio arrojó su resplandor sobre nuestro mundo (Mat.12:18).</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Estas son las cualidades que Jehová nos manda que miremos en el Siervo escogido en el que se deleita su alma: Una modestia divina; una humildad divina; una perseverancia divina.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La modestia de la mejor obra</em></h4>
<h5 style="text-align: justify;">Dios está siempre obrando en nuestro mundo, dirigiendo el progreso de los soles, refrescando la hierba con el rocío, dirigiendo el vuelo de los rayos de la mañana y la luz incierta de las luciérnagas, rodeando nuestro andar y nuestro acostarnos. Pero todo este trabajo se hace tan quieta, tan ocultamente, con tanta reticencia en cuanto a su accionar personal, que muchos afirman que no hay Dios.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Adereza la mesa del almuerzo cada mañana para millares, en los bosques y océanos y en los hogares de los hombres; pero se retira antes de que podamos vislumbrar a Aquel a quien debemos todo. Sabemos que ha estado obrando; pero se ha ido sin hacer ruido, sin dejar una huella, dejando sólo el toque evidente de su mano.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Así fue con la obra de Cristo. Puso la mano sobre la boca de los que proclamaban su deidad o anunciaban su fama. Repetidas veces dijo a los que recibían sus favores, que no debían darle a conocer. Se retiró de entre las multitudes que llenaban los pórticos de Betesda, de modo que el paralítico sanado no sabía quién le había sanado. Se quedó el tiempo necesario entre las montañas de Galilea, hasta que sus hermanos le amonestaron. No voceaba, ni alzaba su voz ni la hacía oír por las calles.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Esta cualidad es la marca de Dios sobre el mejor trabajo. Sus más peritos artistas no inscriben sus nombres sobre sus pinturas, ni introducen sus retratos entre sus grupos. Les basta el haber dado testimonio de la verdad y hermosura del universo; no desean otra cosa sino revelar lo que han visto en los más puros santuarios de la naturaleza, o en los brillos transitorios de belleza en el rostro humano.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Ganar un alma para Dios; limpiar la cicatriz del leproso; hacer que los ojos ciegos vean; devolver el amado muerto a la madre, a la hermana, al amigo – esta recompensa les basta. Mirar desde la obra cumplida al rostro de Dios; recibir por respuesta su sonrisa; recibir el galardón del Padre que está en lo secreto – esto es el cielo, comparado con el cual las alabanzas de los hombres valen tan poco como sus censuras.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">¿Estás seguro, siervo-hermano, de que este es el carácter de tu alma, la cualidad de tu trabajo? Porque si no, si en tu alma secreta buscas agradar la dulce voz de la adulación humana, si abrigas el deseo de publicar los resultados de tu obra en los periódicos o que ellos sean tema de la plática de los hombres, te aseguro que el deterioro está corrompiendo rápidamente tu servicio, así como lo hace la podredumbre con la fruta del otoño.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Ya es tiempo de que te retires a algún sitio solitario, donde el cieno que obscurece las aguas cristalinas de tu alma pueda quitarse, para que de nuevo no reflejen nada sino el cielo con sus profundidades azules y sus millares de estrellas. El único trabajo que Dios aprueba, que es permanente y fructífero, que participa de la naturaleza de Cristo, es el que ni busca ni necesita publicarse. El pájaro está contento con cantar; la flor con ser bella; el niño con desarrollar su naturaleza ante la amorosa mirada de su madre; y el verdadero obrero, con hacer la voluntad de Dios.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La humildad de la mejor obra</em></h4>
<h5 style="text-align: justify;">Los tratos más preciosos de Dios han sido con jóvenes pastores tomados nuevamente de entre sus rebaños; con los hijos más jóvenes sin reputación; con doncellas cuya belleza maduraba en la oscuridad de alguna villa entre las montañas. Ha quitado a los poderosos de su trono, y ensalzado a los mansos y humildes. Y así hizo nuestro Señor. Pasó por alto el palacio de Herodes, y escogió a Belén y su pesebre. Rehusó los imperios del mundo y tomó el camino de la cruz. Escogió a sus apóstoles y discípulos de entre los pobres. Reveló sus secretos más preciosos a los niños. Dejó la sociedad de los fariseos y escribas, y gastó sus energías en cañas cascadas y pabilos que humean, con ladrones moribundos, mujeres caídas y paisanos de Galilea.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Una caña. ¡Cuán típica es del corazón quebrantado, abrumado por la pisada del desamor y la tiranía! No hay hermosura en su penacho rojizo. No hay fuerza en su delgado tallo. No hay atracción en el pantano lleno de fiebre donde crece. ¡Y si nadie va lejos buscando una caña, cuánto menos lo hará para buscar una que haya sido cascada por la alegría ruidosa del caballo marino, o por la pisada del campesino. Así se quebrantan los corazones. Demasiado frágiles para resistir la opresión del loco egoísmo y la pisada de la crueldad inmisericorde, sin hacer un sonido se quebrantan, y desde entonces son echados a un lado como una cosa inútil que no merece ni un pensamiento.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">¡El pabilo que humea! ¡Cómo humea! ¡Cuán lentamente las chispas siguen la una a la otra a lo largo de sus fibras! ¡cuán impotente es para encender la gasa más delgada en una llama! Tan débilmente arde el amor en algunos corazones, que sólo el que lo sabe todo puede saber que hay en realidad amor allí. Tan espasmódico, tan irregular, tan destituido del poder para encender. ¡Ay lector mío, tú y yo hemos conocido horas cuando no las brasas de enebros, sino el pabilo que humea, ha sido el emblema verdadero de nuestro amor!</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">El obrero superficial los pasa por alto con prisa ruda. Los pasa con el fin de buscar un objeto que esté a la altura de sus capacidades. ¡Dame –exclama– una esfera en que pueda ejercer influencia sobre almas fuertes, nobles y heroicas! Dame una arena donde pueda trenzarme con enemigos dignos de mi espada. ¡Dame una tarea donde mi acopio de conocimientos pueda ejercerse adecuadamente! Y si fracasa en esto, considera que no ha sido bien tratado. <em>“No haré nada, si no puedo hacer lo mejor”</em>.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">¡Qué palabras tan fatuas! Lo mejor, lo más noble, es inclinarse con humildad divina sobre aquellos a quienes el mundo descuida, ejerciendo un ingenio santo, una invención sagrada; haciendo de las cañas cascadas, flautas musicales, o varas para medir la nueva Jerusalén; soplando la chispa del pabilo humeante hasta que casi el que se había acabado en el corazón de un Pedro, enciende tres mil almas dentro de siete semanas después de su extinción amenazada.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Esta es también la prueba del verdadero trabajo. ¿Dónde te halla a ti, siervo-hermano? ¿Ambicionas tú una esfera más grande; no queriendo afanarte para explicar el evangelio a los ignorantes; ni interesarte en las constantes recaídas y apostasías de los débiles; ni combatir los temores de los miedosos y faltos de fe; ni componer las perpetuas disputas y querellas de nuevos discípulos; ni ajustar tu paso al de los más débiles y jóvenes del rebaño? ¡Ten cuidado! Tu obra corre peligro de perder su cualidad más noble; el calor está pasándose de la fruta del verano; el tono suave que ama Dios está borrándose de tu pintura; la gracia del día está muriendo. Antes de que sea tarde, vete a solas con Dios para aprender que las almas más nobles a veces se hallan en los cuerpos quebrantados, y la más grande obra a veces emana de las chispas más insignificantes.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La perseverancia divina</em></h4>
<h5 style="text-align: justify;">Aunque nuestro Señor se interesa principalmente con la caña cascada y la mecha que arroja poca luz, Él no es ni la una ni la otra. No desfallece ni se desalienta. En el mundo primitivo las plataformas sucesivas, en las que obraba en la escala ascendiente de la creación, fueron perpetuamente sumergidas por las olas del caos que se llevó de ellas todo lo que les había hecho; pero a través de todo, perseveró hasta que los cielos y la tierra que ahora existen se presentaron vestidos de una hermosura que mereció de los labios del Creador el veredicto: <em>“Es bueno”</em>. Así será en el mundo espiritual. Los siglos que han seguido al supremo sacrificio del Calvario han visto alternativas de caos con cosmos; de desorden con orden; de confusión con la civilización. Pero el Maestro ni una vez se desanimó ni encogió su mano; sino por honra y deshonra persiguió su propósito.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Esto, también, es la cualidad del mejor trabajo. El que emana de la carne está lleno de pasión, furia e impulso. Procura librar a Israel por un espasmo de fuerza que deja a un egipcio muerto en la arena; pero pronto se agota y se retira sin valor y gastado. La renunciación de una empresa iniciada con prisa calurosa prueba que se originó en la energía de la carne, y no en una iniciativa del Espíritu. La perseverancia en medio del menosprecio y dificultades, arrostrando la crítica despiadada y el odio obstinado, siguiendo cuesta arriba o a través del pantano inseguro, es una prueba de que la tarea ha sido dada divinamente, y que el alma ardiente alimenta sus fuerzas de los recursos divinos. Si esta perseverancia te está faltando, considera si tu tarea te fue escogida por el cielo, o si tú mismo la has escogido; si es esto último, abandónala; pero si es lo primero, entonces espera al Señor hasta que tus fuerzas sean renovadas, y tú tampoco serás desanimado, ni fracasarás.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Pero cualidades como ésta, por más excelentes que sean, no pueden valer, al menos entre nosotros, hasta que les haya sido agregada la investidura del Espíritu Santo. <em>“He puesto sobre él mi Espíritu”</em>. En las aguas del bautismo aquella promesa fue cumplida, porque emergiendo el Señor de ellas, los cielos fueron abiertos, y el Espíritu en forma corporal descendió y se posó sobre él. Entonces comenzó su ministerio público. Treinta años había estado contento con la vida oscura y contemplativa de Nazaret; ahora se adelantó en el mundo diciendo: <em>“El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí y me ha ungido para predicar”</em>.