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	<title>Meditaciones &#8211; Eben-ezer</title>
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	<title>Meditaciones &#8211; Eben-ezer</title>
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		<title>He aquí mi Siervo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2020 05:11:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir Lectura: Isaías 42:1-3. &#160; Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que [&#8230;]</p>
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<h4></h4>
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<h4 style="text-align: justify;"><em>Lectura: Isaías 42:1-3.</em></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que ser el más humilde, conforme a la orden eterna del reino espiritual. El ministerio de Jesús era, pues, la revelación de la vida que Dios había estado viviendo desde la eternidad en las profundidades azules del cielo; y si una vez podemos aprender los principios de aquella vida que llenó centenares y millares de hogares de bendición y gozo durante aquellos maravillosos años de ministerio terrenal, tendremos un modelo por el cual podemos formular nuestro servicio a Dios y a los hombres. La vida y el ministerio de nuestro Señor revelaron el ideal de nuestro servicio.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">No hay duda que este pasaje de Isaías se aplica a nuestro Señor. El Espíritu Santo, por el evangelista Mateo, lo refiere directamente a Él, y dice que su significación fue cumplida completamente por aquella vida sin par, que por un breve espacio arrojó su resplandor sobre nuestro mundo (Mat.12:18).</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Estas son las cualidades que Jehová nos manda que miremos en el Siervo escogido en el que se deleita su alma: Una modestia divina; una humildad divina; una perseverancia divina.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La modestia de la mejor obra</em></h4>
<h5 style="text-align: justify;">Dios está siempre obrando en nuestro mundo, dirigiendo el progreso de los soles, refrescando la hierba con el rocío, dirigiendo el vuelo de los rayos de la mañana y la luz incierta de las luciérnagas, rodeando nuestro andar y nuestro acostarnos. Pero todo este trabajo se hace tan quieta, tan ocultamente, con tanta reticencia en cuanto a su accionar personal, que muchos afirman que no hay Dios.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Adereza la mesa del almuerzo cada mañana para millares, en los bosques y océanos y en los hogares de los hombres; pero se retira antes de que podamos vislumbrar a Aquel a quien debemos todo. Sabemos que ha estado obrando; pero se ha ido sin hacer ruido, sin dejar una huella, dejando sólo el toque evidente de su mano.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Así fue con la obra de Cristo. Puso la mano sobre la boca de los que proclamaban su deidad o anunciaban su fama. Repetidas veces dijo a los que recibían sus favores, que no debían darle a conocer. Se retiró de entre las multitudes que llenaban los pórticos de Betesda, de modo que el paralítico sanado no sabía quién le había sanado. Se quedó el tiempo necesario entre las montañas de Galilea, hasta que sus hermanos le amonestaron. No voceaba, ni alzaba su voz ni la hacía oír por las calles.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Esta cualidad es la marca de Dios sobre el mejor trabajo. Sus más peritos artistas no inscriben sus nombres sobre sus pinturas, ni introducen sus retratos entre sus grupos. Les basta el haber dado testimonio de la verdad y hermosura del universo; no desean otra cosa sino revelar lo que han visto en los más puros santuarios de la naturaleza, o en los brillos transitorios de belleza en el rostro humano.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Ganar un alma para Dios; limpiar la cicatriz del leproso; hacer que los ojos ciegos vean; devolver el amado muerto a la madre, a la hermana, al amigo – esta recompensa les basta. Mirar desde la obra cumplida al rostro de Dios; recibir por respuesta su sonrisa; recibir el galardón del Padre que está en lo secreto – esto es el cielo, comparado con el cual las alabanzas de los hombres valen tan poco como sus censuras.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">¿Estás seguro, siervo-hermano, de que este es el carácter de tu alma, la cualidad de tu trabajo? Porque si no, si en tu alma secreta buscas agradar la dulce voz de la adulación humana, si abrigas el deseo de publicar los resultados de tu obra en los periódicos o que ellos sean tema de la plática de los hombres, te aseguro que el deterioro está corrompiendo rápidamente tu servicio, así como lo hace la podredumbre con la fruta del otoño.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Ya es tiempo de que te retires a algún sitio solitario, donde el cieno que obscurece las aguas cristalinas de tu alma pueda quitarse, para que de nuevo no reflejen nada sino el cielo con sus profundidades azules y sus millares de estrellas. El único trabajo que Dios aprueba, que es permanente y fructífero, que participa de la naturaleza de Cristo, es el que ni busca ni necesita publicarse. El pájaro está contento con cantar; la flor con ser bella; el niño con desarrollar su naturaleza ante la amorosa mirada de su madre; y el verdadero obrero, con hacer la voluntad de Dios.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La humildad de la mejor obra</em></h4>
