
MarÃa y Marta no podÃan comprender lo que su SeÂñor estaba haciendo. Ambas dijeron a Él:
“Señor, si hubieses estado aquÃ, mi hermano no hubiese muerÂto».
En el fondo de todo ello, parece ser que podemos leer en sus pensamientos: «¡Señor, no podemos comprender por qué has estado ausente durante tanto tiemÂpo! No podemos comprender como Tú has permitido que muera el hombre a quien tú amabas. ¡No podemos comprender como Tú has permitido que nuestras vidas hayan sido atormentadas por la pena y el sufrimiento cuando podÃas haber evitado todo esto con Tu presencia! ¿Por qué no viniste? ¡Ahora es demasiado tarde, porque hace cuatro dÃas que murió!
 Y para todo esto, Jesús tenÃa una gran verdad:
“Vosotras no podéis comprender: pero os digo, si creéis vosotras veréis.�
Abraham no podÃa comprender porque pidió Dios el sacrificio de su hijo, pero confió y al fin vio la gloria de Dios en la restauración de su amor. Moisés no podÃa comprender porque lo puso Dios durante cuarenta años en el desierto; pero él conÂfió; y vio cuando Dios lo llamó para conducir a Israel de la esclavitud.
José no podÃa comprender la crueldad de sus hermanos, el falso testimonio de una mujer mentirosa y los varios años que pasó encarcelado injustamente; pero confió y al fin vio la gloria de Dios en todo.
Jacob no podÃa comprender una providencia tan rara que permitió que el mismo José fuese arrebatado del amor de sus hermanos, pero vio la gloria de Dios cuando miró al rostro de José y lo vio como virrey de un gran rey y salvador de su propia vida y de las vidas de una gran nación.
Y asà también, quizás en tu vida tú digas, “No puedo comprender por qué ha permitido Dios que pierda a aquellos a quienes amo, No comprendo por qué se permite que me atormente la aflicción. No comprendo los caminos desviados por los cuales el Señor me está conduciendo. No comprendo por qué tienen que ser frustrados planes y propósitos que parecÃan buenos ante mi vista. No comprendo por qué tardan tanto aquellas bendiciones de las que tengo tanta necesidad.â€�
Mi buen amigo, tú no tienes que comprender todos los caminos de Dios para contigo. Dios no espera que tú puedas comprenderlos. Tú no esperas que tu hijo comprenda, sino solamente que te crea. Algún dÃa verás la gloria de Dios en las cosas que no comprendas.
Manantiales en el desierto