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Lo que fue aquella escena en la vida del Señor, lo fue el Pentecostés para la iglesia. Entonces fue ungido para su misión divina entre los hombres; la unción del Santo descansó sobre ella, para ser continuada y renovada al paso que transcurrieron los lentos siglos. Lo que sucedió para la iglesia debe verificarse en la historia de cada miembro de ella. Esta unción es para todos; ha de ser recibida por fe, y es dada especialmente para prepararnos para el trabajo. ¿Has recibido tú tu parte? Si no, estás equivocándote procurando hacer la obra de Dios sin ella. Quédate hasta que recibas esta investidura. ¿La has conocido? Búscala al comenzar cada nueva empresa. No estés satisfecho con cosa menor que el ser ungido con aceite nuevo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Y aún esto no es todo. En las palabras: <em>“Te sostendré por la mano; te guardaré”</em> (Is.42:6), se hace una sugerencia de la cooperación del Espíritu Santo con cada verdadero siervo de Dios. Al empezar nosotros a hablar, cae sobre los que oyen la Palabra. Al dar testimonio nosotros de la muerte, resurrección y gloria de Jesús, él también da testimonio a la conciencia y corazón. Cuando la voz del cielo habla por nuestros labios, el Espíritu Santo dice <em>“Sí”</em>. Así todas las palabras de Dios habladas por nosotros reciben la demostración del Espíritu Santo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Es imposible dar demasiado énfasis a la necesidad de depender, en la obra cristiana, del co-testimonio del Espíritu de Dios. No sólo alivia al obrero de hacer un esfuerzo indebido y agobiante, dividiendo sus responsabilidades con su Socio divino, sino que le comunica poder inconmensurable. Esto es lo que quiere decir el apóstol con las palabras <em>“la comunión del Espíritu Santo”,</em> que significan el <em>“tener en común”</em>. Feliz aquel que ha aprendido tal comunión de propósito y método con el Espíritu divino, que puede derivar la mayor ayuda posible de su cooperación.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Tales son los principios divinos del servicio; y necesitan ser estudiados por cada uno de nosotros, si queremos oír a Dios decir de nosotros, en nuestra medida: <em>“He aquí mi Siervo, a quien yo sustento; mi Escogido, en quien se complace mi alma”</em> (Versión Moderna).</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: right;">         <em>      F.B. Meyer</em></h4>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo-2/">He aquí mi Siervo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Reunidos en la puerta de las Aguas</title>
		<link>http://eben-ezer.us/reunidos-en-la-puerta-de-las-aguas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2020 04:32:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mensajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=1232</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; Nehemías 8:1-8 Los libros de Esdras y Nehemías nos conducen retrospectivamente a una época de avivamiento espiritual, en la que un remanente del pueblo de Dios deja atrás la cautividad babilónica para dirigirse a la tierra que Dios había prometido a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Dicho remanente vuelve a Jerusalén, el lugar que el [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/reunidos-en-la-puerta-de-las-aguas/">Reunidos en la puerta de las Aguas</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h4></h4>
<h4></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-1233" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta.jpg?x43915" alt="" width="976" height="626" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta.jpg 976w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta-300x192.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta-768x493.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta-86x55.jpg 86w" sizes="(max-width: 976px) 100vw, 976px" /></p>
<h4></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong><em>Nehemías 8:1-8</em></strong></h4>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Los libros de Esdras y Nehemías nos conducen retrospectivamente a una época de avivamiento espiritual, en la que un remanente del pueblo de Dios deja atrás la cautividad babilónica para dirigirse a la tierra que Dios había prometido a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Dicho remanente vuelve a Jerusalén, el lugar que el Señor había elegido para hacer habitar su nombre, con el propósito de restaurar el templo, reanudar la adoración y reconstruir la ciudad.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Por cierto, el orden en que estas actividades fueron organizadas es muy llamativo. Si lo analizamos siguiendo un criterio meramente humano, opinaríamos que hubiera sido más lógico comenzar desde lo exterior, es decir, construir el muro y luego restaurar el templo. Pero ellos hicieron exactamente lo contrario: empezaron desde adentro. Se ocuparon primeramente del centro de la adoración, para lo cual pusieron el altar sobre sus basas y luego colocaron los cimientos del templo; tarea que, gracias a la acción de los profetas Hageo y Zacarías, fue completada tras muchas interrupciones y una severa oposición. Finalmente, en los días de Nehemías, la obra de reconstrucción del muro y colocación de las puertas de la ciudad pudo comenzar. Y Nehemías pudo ver el éxito de sus esfuerzos cuando el muro de Jerusalén fue dedicado con música y cánticos <em>(Nehemías 12).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Sin embargo, todavía hay otro detalle importante para destacar de esta época de retorno y avivamiento: el renovado interés por la Palabra de Dios, la cual volvió a tener el lugar que le correspondía y su luz fue puesta nuevamente en el candelero. En <em>Nehemías 8,</em> vemos a un pueblo reunido alrededor de la Palabra y escuchando su mensaje con mucha atención. Nadie faltaba allí. Todo el pueblo estaba reunido como un solo hombre y durante muchas horas escuchaban la ley que estaba siendo leída. Los oídos de todos ellos estaban atentos a lo que decía el libro de la ley <em>(8:3)</em>. De manera que el retorno del remanente a Jerusalén también fue un retorno a la Palabra y a la voluntad de Dios. El pueblo despertó al escuchar el llamamiento efectuado por medio de la trompeta de la Palabra de Dios.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">En todo esto, el escriba Esdras tenía un papel muy importante <em>(7:10)</em>. A él le fue dado un lugar prominente a fin de que presentara la Palabra de Dios ante los israelitas y que lograra que éstos prestaran toda su atención y grabaran en sus corazones lo que habían escuchado. Es importante considerar detenidamente el lugar y el tiempo en que se llevaba a cabo la reunión del pueblo para escuchar la lectura de la Palabra, porque dichas circunstancias están en perfecta armonía con el propósito de dicha reunión. Ésta se realizaba en la plaza que estaba delante de la puerta de las Aguas, la que nos habla de la obra purificadora de la Palabra de Dios <em>(Juan 15:3; Efesios 5:26).</em> La puerta, además, era el lugar donde se administraba justicia y se hacían juramentos.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Hablando metafóricamente, podemos decir que el pueblo se colocaba a sí mismo bajo la autoridad de la Palabra y se sujetaba al lavamiento del agua por la Palabra. Ellos se reunían enfrente de la puerta de las Aguas el primer día del mes séptimo <em>(vv. 1-2).</em> Este día era muy importante en el ciclo anual de fiestas, pues marcaba el principio de la serie final de fiestas que sucedía a la siega de la mies. En este día se celebraba la Fiesta de las trompetas, la cual era seguida por el Día de la expiación y luego, del 15 al 22 del mismo mes, se celebraba la Fiesta de los tabernáculos. Según Levítico 23:23-24, este primer día de este nuevo mes era anunciado por medio del son de trompetas. Si aplicamos esto directamente a nosotros, podemos decir que la trompeta de la Palabra ha sido escuchada nuevamente, provocando un despertar espiritual en medio del remanente de creyentes fieles, aquellos que tienen oídos para oír lo que el Espíritu dice a la iglesias <em>(Apocalipsis 2 y 3).</em> Este primer día del séptimo mes fue un nuevo comienzo seguido del incremento de la luz; un tiempo en el que los caminos de Dios se acercan a su cumplimiento (el número siete connota perfección).</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">En <em>Nehemías 8</em>, el Día de expiación no es mencionado de manera particular, pero sí la Fiesta de los tabernáculos. Dicha fiesta era guardada por el pueblo de Dios durante siete días, de acuerdo al mandamiento que les era leído al segundo día <em>(vv. 13-18)</em>, y era la última de las siete fiestas del Señor, ocasión propicia para mostrar gratitud y gozo a causa de todas las bendiciones recibidas en la Tierra prometida, para recordar la bondad de Dios hacia ellos y su redención de Egipto <em>(Éxodo 23:16; Levítico 23:43; Deuteronomio 16:15).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">En este primer día del séptimo mes, la Palabra de Dios tenía un lugar prominente en medio del pueblo de Dios. Esdras y sus asistentes se ubicaban en un púlpito de madera especialmente construido para ellos, y todo el pueblo mostraba reverencia cuando el libro de la ley era abierto <em>(v. 5)</em>. Todos los que habían presenciado este acto se humillaron y se inclinaron a tierra <em>(v. 6).</em> ¡Qué impresionante debió haber sido observar esa escena! La gratitud y la reverencia que observamos en estas personas a causa de la lectura de la Palabra de Dios resulta para nosotros un hecho muy significativo. Además, vemos en los asistentes de Esdras una figura de algunos dones que el Señor ha dado a su Iglesia: los pastores y los maestros que explicaban la Palabra <em>(vv. 4 y 7)</em>. El ministerio de la Palabra de Dios es un verdadero servicio levítico. Y como varios de sus nombres aparecen mencionados en nuestro pasaje, podemos aprender de esto que efectivamente Dios apreciaba la obra de cada uno de ellos.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Otro punto hacia el cual deseo atraer la atención es el impacto que provocó la Palabra de Dios en aquellos que la escuchaban. Pues el resultado de oír la Palabra fue para estas personas volverse hacedores de la misma. Por un lado, ellos se humillaban porque sabían de su infidelidad y comprendían que se habían apartado de Dios. Por eso se entristecían y lloraban al escuchar las palabras de la ley <em>(v. 9).</em> Pero, por otro lado, ellos se regocijaban en el Señor porque Él había concedido que hubiera un remanente de su pueblo. El resultado de obedecer la ley, la Palabra revelada por el Señor, fue tener gozo en abundancia <em>(vv. 10,12,17).</em> En este sentido, este pasaje presenta un parecido asombroso con <em>Esdras 3</em>, donde leemos que muchos daban gritos de alegría y otros lloraban en alta voz cuando se concretó la colocación de los cimientos del nuevo templo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">La Palabra de Dios, ¿no debería causar siempre en nosotros este doble impacto? Por un lado necesitamos ser exhortados y por el otro, consolados. Necesitamos humillarnos a nosotros mismos y al mismo tiempo ser fortalecidos y edificados en nuestra fe. El gozo del Señor es nuestra fortaleza (v. 10). La Palabra de Dios es dulce para nuestros paladares, aun cuando en nuestros corazones pueda producir endechas y tristezas piadosas <em>(Ezequiel 2:8; 3:3; Apocalipsis 10:9-10).</em> Volviendo a <em>Nehemías</em>, vemos que el interés por la Palabra de Dios no era una cuestión temporal. ¡Un solo día de estudios bíblicos no les resultaba suficiente! Al otro día tenían otra reunión (v. 13), durante la cual escudriñaban las Escrituras y hallaban las instrucciones concernientes a la Fiesta de los tabernáculos. Inmediatamente, ellos actuaban según lo aprendido y llevaban a cabo los preparativos a fin de guardar dicha fiesta. Como ya hemos mencionado, el Día de la expiación no es mencionado aquí, pero el remanente de Israel mostraba una amplia disposición para humillarse a sí mismo, tal como estaba indicado para tal día <em>(cfr. Levítico 23:27-32),</em> principalmente en el primer día del mes séptimo <em>(v. 9).