Alimentando a las ovejas o entreteniendo a las cabras

 

 

Hay un mal residiendo en el campo del Señor, tan grotesco en su desfachatez que hasta el más despistado no puede dejar de notarlo. Desde hace algunos años este mal se ha desatado a una velocidad anormal, y ha traído consigo oprobio tras oprobio; y su penetración ha sido como la de la levadura leudando toda la masa. Raras veces ha hecho el diablo algo tan sutil como convencer a la iglesia de que parte de su misión es proveer entretenimiento a la gente con el fin de ganarlos para Cristo.
Con esa filosofía la iglesia ha dejado de lado la predicación bíblica de los puritanos y ha ido progresivamente rebajando su testimonio hasta ponerse a coquetear con las frivolidades de la época excusándolas y tolerándolas hasta que finalmente ha terminado adoptándolas, alegando que lo hace para alcanzar a las masas.
Mi protesta contra esto es que entretener a la gente en la iglesia es algo de lo cual no se habla nada en las Escrituras. Si esto es parte de la obra de Dios ¿Por qué Cristo no habla nada de ello? Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15) Esto es suficientemente claro. También habría sido claro si Él hubiese dicho: “…y provean  diversión a quienes no les guste el evangelio.” Pero en la Biblia no hallamos ni una sola palabra al respecto. El Señor no parece haber pensado en eso.
También leemos: “Y Él mismo constituyo a algunos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros… para la obra de ministerio” (Efesios 4:11-12). ¿Dónde están los que entretienen? El Espíritu Santo calla con respecto a ellos. ¿Por qué fueron perseguidos los profetas? ¿Por entretener a la gente o por negarse a hacerlo? Las orquestas no tienen listas de mártires.
Igualmente, proveer entretenimiento está en antagonismo directo con la enseñanza y vida de Cristo y Sus apóstoles. ¿Cuál fue la actitud de la iglesia hacia el mundo? El Señor dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra,” (Mateo 5:13), no dijo que somos caramelos, algo que el mundo saborearía; Él dijo, “sois sal,”  y eso es algo que el mundo escupe, no lo tolera.
Si Cristo hubiera introducido elementos más entretenidos y placenteros en su misión, sin duda habría sido más popular, a causa de la naturaleza de Su enseñanza. Yo no leo que haya dicho: “Pedro, corre detrás de la gente y diles que mañana vamos a tener un culto diferente, va a ser corto y atractivo, con poca predicación, vamos a tener una noche muy divertida. Diles que van a disfrutar. Date prisa, Pedro, tenemos que llegar a la gente a como dé lugar.” Jesús se compadeció de los pecadores, suspirando y llorando por ellos, pero nunca buscó entretenerlos.
Seria en vano examinar las epístolas buscando algún indicio de entretenimiento evangélico. El mensaje es, “Venid, arrepentíos, limpiaos de vuestros pecados.” Cualquier cosa que parezca trivialidad es notable por su ausencia. Los apóstoles tenían una confianza ilimitada en el evangelio y no empleaban ninguna otra arma más que esa.
Después de que Pedro y Juan fueron apresados por predicar, la iglesia tuvo un culto de oración, pero ellos no oraron diciendo: “Señor, concede a tus siervos que con sabiduría y discernimiento hagamos uso de un entretenimiento sano para mostrarle a la gente cuán felices somos contigo.”
Sin embargo sí que vemos que no cesaban de predicar a Cristo y no tenían tiempo para estar organizando cultos entretenidos. Huyendo de la persecución, iban por todas partes predicando el evangelio. Fue de esa manera que trastornaron el mundo entero (Hechos 17:6). ¡Esa es la diferencia! ¡Señor, libra a tu iglesia de toda la podredumbre y la basura que el diablo le ha arrojado y trae a tu iglesia de vuelta a los métodos apostólicos!
Finalmente, el método del entretenimiento falla en alcanzar el fin deseado. Lo que produce es confusión, especialmente entre los recién convertidos. ¡Qué hablen y testifiquen los negligentes y escarnecedores, que agradecen a Dios porque la iglesia los salió a encontrar a medio camino! ¡Qué no guarden silencio los cargados que encontraron paz a través del concierto! ¡Qué se levanten los que siguen emborrachándose pero que testifican que las obras teatrales fueron el eslabón de Dios en la cadena de conversión! No hay respuesta. La misión del entretenimiento no produce conversiones. La necesidad del momento para el ministerio es una fe llena de conocimiento unida a una intensa espiritualidad, brotando la una de la otra como el fruto brota de la raíz. Lo que necesitamos es la doctrina bíblica entendida y aplicada, de tal manera que encienda en los hombres en fuego.

 

de Charles Haddon Spurgeon

 

 

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