<h5 style="text-align: justify;">Los tratos más preciosos de Dios han sido con jóvenes pastores tomados nuevamente de entre sus rebaños; con los hijos más jóvenes sin reputación; con doncellas cuya belleza maduraba en la oscuridad de alguna villa entre las montañas. Ha quitado a los poderosos de su trono, y ensalzado a los mansos y humildes. Y así hizo nuestro Señor. Pasó por alto el palacio de Herodes, y escogió a Belén y su pesebre. Rehusó los imperios del mundo y tomó el camino de la cruz. Escogió a sus apóstoles y discípulos de entre los pobres. Reveló sus secretos más preciosos a los niños. Dejó la sociedad de los fariseos y escribas, y gastó sus energías en cañas cascadas y pabilos que humean, con ladrones moribundos, mujeres caídas y paisanos de Galilea.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Una caña. ¡Cuán típica es del corazón quebrantado, abrumado por la pisada del desamor y la tiranía! No hay hermosura en su penacho rojizo. No hay fuerza en su delgado tallo. No hay atracción en el pantano lleno de fiebre donde crece. ¡Y si nadie va lejos buscando una caña, cuánto menos lo hará para buscar una que haya sido cascada por la alegría ruidosa del caballo marino, o por la pisada del campesino. Así se quebrantan los corazones. Demasiado frágiles para resistir la opresión del loco egoísmo y la pisada de la crueldad inmisericorde, sin hacer un sonido se quebrantan, y desde entonces son echados a un lado como una cosa inútil que no merece ni un pensamiento.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">¡El pabilo que humea! ¡Cómo humea! ¡Cuán lentamente las chispas siguen la una a la otra a lo largo de sus fibras! ¡cuán impotente es para encender la gasa más delgada en una llama! Tan débilmente arde el amor en algunos corazones, que sólo el que lo sabe todo puede saber que hay en realidad amor allí. Tan espasmódico, tan irregular, tan destituido del poder para encender. ¡Ay lector mío, tú y yo hemos conocido horas cuando no las brasas de enebros, sino el pabilo que humea, ha sido el emblema verdadero de nuestro amor!</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">El obrero superficial los pasa por alto con prisa ruda. Los pasa con el fin de buscar un objeto que esté a la altura de sus capacidades. ¡Dame –exclama– una esfera en que pueda ejercer influencia sobre almas fuertes, nobles y heroicas! Dame una arena donde pueda trenzarme con enemigos dignos de mi espada. ¡Dame una tarea donde mi acopio de conocimientos pueda ejercerse adecuadamente! Y si fracasa en esto, considera que no ha sido bien tratado. <em>“No haré nada, si no puedo hacer lo mejor”</em>.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">¡Qué palabras tan fatuas! Lo mejor, lo más noble, es inclinarse con humildad divina sobre aquellos a quienes el mundo descuida, ejerciendo un ingenio santo, una invención sagrada; haciendo de las cañas cascadas, flautas musicales, o varas para medir la nueva Jerusalén; soplando la chispa del pabilo humeante hasta que casi el que se había acabado en el corazón de un Pedro, enciende tres mil almas dentro de siete semanas después de su extinción amenazada.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Esta es también la prueba del verdadero trabajo. ¿Dónde te halla a ti, siervo-hermano? ¿Ambicionas tú una esfera más grande; no queriendo afanarte para explicar el evangelio a los ignorantes; ni interesarte en las constantes recaídas y apostasías de los débiles; ni combatir los temores de los miedosos y faltos de fe; ni componer las perpetuas disputas y querellas de nuevos discípulos; ni ajustar tu paso al de los más débiles y jóvenes del rebaño? ¡Ten cuidado! Tu obra corre peligro de perder su cualidad más noble; el calor está pasándose de la fruta del verano; el tono suave que ama Dios está borrándose de tu pintura; la gracia del día está muriendo. Antes de que sea tarde, vete a solas con Dios para aprender que las almas más nobles a veces se hallan en los cuerpos quebrantados, y la más grande obra a veces emana de las chispas más insignificantes.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La perseverancia divina</em></h4>