</em> Para Israel, el cumplimiento de este gran evento es algo que aún pertenece al futuro. El gran Día de la expiación tendrá lugar cuando Cristo retorne de los cielos; en aquel día los suyos lo verán y reconocerán al que traspasaron, y se lamentarán <em>(Zacarías 12:10).</em> Después de esto, se celebrará la Fiesta de los tabernáculos: un milenio de gratitud y gozo a causa de todas las bendiciones que Dios ha preparado para su pueblo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">La reunión de la puerta de las Aguas resultaba en la celebración de la Fiesta de los tabernáculos, tanto en Jerusalén como en otros lugares. De manera que el llamado por medio de la trompeta a escuchar la Palabra de Dios tenía hermosos resultados. Y esto ocupaba siempre un momento central: día tras día, desde el primero hasta el último de la fiesta, Esdras leía del libro de la ley de Dios <em>(v. 18)</em>. ¡Quiera Dios concedernos el mismo deseo de escuchar su Palabra, de manera que nuestro ruego siempre sea: <em>«Hazme escuchar tu Palabra continuamente»</em>!</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Físicamente, podemos estar en el lugar según el pensamiento de Dios, apartados de los ídolos de Babilonia. Podemos levantar la mesa del Señor y reunirnos hacia Su nombre, reconociendo únicamente Su autoridad y la libertad del Espíritu Santo. Hasta quizá intentemos reconstruir la casa de Dios y la ciudad de Dios, el templo del Dios viviente, de manera que otros vean a la Iglesia tal como debería ser. Sin embargo, ¿redundaría todo esto para nuestro provecho, si al mismo tiempo no tenemos el deseo intenso de escuchar la Palabra de Dios y ser hacedores de ella? Porque, en definitiva, ésta es la actitud que caracteriza a un verdadero despertar espiritual.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4 style="text-align: right;"><em>Hugo Bouter</em></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/reunidos-en-la-puerta-de-las-aguas/">Reunidos en la puerta de las Aguas</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Año Nuevo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/ano-nuevo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Mar 2019 01:35:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=1098</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir Es indudable que, al comenzar un nuevo año, hemos de desear que éste sea mejor que el año pasado, en el cual hemos visto ruina tras ruina, el derrumbamiento de todos los valores humanos y de todo aquello sobre lo que el hombre podía apoyarse en el mundo. Hubo terremoto y maremoto en nuestro país, fortunas perdidas  hogares destruidos, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/ano-nuevo/">Año Nuevo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h5><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-large wp-image-1099" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/03/2019-fb-1024x536.jpg?x43915" alt="" width="660" height="345" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/03/2019-fb-1024x536.jpg 1024w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/03/2019-fb-300x157.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/03/2019-fb-768x402.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/03/2019-fb-105x55.jpg 105w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/03/2019-fb.jpg 1200w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></h5>
<h5></h5>
<h5></h5>
<h5></h5>
<h5></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Es indudable que, al comenzar un nuevo año, hemos de desear que éste sea mejor que el año pasado, en el cual hemos visto ruina tras ruina, el derrumbamiento de todos los valores humanos y de todo aquello sobre lo que el hombre podía apoyarse en el mundo. Hubo terremoto y maremoto en nuestro país, fortunas perdidas  hogares destruidos, pueblos deportados, bombardeos, incendios, destrucción, devastaciones, hundimientos de grandes países, duelo, frío, hambre, paralización de la industria, desempleo, etc. Hemos atravesado todo esto en los últimos tiempos. Hemos visto miserias indecibles que nos oprimen el corazón, y si quizá no todos tuvimos que pasar por el crisol o la hoguera, son muy pocos los que no han llegado a sentir su calor. Tal como el profeta Habacuc, decimos: “¿Hasta cuándo, oh Jehová?”</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Hemos atravesado estas cosas y, desde el punto de vista humano, las perspectivas que tenemos para este año no son mejores. Entonces, ¿cómo no desear que este año sea mejor que el pasado? Pero si, efectivamente, hemos visto abundar los males, ¿no hemos sentido, al mismo tiempo y a través de la prueba, los efectos dulces de la sobreabundante gracia de Dios? Nuestros proyectos, nuestros planes y nuestros deseos han sido trastornados, pero he aquí que, en lugar de hallar la ruina, hemos sido enriquecidos con bienes permanentes, con cosas de lo alto, y hemos recibido en nuestro corazón bienes infinitamente más preciosos que los que hemos perdido. Hemos sentido la simpatía del Señor, hemos gustado su amor, hemos participado de las riquezas de su gracia y de su gloria, hemos aprendido algo más de Él mismo. ¿No compensa esto, y con creces, lo que hemos podido perder?</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Teníamos mucho que aprender; cosas que ignorábamos hace un año. Esperábamos que el año nos resultara bueno, en el sentido de poder conservar lo que poseíamos y quizás aumentarlo; esperábamos tener menos dificultades y preocupaciones. Pensábamos quizás en haber finalizado el período en la «escuela de la prueba» y, sin decirlo, esperábamos reposar.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Nuestras esperanzas, nuestros proyectos fueron derribados como por un viento, pues los caminos de Dios no son nuestros caminos, y hemos estado en Su escuela, dura para la carne, pero donde, al mismo tiempo, hemos gustado la bondad del Señor, quien nos ha llevado a sus pies y nos ha dicho, como a Simón: “Una cosa tengo que <strong>decirte</strong>” (Lucas 7:40). Hemos comprendido que Él tenía una cosa que decir al mundo, a nuestros países y a otras naciones, a la Iglesia, a nuestros hermanos; pero cada uno de nosotros debe decirse: «He comprendido que Él tenía una cosa que <strong>decirme</strong>, a mí en particular.» Pienso que esto es lo que cada uno de nosotros ha experimentado intensamente el año pasado.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Y si durante el año que transcurrió hemos estado a los pies del Señor, escuchando lo que él tenía que decirnos, disfrutando de su amor, de su paz, de su gozo y de su presencia; si durante ese tiempo hemos conocido mejor a nuestro amado Salvador y hemos aprendido más de él, entonces no diremos que el año que pasó fue malo; bendeciremos al Señor por todas las bendiciones que hemos recibido de su parte durante el año pasado, mientras pasábamos por la prueba. Por cierto, habremos experimentado, maravillosamente, lo que vivieron los compañeros de Daniel en el horno de fuego, estando Él con nosotros.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>En este nuevo año, por sombrío que pueda presentarse, caminemos apacible y gozosamente, confiados en la palabra que dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>______________________________________________</em></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><strong><em> </em></strong></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><strong><em>DESILUSIÓN Y CERTIDUMBRE</em></strong></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em> </em></h5>
<h5></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em>El hombre tiene enraizado en su corazón el deseo de ganar todo lo que puede, de elevarse, de prolongar lo más posible su vida en este mundo, previendo que luego, hasta el final de sus días, podrá gozar de lo que amasó, tal como el rico del cual habla el Señor en la parábola (Lucas 12). Ésa es su meta fija; pero, desgraciadamente, todo esto es sólo para la tierra. ¿Y después? El Señor dice: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” Tal hombre está sin Dios, <strong>sin esperanza</strong> en el mundo (Efesios 2:12).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>¡Cuántos esfuerzos hace el hombre para alcanzar su objetivo terrenal! Y en su locura olvida que su vida no está en sus manos, que “no es señor de su camino” (Jeremías 10:23), que el mañana no le pertenece. “Pasa como una sombra. Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?” (Eclesiastés 6:12). Las riquezas, la ciencia, los conocimientos, todo lo que haya adquirido mediante la inteligencia que Dios le ha dado, desaparecerá con él.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>¡Cuántas almas que rememoran su pasado cuando llegan al término de su vida sienten profundamente las palabras del Predicador: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”! ¿Y qué tienen delante de ellas? Sus corazones experimentan un sentimiento de vacío mezclado con la angustia y el temor de la muerte. ¿Dónde quedaron sus proyectos? ¿Cuál ha sido el resultado de tantos años de dura labor? ¡No queda ni el menor rayo de esperanza!</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong><em>¡QUÉ DESILUSIÓN!</em></strong></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em><br />
La vida de tal hombre se puede caracterizar bien mediante dos palabras: <strong>vanidad</strong> e <strong>ilusión</strong>. Para él todo estaba fundado en las cosas del mundo, <strong>edificó su casa en la arena</strong>, pero “la apariencia de este mundo se pasa” (1.ª Corintios 7:31), la arena es arrastrada por las aguas, es decir, por la muerte, y todo desembocará en el juicio.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>En contraste con este cuadro sombrío, ¡cuán luminoso es el de la esperanza del creyente, la cual éste asió por la fe “como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor” (Hebreos 6:17-19). Tal esperanza está fundada en la Palabra de Dios, en sus promesas, en la inmutabilidad de su consejo, en la <strong>Roca</strong> de los siglos. Es una “esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1.ª Pedro 1:3).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>A Dios se le llama el “<strong>Dios de esperanza</strong>”. Por cierto, la esperanza no puede ser aplicada a Aquel que es el Creador de todas las cosas. Todo fue invariablemente fijado por Él desde antes de los siglos y para la eternidad. Él no tiene nada que esperar, nada que recibir de nadie; Él sólo depende de sí mismo, todo le pertenece, todo es para sí. La esperanza es para nosotros; ella nos concierne y es la preciosa parte del creyente.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Nuestro Dios Salvador, en su amor, nos ha dado la esperanza. Ella es para nosotros y nosotros tenemos que esperar todo de Aquel que, después de habernos dado a su Hijo, nos da también con él todas las cosas (Romanos 8:32).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Dicha esperanza nos llena de todo gozo y paz (Romanos 15:13). <strong>La fe</strong>, <strong>la esperanza </strong>y <strong>el amor </strong>caracterizan el estado del corazón del creyente y constituyen su felicidad. Son, en el corazón del fiel, como “cordón de tres dobleces” que “no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:12), y contra el cual los esfuerzos del enemigo son impotentes.</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Nuestra esperanza es Cristo mismo; tal como el apóstol se lo dice a Timoteo: “Jesucristo nuestra esperanza” (1.ª Timoteo1:1); es estar con Él eternamente, íntimamente asociados a Él en la gloria y unidos en su amor. ¡Oh, ven Señor Jesús a consumarla!<br />
<strong>¡QUÉ CERTIDUMBRE!</strong></em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Koechlin M.</em></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em> </em></h5>
<h5></h5>
<h5></h5>
<h4 style="text-align: justify;"><strong><em>SIETE PALABRAS ALENTADORAS<br />
PARA UNA NUEVA ETAPA EN EL DESIERTO</em></strong></h4>
<h5 style="text-align: justify;"><strong><em>(Léase el Salmo 73)</em></strong></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em> </em></h5>
<h5></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Con el primer número del año, recordemos lo que dijo un santo que fue “azotado todo el día, y castigado todas las mañanas” (v. 14). Que el Señor nos aliente al meditar estas cosas, pues pronto daremos los últimos pasos de nuestro viaje por el desierto.</em></h5>
<h5></h5>
<h5>       <em>1.    A medida que avanzamos por el camino se producen vacíos en las filas de aquellos que amamos, con quienes hemos andado y combatido: “Con todo, yo siempre estuve contigo”, decía Asaf (v. 23).               El  Señor permanece fiel. Su presencia con nosotros no faltará jamás. <strong>¡Cuán preciosa compañía!</strong></em></h5>
<ol start="2">
<li>
<h5><em> Cuanto más avanzamos, tanto más sentimos nuestra debilidad. A menudo experimentamos lo que leemos en el versículo 2: “Casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.” ¿Quién podrá preservarnos de caídas? “Me tomaste de la mano derecha”, decía Asaf (v.23). <strong>¡Qué poderoso sostén!</strong></em></h5>
</li>
<li>
<h5><em>¿Con qué nos encontraremos durante el año que comenzó? ¿Cuáles serán nuestras circunstancias, penas o dificultades? “Me guiarás según tu consejo”, decía Asaf (v.24). Aquí no se trata de los consejos eternos de Dios, sino de Su consejo respecto a cada uno de nosotros para conducirnos según su amor.<strong> ¡Qué reposo!</strong></em></h5>
</li>
<li>
<h5><em>Cada año que pasa, cada día que vuela, nos acerca al final de nuestro viaje. ¿Hacia qué objetivo marchamos? Cuestión angustiadora para muchos. “Tras la gloria me recibirás”, decía Asaf (v.24; otra versión). Para Israel esto será después de que la gloria haya sido manifestada, mientras que nosotros, cristianos, seremos recibidos para entrar en ella: “Y después me recibirás en gloria.” Vemos transcurrir el tiempo sin pesar, porque Él nos conduce a la gloria.<strong> ¡Qué objetivo glorioso!</strong></em></h5>
</li>
<li>
<h5><em>¿Qué hallaremos cuando lleguemos a la gloria? ¿Quién nos dará la felicidad? “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”, decía Asaf. Aquel que pudo darnos la felicidad de manera perfecta en medio de las penas en esta tierra, es el mismo que nos dará la felicidad eterna cuando hayamos llegado a los cielos o a la gloria. <strong>¡Qué Persona tenemos allí!</strong></em></h5>
</li>
<li>
<h5><em>Mientras esperamos estas cosas, puede ser que suframos en nuestro cuerpo y en nuestros afectos. ¿Dónde podemos refugiarnos? ¿Sobre quién reposar? “Mi carne y mi corazón                 desfallecen;mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”, decía Asaf (v.26). <strong>¡Qué refugio y qué porción!</strong></em></h5>
</li>
<li>
<h5><em>Si nos llegaran a faltar los bienes materiales, ¿en quién podremos confiar para que supla nuestras necesidades de cada día? “En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”, decía Asaf. (v.28). Acercarse a Dios mismo es un bien preciosísimo; los que confían en Él jamás se sintieron confundidos. Si supiésemos confiar mejor en Él, podríamos contar sus maravillas y liberaciones más a menudo. <strong>¡Qué bien supremo es poseerlo!</strong></em></h5>
</li>
</ol>
<h5 style="text-align: right;"><strong><em>Guignard Alf</em></strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/ano-nuevo/">Año Nuevo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡He aquí el hombre!</title>
		<link>http://eben-ezer.us/he-aqui-el-hombre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Jan 2019 19:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=1091</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; &#160; Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.  Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!  &#160; &#160; Sin duda por desprecio Pilato presentó a Jesús a la multitud [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/he-aqui-el-hombre/">¡He aquí el hombre!</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><p><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-large wp-image-1092" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/01/jesus-pilatos-1024x658.jpg?x43915" alt="" width="660" height="424" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/01/jesus-pilatos.jpg 1024w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/01/jesus-pilatos-300x193.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/01/jesus-pilatos-768x494.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2019/01/jesus-pilatos-86x55.jpg 86w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él. </em><br />
<em>Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre! </em></h4>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>Sin duda por desprecio Pilato presentó a Jesús a la multitud enfurecida, diciendo: <em>“¡He aquí el hombre!”</em> ¡Qué presentación! Jesús acababa de ser azotado. Para burlarse de él fue vestido con unas vestiduras de púrpura (tela teñida de color rojo oscuro que forma parte de las vestiduras de los grandes: sacerdotes, reyes, etc.). En su cabeza le colocaron una corona de espinas… Pero su grandeza moral brilló a través de todas las humillaciones.</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>El mismo Pilato pudo decir: “<em>¿Luego, eres tú rey?” (18:37)</em>, y debió reconocer por tres veces que no hallaba en Jesús ningún crimen, ningún motivo de condenación<em> (18:38; 19:4, 6)</em>. <em>“¡He aquí el hombre!”</em> Jesús fue el único hombre que satisfizo completamente las santas exigencias de Dios. Sólo en Jesús Dios encontró una vida pura, la humildad perfecta, el amor que se consagra por completo, la total obediencia…</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>Lo que el hombre no había podido ni querido dar a Dios, Jesús se lo dio. Dios no había encontrado su gozo en Adán ni en ninguno de sus descendientes. Pero hubo un hombre, Cristo Jesús, quien siempre hizo lo que agrada a Dios. Es el hombre por excelencia. Leemos acerca de él en Hebreos 2: <em>“Le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; todo lo sujetaste bajo sus pies…” (v. 6-9).</em> Un día todos lo verán, cuando aparezca en gloria, revestido de<em> “honra y majestad” (Salmo 21:5)</em>, coronado de <em>“muchas diademas” (Apocalipsis 19:12).</em></strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/he-aqui-el-hombre/">¡He aquí el hombre!</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Fidelidad que aflige</title>
		<link>http://eben-ezer.us/fidelidad-que-aflige/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Oct 2018 03:44:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=1049</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; Yo sé, Señor, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido. Salmo 119.75   &#160; Sin duda la mayoría de nosotros coincidimos plenamente con la declaración de David en cuanto a los juicios del Señor, que en verdad son justos. Lo creemos de corazón y por eso estudiamos con diligencia su Palabra, para [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/fidelidad-que-aflige/">Fidelidad que aflige</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h4><img decoding="async" loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-1050 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/10/fidelidad.png?x43915" alt="" width="900" height="450" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/10/fidelidad.png 900w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/10/fidelidad-300x150.png 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/10/fidelidad-768x384.png 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/10/fidelidad-110x55.png 110w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3 style="text-align: justify;"><em>Yo sé, Señor, que tus juicios </em>son justos, <em>y que </em>en <em>tu fidelidad</em> me <em>has afligido.</em></h3>
<h3 style="text-align: right;"><strong>Salmo 119.75</strong></h3>
</blockquote>
<h5 style="text-align: justify;"><strong> </strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5></h5>
<h5></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>Sin duda la mayoría de nosotros coincidimos plenamente con la declaración de David en cuanto a los juicios del Señor, que en verdad son justos. Lo creemos de corazón y por eso estudiamos con diligencia su Palabra, para conocer mejor los caminos y los preceptos de Dios. La segunda parte de la declaración del salmista, sin embargo, nos lleva a un plano que es mucho más difícil de aceptar. Unos cuantos, entre nosotros, hasta se opondrían con vehemencia a esta afirmación: que Dios en su fidelidad nos aflige.</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>No nos cuesta creer que las aflicciones son parte de la vida, aunque algunos tienen dificultad aun para aceptar esto, prefiriendo una espiritualidad triunfalista que niega la existencia del dolor, la angustia y el sufrimiento. Nos basta con mirar la vida, no obstante, para ver que las aflicciones están inseparablemente ligadas al mundo en que vivimos. Nuestra teología, entonces, nos indica que nuestro Padre celestial permite la existencia de estas aflicciones para nuestro bien y que debemos buscar en él la fortaleza e integridad que necesitamos para sobrellevarlas con fidelidad.</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>En este pasaje, sin embargo, David agrega al tema de las aflicciones una observación que, francamente, nos incomoda. En ella el salmista declara que las aflicciones fueron una demostración del amor del Señor hacia nosotros. ¿Cómo podemos abrazamos a esta verdad, cuando el sufrimiento produce en nosotros tanta congoja? ¿Quién puede verdaderamente creer que Dios, en su fidelidad, nos aflige? La misma frase hasta parece ser contradictoria, pues la fidelidad, según la entendemos, requiere que Dios nos libre de las aflicciones, ¡no que las produzca!</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>Si nos trasladamos por un instante al plano de la relación de un padre hacia su hijo, donde normalmente vemos las manifestaciones más puras de fidelidad, podremos entender por qué nos resistimos a la declaración de David. Todo aquel que tiene un hijo le da prioridad a buscar la forma de evitar que su hijo sufra. Puede ser en cosas tan pequeñas como hacerle los deberes para evitarle problemas en la escuela, o en cosas tan grandes como asegurarle el futuro mediante una apelación a personas de influencia en una empresa o en el gobierno. La meta siempre es la misma: evitar que nuestros hijos pasen un mal momento.</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>Nuestro amor imperfecto, sin embargo, tiene implicaciones a largo plazo. La más fácil de identificar es que ese hijo no tendrá capacidad de enfrentar ni de responder a las adversidades que inevitablemente le presentará la vida. Tampoco desarrollará la grandeza de carácter que solamente se cultiva por medio del dolor. De modo que, evitándole una incomodidad presente, le hacemos daño para el futuro.</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>El Señor invierte en nosotros con la eternidad en mente. Hay aspectos de nuestras vidas que necesitan ser tratados. Hay lecciones que debemos aprender, si es que vamos a caminar en fidelidad por sus caminos. Nuestro carácter debe ser pulido y refinado. Es por esto, entonces, que él no solamente permite la aflicción en nuestras vidas, sino que a veces la produce.</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em><strong>Para pensar: </strong></em></h4>
<h5 style="text-align: justify;"><strong><em>David revela un aspecto del amor de </em>Dios <em>que </em>no <em>entendemos muy bien. ¿Se anima, </em>de <em>todas </em>maneras, <em>por </em>fe, <em>a darle gracias a </em>Dios <em>porque </em>en <em>su fidelidad </em>nos <em>aflige? ¡Su opinión del </em>Padre <em>cambiará radicalmente cuando comience a hacerla!</em></strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/fidelidad-que-aflige/">Fidelidad que aflige</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>He aquí mi Siervo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2018 05:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=973</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; &#160; Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que ser [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo/">He aquí mi Siervo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Adoraci%C3%B3n&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h6><img decoding="async" loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-974 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/05/2b4a9fb82321633457c62f7f79a58de6.jpg?x43915" alt="" width="564" height="388" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/05/2b4a9fb82321633457c62f7f79a58de6.jpg 564w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/05/2b4a9fb82321633457c62f7f79a58de6-300x206.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/05/2b4a9fb82321633457c62f7f79a58de6-80x55.jpg 80w" sizes="(max-width: 564px) 100vw, 564px" /></h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que ser el más humilde, conforme a la orden eterna del reino espiritual.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El ministerio de Jesús era, pues, la revelación de la vida que Dios había estado viviendo desde la eternidad en las profundidades azules del cielo; y si una vez podemos aprender los principios de aquella vida que llenó centenares y millares de hogares de bendición y gozo durante aquellos maravillosos años de ministerio terrenal, tendremos un modelo por el cual podemos formular nuestro servicio a Dios y a los hombres. La vida y el ministerio de nuestro Señor revelaron el ideal de nuestro servicio.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">No hay duda que este pasaje de Isaías se aplica a nuestro Señor. El Espíritu Santo, por el evangelista Mateo, lo refiere directamente a Él, y dice que su significación fue cumplida completamente por aquella vida sin par, que por un breve espacio arrojó su resplandor sobre nuestro mundo (Mat.12:18).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Estas son las cualidades que Jehová nos manda que miremos en el Siervo escogido en el que se deleita su alma: Una modestia divina; una humildad divina; una perseverancia divina.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La modestia de la mejor obra</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Dios está siempre obrando en nuestro mundo, dirigiendo el progreso de los soles, refrescando la hierba con el rocío, dirigiendo el vuelo de los rayos de la mañana y la luz incierta de las luciérnagas, rodeando nuestro andar y nuestro acostarnos. Pero todo este trabajo se hace tan quieta, tan ocultamente, con tanta reticencia en cuanto a su accionar personal, que muchos afirman que no hay Dios.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Adereza la mesa del almuerzo cada mañana para millares, en los bosques y océanos y en los hogares de los hombres; pero se retira antes de que podamos vislumbrar a Aquel a quien debemos todo. Sabemos que ha estado obrando; pero se ha ido sin hacer ruido, sin dejar una huella, dejando sólo el toque evidente de su mano.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Así fue con la obra de Cristo. Puso la mano sobre la boca de los que proclamaban su deidad o anunciaban su fama. Repetidas veces dijo a los que recibían sus favores, que no debían darle a conocer. Se retiró de entre las multitudes que llenaban los pórticos de Betesda, de modo que el paralítico sanado no sabía quién le había sanado. Se quedó el tiempo necesario entre las montañas de Galilea, hasta que sus hermanos le amonestaron. No voceaba, ni alzaba su voz ni la hacía oír por las calles.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esta cualidad es la marca de Dios sobre el mejor trabajo. Sus más peritos artistas no inscriben sus nombres sobre sus pinturas, ni introducen sus retratos entre sus grupos. Les basta el haber dado testimonio de la verdad y hermosura del universo; no desean otra cosa sino revelar lo que han visto en los más puros santuarios de la naturaleza, o en los brillos transitorios de belleza en el rostro humano.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Ganar un alma para Dios; limpiar la cicatriz del leproso; hacer que los ojos ciegos vean; devolver el amado muerto a la madre, a la hermana, al amigo – esta recompensa les basta. Mirar desde la obra cumplida al rostro de Dios; recibir por respuesta su sonrisa; recibir el galardón del Padre que está en lo secreto – esto es el cielo, comparado con el cual las alabanzas de los hombres valen tan poco como sus censuras.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¿Estás seguro, siervo-hermano, de que este es el carácter de tu alma, la cualidad de tu trabajo? Porque si no, si en tu alma secreta buscas agradar la dulce voz de la adulación humana, si abrigas el deseo de publicar los resultados de tu obra en los periódicos o que ellos sean tema de la plática de los hombres, te aseguro que el deterioro está corrompiendo rápidamente tu servicio, así como lo hace la podredumbre con la fruta del otoño.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Ya es tiempo de que te retires a algún sitio solitario, donde el cieno que obscurece las aguas cristalinas de tu alma pueda quitarse, para que de nuevo no reflejen nada sino el cielo con sus profundidades azules y sus millares de estrellas. El único trabajo que Dios aprueba, que es permanente y fructífero, que participa de la naturaleza de Cristo, es el que ni busca ni necesita publicarse. El pájaro está contento con cantar; la flor con ser bella; el niño con desarrollar su naturaleza ante la amorosa mirada de su madre; y el verdadero obrero, con hacer la voluntad de Dios.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La humildad de la mejor obra</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Los tratos más preciosos de Dios han sido con jóvenes pastores tomados nuevamente de entre sus rebaños; con los hijos más jóvenes sin reputación; con doncellas cuya belleza maduraba en la oscuridad de alguna villa entre las montañas. Ha quitado a los poderosos de su trono, y ensalzado a los mansos y humildes. Y así hizo nuestro Señor. Pasó por alto el palacio de Herodes, y escogió a Belén y su pesebre. Rehusó los imperios del mundo y tomó el camino de la cruz. Escogió a sus apóstoles y discípulos de entre los pobres. Reveló sus secretos más preciosos a los niños. Dejó la sociedad de los fariseos y escribas, y gastó sus energías en cañas cascadas y pabilos que humean, con ladrones moribundos, mujeres caídas y paisanos de Galilea.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Una caña. ¡Cuán típica es del corazón quebrantado, abrumado por la pisada del desamor y la tiranía! No hay hermosura en su penacho rojizo. No hay fuerza en su delgado tallo. No hay atracción en el pantano lleno de fiebre donde crece. ¡Y si nadie va lejos buscando una caña, cuánto menos lo hará para buscar una que haya sido cascada por la alegría ruidosa del caballo marino, o por la pisada del campesino. Así se quebrantan los corazones. Demasiado frágiles para resistir la opresión del loco egoísmo y la pisada de la crueldad inmisericorde, sin hacer un sonido se quebrantan, y desde entonces son echados a un lado como una cosa inútil que no merece ni un pensamiento.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¡El pabilo que humea! ¡Cómo humea! ¡Cuán lentamente las chispas siguen la una a la otra a lo largo de sus fibras! ¡cuán impotente es para encender la gasa más delgada en una llama! Tan débilmente arde el amor en algunos corazones, que sólo el que lo sabe todo puede saber que hay en realidad amor allí. Tan espasmódico, tan irregular, tan destituido del poder para encender. ¡Ay lector mío, tú y yo hemos conocido horas cuando no las brasas de enebros, sino el pabilo que humea, ha sido el emblema verdadero de nuestro amor!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El obrero superficial los pasa por alto con prisa ruda. Los pasa con el fin de buscar un objeto que esté a la altura de sus capacidades. ¡Dame –exclama– una esfera en que pueda ejercer influencia sobre almas fuertes, nobles y heroicas! Dame una arena donde pueda trenzarme con enemigos dignos de mi espada. ¡Dame una tarea donde mi acopio de conocimientos pueda ejercerse adecuadamente! Y si fracasa en esto, considera que no ha sido bien tratado. “No haré nada, si no puedo hacer lo mejor”.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¡Qué palabras tan fatuas! Lo mejor, lo más noble, es inclinarse con humildad divina sobre aquellos a quienes el mundo descuida, ejerciendo un ingenio santo, una invención sagrada; haciendo de las cañas cascadas, flautas musicales, o varas para medir la nueva Jerusalén; soplando la chispa del pabilo humeante hasta que casi el que se había acabado en el corazón de un Pedro, enciende tres mil almas dentro de siete semanas después de su extinción amenazada.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esta es también la prueba del verdadero trabajo. ¿Dónde te halla a ti, siervo-hermano? ¿Ambicionas tú una esfera más grande; no queriendo afanarte para explicar el evangelio a los ignorantes; ni interesarte en las constantes recaídas y apostasías de los débiles; ni combatir los temores de los miedosos y faltos de fe; ni componer las perpetuas disputas y querellas de nuevos discípulos; ni ajustar tu paso al de los más débiles y jóvenes del rebaño? ¡Ten cuidado! Tu obra corre peligro de perder su cualidad más noble; el calor está pasándose de la fruta del verano; el tono suave que ama Dios está borrándose de tu pintura; la gracia del día está muriendo. Antes de que sea tarde, vete a solas con Dios para aprender que las almas más nobles a veces se hallan en los cuerpos quebrantados, y la más grande obra a veces emana de las chispas más insignificantes.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La perseverancia divina</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Aunque nuestro Señor se interesa principalmente con la caña cascada y la mecha que arroja poca luz, Él no es ni la una ni la otra. No desfallece ni se desalienta. En el mundo primitivo las plataformas sucesivas, en las que obraba en la escala ascendiente de la creación, fueron perpetuamente sumergidas por las olas del caos que se llevó de ellas todo lo que les había hecho; pero a través de todo, perseveró hasta que los cielos y la tierra que ahora existen se presentaron vestidos de una hermosura que mereció de los labios del Creador el veredicto: “Es bueno”. Así será en el mundo espiritual. Los siglos que han seguido al supremo sacrificio del Calvario han visto alternativas de caos con cosmos; de desorden con orden; de confusión con la civilización. Pero el Maestro ni una vez se desanimó ni encogió su mano; sino por honra y deshonra persiguió su propósito.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esto, también, es la cualidad del mejor trabajo. El que emana de la carne está lleno de pasión, furia e impulso. Procura librar a Israel por un espasmo de fuerza que deja a un egipcio muerto en la arena; pero pronto se agota y se retira sin valor y gastado. La renunciación de una empresa iniciada con prisa calurosa prueba que se originó en la energía de la carne, y no en una iniciativa del Espíritu. La perseverancia en medio del menosprecio y dificultades, arrostrando la crítica despiadada y el odio obstinado, siguiendo cuesta arriba o a través del pantano inseguro, es una prueba de que la tarea ha sido dada divinamente, y que el alma ardiente alimenta sus fuerzas de los recursos divinos. Si esta perseverancia te está faltando, considera si tu tarea te fue escogida por el cielo, o si tú mismo la has escogido; si es esto último, abandónala; pero si es lo primero, entonces espera al Señor hasta que tus fuerzas sean renovadas, y tú tampoco serás desanimado, ni fracasarás.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Pero cualidades como ésta, por más excelentes que sean, no pueden valer, al menos entre nosotros, hasta que les haya sido agregada la investidura del Espíritu Santo. <em>“He puesto sobre él mi Espíritu”</em>. En las aguas del bautismo aquella promesa fue cumplida, porque emergiendo el Señor de ellas, los cielos fueron abiertos, y el Espíritu en forma corporal descendió y se posó sobre él. Entonces comenzó su ministerio público. Treinta años había estado contento con la vida oscura y contemplativa de Nazaret; ahora se adelantó en el mundo diciendo: <em>“El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí y me ha ungido para predicar”</em>.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Lo que fue aquella escena en la vida del Señor, lo fue el Pentecostés para la iglesia. Entonces fue ungido para su misión divina entre los hombres; la unción del Santo descansó sobre ella, para ser continuada y renovada al paso que transcurrieron los lentos siglos. Lo que sucedió para la iglesia debe verificarse en la historia de cada miembro de ella. Esta unción es para todos; ha de ser recibida por fe, y es dada especialmente para prepararnos para el trabajo. ¿Has recibido tú tu parte? Si no, estás equivocándote procurando hacer la obra de Dios sin ella. Quédate hasta que recibas esta investidura. ¿La has conocido? Búscala al comenzar cada nueva empresa. No estés satisfecho con cosa menor que el ser ungido con aceite nuevo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Y aún esto no es todo. En las palabras: <em>“Te sostendré por la mano; te guardaré”</em> (Is.42:6), se hace una sugerencia de la cooperación del Espíritu Santo con cada verdadero siervo de Dios. Al empezar nosotros a hablar, cae sobre los que oyen la Palabra. Al dar testimonio nosotros de la muerte, resurrección y gloria de Jesús, él también da testimonio a la conciencia y corazón. Cuando la voz del cielo habla por nuestros labios, el Espíritu Santo dice “Sí”. Así todas las palabras de Dios habladas por nosotros reciben la demostración del Espíritu Santo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Es imposible dar demasiado énfasis a la necesidad de depender, en la obra cristiana, del co-testimonio del Espíritu de Dios. No sólo alivia al obrero de hacer un esfuerzo indebido y agobiante, dividiendo sus responsabilidades con su Socio divino, sino que le comunica poder inconmensurable. Esto es lo que quiere decir el apóstol con las palabras “la comunión del Espíritu Santo”, que significan el “tener en común”. Feliz aquel que ha aprendido tal comunión de propósito y método con el Espíritu divino, que puede derivar la mayor ayuda posible de su cooperación.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Tales son los principios divinos del servicio; y necesitan ser estudiados por cada uno de nosotros, si queremos oír a Dios decir de nosotros, en nuestra medida: <em>“He aquí mi Siervo, a quien yo sustento; mi Escogido, en quien se complace mi alma”</em> (Versión Moderna).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>F.B. Meyer </em></h5>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo/">He aquí mi Siervo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Eben-ezer, Hasta aquí nos ayudo Jehova</title>
		<link>http://eben-ezer.us/eben-ezer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2018 19:27:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=925</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir&#160; &#160; &#160; “Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer (piedra de ayuda), diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová” 1 Samuel 7:12 &#160; LA PALABRA «hasta aquí» se parece a una mano señalando al pasado. Veinte años o setenta, y no obstante,»hasta aquí nos ayudó el Señor!» En estado de pobreza, en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/eben-ezer/">Eben-ezer, Hasta aquí nos ayudo Jehova</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><p>&nbsp;</p>
<h5><img decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-926 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/01/descarga-e1517167433465.jpg?x43915" alt="" width="768" height="513" /></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5></h5>
<h5></h5>
<blockquote>
<h5><em>“Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer (piedra de ayuda), diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová” 1 Samuel 7:12</em></h5>
</blockquote>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">LA PALABRA «hasta aquí» se parece a una mano señalando al pasado. Veinte años o setenta, y no obstante,»hasta aquí nos ayudó el Señor!» En estado de pobreza, en la riqueza, enfermedad, salud; en nuestro país o en el extranjero, en tierra o mar; en la honra y deshonra, en la perplejidad, en la alegría, en la prueba, en el triunfo, en la oración, en la tentación, «hasta aquí nos ayudó el Señor.»</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Nosotros nos gozamos mirando a lo largo de una avenida de árboles. Es delicioso el contemplar desde el extremo de una larga vista, una especie de templo verde con columnas de ramas de árboles y arcos de hojas. Aún así, echa una mirada retrospectiva a los largos sufrimientos de tus años, a las ramas verdes de misericordia que han ceñido tu cabeza y a las columnas fuertes, cariñosas y fieles que sostienen tu alegría. ¿No hay en las ramas de más allá algunos pájaros cantando? Con toda seguridad debe de haber muchos y todos cantan acerca de la gloria que «hasta aquí» han recibido.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Pero la palabra también señala hacia adelante. Porque cuando una persona llega hasta un cierto lugar y escribe «hasta aquí,» aún no ha llegado al fin, hay que atravesar otras distancias para ello. Más pruebas, más alegrías, más tentaciones, más triunfos, más oraciones, más victorias, y después viene la enfermedad, la vejez y la muerte.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¿Pero termina aquí todo? ¡No! hay más aún; un despertamiento a la semejanza de Jesús, tronos, arpas, canciones, salmos, vestidos blancos, el rostro de Jesús, la sociedad de los santos, la gloria de Dios, la plenitud de la eternidad, la felicidad sin límites. Oh, creyente, toma aliento y eleva con confianza y gratitud tu «Ebenezer,» por que»El que hasta aquí te ha ayudado, te ayudará a través de todo el camino.» Que perspectiva tan gloriosa y maravillosa ha de revelar a tu ojo agradecido tu «hasta aquí,» cuando lo leas con la luz Celestial.-</h6>
<h6 style="text-align: right;"><em>_________________</em><em>C. H. Spurgeon.</em></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Los pastores alpinos tienen la magnífica costumbre de terminar el día cantándose el uno al otro una canción nocturna de despedida. El aire es tan cristalino que hace que la canción se oiga a largas distancias. Cuando empieza a anochecer, reunen el ganado y lo conducen cantando por los senderos: «Hasta aquí el Señor me ha ayudado. Alabemos Su nombre!» y por último, con gran amabilidad cantan los unos a los otros la amistosa despedida: «Buenas noches, buenas noches!»</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El eco de éstas palabras pasa resonando suavemente de una parte a otra hasta c¡ue desaparece a larga distancia. Así que llamémosnos los unos a los otros por medio de la obscuridad, hasta que la obscuridad adquiera el sonido de muchas voces que alientan al ejército peregrino. Deja que los ecos se reunan hasta que truene una verdadera tormenta de aleluyas alrededor del trono de Zafiro y al amanecer nos encontraremos al borde del mar de cristal, gritando con el ejército redimido, «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás.» «Esta es mi canción a través de los siglos sin fin,&#8217; Jesús me guió por todo el camino.»</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6></h6>
<blockquote>
<h6><em>«!Y OTRA VEZ DIJERON, ALELUYA!» (Apocalipsis 19:3.)</em></h6>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">____________________________</p>
<h5></h5>
<h5></h5>
<h5 style="text-align: right;"><em> Mrs. L. B. Cowman; Manantiales en el desierto, Cowman publications, L.A., 1950</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4></h4>
</blockquote>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/eben-ezer/">Eben-ezer, Hasta aquí nos ayudo Jehova</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Olvidando lo que queda atrás&#8230; prosigo al blanco</title>
		<link>http://eben-ezer.us/olvidando-lo-queda-atras-prosigo-al-blanco/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jan 2018 00:03:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<category><![CDATA[Mensajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=866</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir&#160; &#160; &#160; Olvidando lo que queda atrás&#8230; prosigo al blanco. Filipenses 3:13-14 &#160; Uno de los dones gloriosos de Dios para la humanidad es la concesión de entrar a un año nuevo. Hay oportunidades y desafíos por delante. Está la oportunidad de volver a probar, de hacer un nuevo intento por realizar con éxito las ambiciones no satisfechas el [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/olvidando-lo-queda-atras-prosigo-al-blanco/">Olvidando lo que queda atrás&#8230; prosigo al blanco</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><blockquote><p>&nbsp;</p></blockquote>
<h4><img decoding="async" loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-868 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2018/01/Atletas-de-Rusia-suspendidos-para-los-Juegos-Olímpicos-de-Rio-2016-Locos-por-correr-1-e1514938312647.jpg?x43915" alt="" width="667" height="760" /></h4>
<h4></h4>
<h4></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h4></h4>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3 style="text-align: justify;"><em>Olvidando lo que queda atrás&#8230; prosigo al blanco.</em></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><em> Filipenses 3:13-14</em></h3>
</blockquote>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Uno de los dones gloriosos de Dios para la humanidad es la concesión de entrar a un año nuevo. Hay oportunidades y desafíos por delante. Está la oportunidad de volver a probar, de hacer un nuevo intento por realizar con éxito las ambiciones no satisfechas el año que terminó. La vida está llena de comienzos. Uno se detiene en la puerta y con mano vacilante descorre la cortina y mira hacia lo desconocido. En seguida da su primer paso a través del umbral del año nuevo.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Ya es un año hermoso, porque es otro año de nuestro Señor.Mientras miras hacia los lejanos horizontes, y te preguntas qué traerán los meses venideros, detente un momento para reflexionar en el viejo volumen de trescientos sesenta y cinco días que acabas de terminar. Sus páginas pueden estar manchadas por los errores, rotas por las intenciones, pero has avanzado algunas millas más hacia la meta, hacia la cumbre.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<blockquote>
<h4><em>Por muchos peligros, afanes y acechos</em><em> hasta aquí me has hecho llegar.</em><em> </em></h4>
<h4><em>Mi necesidad tu gracia ha satisfecho,</em><em> y tu gracia me lleva al hogar.</em></h4>
</blockquote>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"> No ha sido logro nuestro. Grande ha sido la fidelidad de nuestro Padre. Sus misericordias han sido nuevas cada mañana.¡Él jamás falló!Es parte de nuestra naturaleza el querer vivir en los ayeres de la vida, en los días que no volverán. Preferimos revivir las luchas, las penas, los desaciertos, los malos hábitos del pasado, y no enfrentar el futuro incierto. El pasado se pega de nosotros con tenacidad, como lapa que quiere impedir que nos acerquemos a la orilla, para arrojarnos a la profundidad.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4><em>Pasado, ¡aléjate y lánzate al mar profundo!</em><em> ¡Que las aguas sin fondo te cubran!</em><em> Porque yo vivo, tú has muerto;</em><em> tú te has quedado, yo avanzo a vencer al mundo.</em></h4>
<h4><em> ¡Desata tus cuerdas! La noche va a llegar.</em></h4>
<h4><em> ¡El viento sopla, las velas despliega!</em><em> Pasado ¡desata tu cuerda! ¡Fija el rumbo!</em><em> ¡Es hora de zarpar!</em></h4>
</blockquote>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Parados en el cruce de dos caminos, hay una elección que debemos hacer, un camino que escoger, y debemos considerar cuál. ¿Cómo pensamos vivir? ¿Repitiendo el pasado?»No veo el sendero, pero no me importa, porque sé que Él ve su camino, y yo lo veo a Él.» ¡Por delante hay un destino deslumbrante!Debemos fijar los ojos en Cristo, al encarar la aurora.Amén.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">________________________________</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Tomado del libro devocional Manantiales en el desierto, segundo tomo</em></h5>
<p style="text-align: justify;">
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/olvidando-lo-queda-atras-prosigo-al-blanco/">Olvidando lo que queda atrás&#8230; prosigo al blanco</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Aún un poquito</title>
		<link>http://eben-ezer.us/aun-un-poquito/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Dec 2017 19:58:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=859</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; La venida del Señor, su regreso por los suyos, verdad que Satanás logró robar completamente durante siglos, fue puesta en luz en los postreros tiempos. Gracias a Dios, la conocemos, pero, ¿dejamos que ejerza en nuestra vida la influencia que debe tener y que tendría —confesémoslo— si nuestro corazón manifestase más amor por el Señor? ¿Podría decirse [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/aun-un-poquito/">Aún un poquito</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h6><img decoding="async" loading="lazy" class="alignnone size-large wp-image-860 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/comprar-reloj-de-arena-barato-1024x690.jpg?x43915" alt="" width="660" height="445" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/comprar-reloj-de-arena-barato-1024x690.jpg 1024w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/comprar-reloj-de-arena-barato-300x202.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/comprar-reloj-de-arena-barato-768x518.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/comprar-reloj-de-arena-barato-82x55.jpg 82w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/comprar-reloj-de-arena-barato.jpg 1055w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">La venida del Señor, su regreso por los suyos, verdad que Satanás logró robar completamente durante siglos, fue puesta en luz en los postreros tiempos. Gracias a Dios, la conocemos, pero, ¿dejamos que ejerza en nuestra vida la influencia que debe tener y que tendría —confesémoslo— si nuestro corazón manifestase más amor por el Señor? ¿Podría decirse de nosotros lo que el apóstol Pablo decía de los tesalonicenses: “Os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y <strong>esperar de los cielos a su Hijo</strong>”?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando nos levantamos a la mañana, cuando hacemos los proyectos para el día, para mañana, para el porvenir, ¿no olvidamos a menudo que el Señor Jesús vendrá?; y nuestro corazón ¿no remite para más adelante el pensamiento de su regreso?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando el Señor anunció su muerte a sus discípulos y les dijo que sólo estaría con ellos por poco tiempo, los suyos se entristecieron en gran manera. Ellos lo habían dejado todo y lo habían seguido; estaban profundamente apegados a Él; habían vivido en la más completa intimidad con el Hombre perfecto, el Hijo de Dios, que había venido y se encontraba allí, manso y humilde.</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Ellos habían sido sus amigos, sus compañeros; habían gustado perfectamente Su amor, ternura, dulzura, paciencia y la gracia que derramaban Sus labios. Y ahora iban a estar separados de Él. ¡Cuán grande debería ser, pues, la tristeza que sentían en sus corazones! ¿Qué les quedaría después de la partida de su amado Señor, por quien lo habían dejado todo y al cual se habían entregado por completo? ¿Cómo podría Él consolarlos? ¿Qué podría darles y dejarles? Pues <strong>el don del Espíritu Santo, el Consolador, la promesa de su regreso, la paz</strong> (Juan 14:3, 16, 27). Estas promesas, dadas por el Señor a sus discípulos, también son para nosotros. ¡Qué gracia!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Podemos comprender cuán ardiente debe de haber sido el deseo de los discípulos, que querían volver a ver a su Señor y estar nuevamente con él. Nuestro deseo de verlo ¿podría ser menor? ¡Ver a nuestro Salvador, quien nos amó tanto y que murió por nosotros en la cruz; verlo faz a faz; conocerlo como Él nos ha conocido; contemplarlo en la gloria y adorarlo! Al pensar en esto ¿no salta de gozo nuestro corazón, y dice: “Amén; ven, Señor Jesús”?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Los pasajes de la Palabra que nos hablan del regreso del Señor, describen las maravillosas bendiciones que se relacionan con tal evento.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En el capítulo 14 del evangelio según Juan, el Señor declara a sus discípulos que vendrá a tomarlos y llevarlos consigo, para que ellos estén con Él en <strong>la casa del Padre</strong>, donde les preparó lugar. Toda la familia de Dios, aquellos a quienes el Señor llama sus hermanos, estarán allí, gozando del amor del padre; estarán unidos a Cristo y unidos entre ellos por el mismo vínculo, el del amor.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En el capítulo 4 de la primera epístola a los Tesalonicenses, el apóstol Pablo dice <strong>en palabra del Señor</strong>, que cuando Él venga resucitará a los muertos en Cristo, y arrebatará y llevará a su encuentro a los que viven. El Señor mismo vendrá, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y despertará a los muertos; ellos resucitarán primero, oyendo el llamado con todos los que estén vivos.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esta revelación del apóstol respondía muy particularmente a la ignorancia y a la inquietud que tenían los tesalonicenses respecto a los que habían dormido, pues ellos pensaban que no estarían con estos últimos cuando el Señor viniera a tomarlos de este mundo. ¡Qué preciosa revelación se les daba mediante estas palabras: “Seremos arrebatados <strong>juntamente con ellos</strong>”! Aunque la muerte los había separado de aquellos con los cuales habían estado unidos, volverían a encontrarse para estar todos juntos. Maravillosa seguridad dada por la misma <strong>palabra del Señor</strong>, dice el apóstol.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¡Qué consolación recibimos también nosotros, mediante la misma Palabra, cuando pensamos en todos los que han dormido, en aquellos a quienes hemos amado, con los cuales hemos vivido unidos por tantos vínculos afectivos y que ya no veremos más en este mundo! Pero también está escrito que estaremos <strong>siempre con Él</strong>, y en ello encuentran la felicidad completa los que lo esperan: “Y así estaremos siempre con el Señor.” Tales son las palabras con las que podemos consolarnos unos a otros. “Por tanto alentaos (o consolaos) los unos a los otros con estas palabras”.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Al escribirles a los filipenses, el apóstol les dice que “nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20).</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">El cuerpo de la humillación nuestra, tan miserable, nuestra morada terrestre, que sólo es una tienda, se destruye; nuestro hombre exterior se va desgastando; suspira, cargado con la humillación en la cual se encuentra; sufre recorriendo en este mundo un camino de pruebas y luchas; pero el Señor lo acompaña y lo guardará hasta el momento en que vendrá como Salvador a transformar este pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante al suyo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El creyente tiene esta preciosa perspectiva que lo alienta en su andar, pues antes de alcanzar el objetivo puede tener muchas inquietudes, dificultades, penas, sufrimientos y quizá deba reñir muchas batallas por su Señor. Pero es exhortado a estar firme y a gozarse en Él. “El Señor está cerca”. Ahora es el tiempo de la humillación, ¡pero pronto estará en la gloria!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El hecho de esperar al Señor debe tener sobre los suyos una acción santificante. La noche —este largo período de tinieblas en el cual el mundo se encuentra bajo el poder de Satanás— está muy avanzada, es hora de despertarnos; “se acerca el día, desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”, escribe el apóstol en la epístola a los Romanos (13:11-12).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En cuanto al servicio que el Señor nos ha confiado, esta espera debe despertar en nosotros el sentimiento de nuestro deber; tenemos que esperarlo como siervos que aguardan a su amo. “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:42). “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese&#8230;</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando” (Lucas 12:35). Es preciso decir, como el siervo hebreo: “Yo amo a mi señor” (Éxodo 21:5), y tener el deseo de agradarle en todo (Colosenses 1:10), a fin de que el Señor pueda decirnos: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En el capítulo 15 de la primera epístola a los Corintios, donde leemos que entre éstos había algunos que decían que no hay resurrección de muertos, el apóstol devela el misterio de la resurrección de entre los muertos, la cual tendrá lugar en la venida del Señor. El hombre puede razonar con la sabiduría humana —la cual sólo es locura cuando se trata de las cosas de Dios— y declarar que nuestro cuerpo se destruye, se vuelve polvo, desaparece completamente, y que no puede volver a formarse.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Es cierto que nuestro cuerpo es un cuerpo animal, corruptible, pero en la venida del Señor será resucitado. Puesto en la tierra como un grano de trigo sin vida, se convertirá en cuerpo espiritual, cuerpo celestial, glorioso. Eso es lo que se llevará a cabo en la venida del Señor; no serán necesarias búsquedas, ni preparación; sonará la trompeta y la oirán todos, en los lugares más oscuros, aún en la profundidad de los mares donde pueden encontrarse sepultados desde hace siglos y olvidados por los hombres. Están inscritos en el libro de la vida y ninguno será olvidado; todos ellos volverán a vivir.</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Esto ocurrirá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos; y la muerte, que parecía haber obtenido la victoria sobre ellos, será sorbida en victoria. “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”, dice el apóstol.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En la epístola a los Hebreos, donde leemos que éstos habían atravesado una larga prueba, habían sido maltratados y privados de sus bienes, y necesitaban tener paciencia; donde vemos que entre ellos había quienes podían estar abatidos por las dificultades o las preocupaciones de la vida, y quienes sentían que llevaban una pesada carga y que el pecado los asediaba, el apóstol expresa: “<strong>Aún un poquito</strong>, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (10:37).</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">El tiempo de nuestra prueba es muy corto; por lo tanto, se trata de perseverar con confianza. Sobre el mundo entero vendrá una hora terrible, un tiempo de prueba y de angustia como jamás ha habido; será el tiempo de la ira de Dios. Pero el Señor vendrá a librar a los suyos, a ponerlos a resguardo, a llevarlos junto a sí. “Yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, <strong>yo vengo pronto</strong>; retén lo que tienes”, dice el Señor a la iglesia en Filadelfia (Apocalipsis 3:10-11); pero “el justo vivirá por fe”. La fe fija nuestros ojos en Jesús y la palabra “<strong>pronto</strong>” nos infunde valor y produce paciencia.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Al final del Apocalipsis, el libro que cierra la historia del mundo, revelándonos todos los juicios que le esperan y hace estremecer a los que leen la descripción de ellos, Jesús se dirige a los suyos, a la Iglesia, su esposa, tan cara para su corazón, a la que amó tanto y por la cual se entregó, a la Iglesia que Él se presentará gloriosa, sin mancha ni arruga, santa e irreprensible, y le dice: “Yo soy&#8230; la estrella resplandeciente de la mañana” (22:16).</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Esta expresión no sólo debe alejar toda inquietud que puedan tener nuestros corazones, sino que debe colmarlos de confianza y de gozo, pues Él es <strong>la estrella en el cielo</strong>, hacia la cual podemos elevar los ojos, despegándolos de la tierra, <strong>la estrella resplandeciente</strong> que brilla en las tinieblas que nos rodean, la estrella cuya luz brilla en la noche anunciando el día a aquellos que velan, <strong>la estrella de la mañana</strong>, la mañana de un día sin nubes, de un día sin fin en que todo será luz, gloria y perfección en el amor.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">La esposa, a quien Jesús se dirige, responde: “Ven”; y a cada uno en particular, también se lo invita a decir: “Ven.” Cuando la Iglesia responde a esta declaración del Señor Jesús, diciéndole: “Ven”, Él agrega: “Ciertamente vengo en breve”, y esta promesa, esta expresión “<strong>en breve</strong>”, hace subir hacia Él un suspiro de satisfacción, un profundo deseo, una explosión de amor: “Amén; sí, ven, Señor Jesús”</h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h5 style="text-align: right;"><em>Koechlin M.</em></h5>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/aun-un-poquito/">Aún un poquito</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mi respuesta frente a su venida</title>
		<link>http://eben-ezer.us/respuesta-frente-venida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Dec 2017 02:26:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://eben-ezer.us/?p=838</guid>

					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; Aquí hay cuatro textos, y cada uno dicho por nuestro Señor Jesucristo refiriéndose a Su segunda venida, que deben producir en nosotros una reacción como una respuesta personal a Sus palabras. &#160; 1.  La Respuesta De Mis Pies: En Mateo 25:6 el Señor Jesús dijo: «¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!» ¿Hago yo esto? ¿Salgo a recibirle? Esto tiene [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/respuesta-frente-venida/">Mi respuesta frente a su venida</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="socialButtonOnPage" class="rightSocialButtonOnPage"><div class="sharethis-arrow" title="compartir"><span>compartir</span></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="fb-p" class="csbwfs-fb"><a href="javascript:"  onclick="window.open('//www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/','Facebook','width=800,height=300');return false;"
   target="_blank" title="Share On Facebook" ><i class="csbwfs_facebook"></i></a></div></div><div class="csbwfs-sbutton-post"><div id="tw-p" class="csbwfs-tw"><a href="javascript:" onclick="window.open('//twitter.com/share?url=http://eben-ezer.us/category/devocionales/feed/&text=Devocionales&nbsp;&nbsp;', '_blank', 'width=800,height=300')" title="Share On Twitter" ><i class="csbwfs_twitter"></i></a></div></div></div><h6><img decoding="async" loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-839 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/561babe132e5a.jpeg?x43915" alt="" width="856" height="490" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/561babe132e5a.jpeg 856w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/561babe132e5a-300x172.jpeg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/561babe132e5a-768x440.jpeg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/12/561babe132e5a-96x55.jpeg 96w" sizes="(max-width: 856px) 100vw, 856px" /></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Aquí hay cuatro textos, y cada uno dicho por nuestro Señor Jesucristo refiriéndose a Su segunda venida, que deben producir en nosotros una reacción como una respuesta personal a Sus palabras.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">
<p><b>1.  La Respuesta De Mis Pies:</b> En Mateo 25:6 el Señor Jesús dijo: <i>«¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!»</i> ¿Hago yo esto? ¿Salgo a recibirle? Esto tiene que ver con mi caminar, que debe ser un caminar espiritual.  Pablo lo describe: <i>«Y andad en amor, como también Cristo nos amó»</i> (Ef. 5:2).  <i>«Andad como hijos de luz» </i>(Ef. 5:8). <i>«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios»</i> (Ef. 5:15).<i> «Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra» </i>(Col.1:10). Esto es como debemos andar, nosotros los que salimos de este mundo para recibir al Señor Jesucristo.</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">
<p><b>2.  La Respuesta De Mis Ojos:</b> En Marcos 13:35-37 el Señor Jesús dijo: <i>«Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa&#8230; y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad</i>«. La expresión <i>«velad»</i> habla de nuestros ojos espirituales, <i>«los ojos de vuestro entendimiento»</i> (Ef. 1:18). Es así, en nuestros pensamientos y en nuestro espíritu que debemos estar mirando y anticipando Su venida.  Hebreos 12:2 dice: <i>«puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe»</i>.  <i>«Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo»</i>  (Tit. 2:13). Es una mirada dirigida al cielo, <i>«de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo»</i> (Fil. 3:20). Nuestra actitud y nuestro enfoque en la vida debe mostrar que como los tesalonicenses hemos sido convertidos para <i>«esperar de los cielos a su Hijo»</i> (1 Ts. 1:10). Hermano, hermana, ¿estás mirando al cielo con anticipación?</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">
<p><b>3. La Respuesta De Mis Manos:</b> En Lucas 19:13 el Señor Jesús dijo: <i>«Negociad entre tanto que vengo».</i>  Esto es nuestro trabajo hasta que Él venga, lo que hacemos con nuestras manos. Él espera que yo esté sirviéndole, teniendo mis manos ocupadas en servicio de devoción a Cristo. <i>«Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas»</i> (Ecl. 9:10). En Levítico 8, la palabra<i>«consagrar» </i>significa literalmente «llenar las manos», y así habla de servicio consagrado. <i>«Porque a Cristo el Señor servís»</i> (Col. 3:24).  Somos salvados<i>«para que sirváis al Dios vivo»</i> (He. 9:14). El Señor viene para evaluar nuestro servicio (2 Co. 5:10; 1 Co. 3:9-15). ¿Cuál será Su análisis de lo que yo he hecho y de lo que no he hecho, y cuál será mi recompensa? (1 Co.  9:17-18). Hermanos, ¡sirvamos al Señor para Su gloria!</h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">
<p><b>4.  La Respuesta De Mi Corazón:</b> En Juan 14:3 el Señor Jesús dijo: <i>«vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis»</i>. Esto habla a mi corazón, porque Él me dice que quiere que esté con Él en la casa del Padre, y que vendrá y me tomará a sí mismo.  Si en Su gran corazón de amor el Salvador me quiere allí con Él, ciertamente mi corazón ha de responder: <i>«Amén; sí, ven, Señor Jesús»</i> (Ap. 22:20).  Él no se dará por satisfecho hasta que me vea allí (Is. 53:11).  Yo tampoco estaré satisfecho hasta que llegue a Su presencia  (Sal. 17:15). Mis pies, ojos y manos pueden estar cansados en este peregrinaje, pero hermano, mi corazón dice: <i>«VEN, SEÑOR JESÚS»</i>.  Como aquella sulamita, mi corazón dice al Señor: <i>«Mi amado es mío, y yo suya&#8230;Vuélvete, amado mío»</i> (Cnt. 2:16-17). <i>«Apresúrate, amado mío»</i> (Cnt. 8:14).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>John W. Bramhall (1899-2001)</em></h5>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/respuesta-frente-venida/">Mi respuesta frente a su venida</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/

Caché de objetos 1/212 objetos usando disk
Almacenamiento en caché de páginas con disk: enhanced 
Minimizado usando disk
Caché de base de datos usando disk (Solicitud de ancho modification query)

Served from: eben-ezer.us @ 2023-02-14 22:12:04 by W3 Total Cache
-->