<h5 style="text-align: justify;">Aunque nuestro Señor se interesa principalmente con la caña cascada y la mecha que arroja poca luz, Él no es ni la una ni la otra. No desfallece ni se desalienta. En el mundo primitivo las plataformas sucesivas, en las que obraba en la escala ascendiente de la creación, fueron perpetuamente sumergidas por las olas del caos que se llevó de ellas todo lo que les había hecho; pero a través de todo, perseveró hasta que los cielos y la tierra que ahora existen se presentaron vestidos de una hermosura que mereció de los labios del Creador el veredicto: <em>“Es bueno”</em>. Así será en el mundo espiritual. Los siglos que han seguido al supremo sacrificio del Calvario han visto alternativas de caos con cosmos; de desorden con orden; de confusión con la civilización. Pero el Maestro ni una vez se desanimó ni encogió su mano; sino por honra y deshonra persiguió su propósito.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Esto, también, es la cualidad del mejor trabajo. El que emana de la carne está lleno de pasión, furia e impulso. Procura librar a Israel por un espasmo de fuerza que deja a un egipcio muerto en la arena; pero pronto se agota y se retira sin valor y gastado. La renunciación de una empresa iniciada con prisa calurosa prueba que se originó en la energía de la carne, y no en una iniciativa del Espíritu. La perseverancia en medio del menosprecio y dificultades, arrostrando la crítica despiadada y el odio obstinado, siguiendo cuesta arriba o a través del pantano inseguro, es una prueba de que la tarea ha sido dada divinamente, y que el alma ardiente alimenta sus fuerzas de los recursos divinos. Si esta perseverancia te está faltando, considera si tu tarea te fue escogida por el cielo, o si tú mismo la has escogido; si es esto último, abandónala; pero si es lo primero, entonces espera al Señor hasta que tus fuerzas sean renovadas, y tú tampoco serás desanimado, ni fracasarás.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Pero cualidades como ésta, por más excelentes que sean, no pueden valer, al menos entre nosotros, hasta que les haya sido agregada la investidura del Espíritu Santo. <em>“He puesto sobre él mi Espíritu”</em>. En las aguas del bautismo aquella promesa fue cumplida, porque emergiendo el Señor de ellas, los cielos fueron abiertos, y el Espíritu en forma corporal descendió y se posó sobre él. Entonces comenzó su ministerio público. Treinta años había estado contento con la vida oscura y contemplativa de Nazaret; ahora se adelantó en el mundo diciendo: <em>“El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí y me ha ungido para predicar”</em>.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Lo que fue aquella escena en la vida del Señor, lo fue el Pentecostés para la iglesia. Entonces fue ungido para su misión divina entre los hombres; la unción del Santo descansó sobre ella, para ser continuada y renovada al paso que transcurrieron los lentos siglos. Lo que sucedió para la iglesia debe verificarse en la historia de cada miembro de ella. Esta unción es para todos; ha de ser recibida por fe, y es dada especialmente para prepararnos para el trabajo. ¿Has recibido tú tu parte? Si no, estás equivocándote procurando hacer la obra de Dios sin ella. Quédate hasta que recibas esta investidura. ¿La has conocido? Búscala al comenzar cada nueva empresa. No estés satisfecho con cosa menor que el ser ungido con aceite nuevo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Y aún esto no es todo. En las palabras: <em>“Te sostendré por la mano; te guardaré”</em> (Is.42:6), se hace una sugerencia de la cooperación del Espíritu Santo con cada verdadero siervo de Dios. Al empezar nosotros a hablar, cae sobre los que oyen la Palabra. Al dar testimonio nosotros de la muerte, resurrección y gloria de Jesús, él también da testimonio a la conciencia y corazón. Cuando la voz del cielo habla por nuestros labios, el Espíritu Santo dice <em>“Sí”</em>. Así todas las palabras de Dios habladas por nosotros reciben la demostración del Espíritu Santo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Es imposible dar demasiado énfasis a la necesidad de depender, en la obra cristiana, del co-testimonio del Espíritu de Dios. No sólo alivia al obrero de hacer un esfuerzo indebido y agobiante, dividiendo sus responsabilidades con su Socio divino, sino que le comunica poder inconmensurable. Esto es lo que quiere decir el apóstol con las palabras <em>“la comunión del Espíritu Santo”,</em> que significan el <em>“tener en común”</em>. Feliz aquel que ha aprendido tal comunión de propósito y método con el Espíritu divino, que puede derivar la mayor ayuda posible de su cooperación.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Tales son los principios divinos del servicio; y necesitan ser estudiados por cada uno de nosotros, si queremos oír a Dios decir de nosotros, en nuestra medida: <em>“He aquí mi Siervo, a quien yo sustento; mi Escogido, en quien se complace mi alma”</em> (Versión Moderna).</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: right;">         <em>      F.B. Meyer</em></h4>
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		<title>Aflicciones transformadas en bendiciones</title>
		<link>http://eben-ezer.us/aflicciones/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2020 18:27:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; Dyer dice: «Las aflicciones son bendiciones para nosotros cuando podemos bendecir a Dios por las aflicciones. El sufrimiento ha evitado que muchos pequen. Dios tuvo un Hijo sin pecado; pero no tuvo ninguno sin aflicción. Las tribulaciones de fuego hacen cristianos acrisolados; las aflicciones santificadas son progreso espiritual». &#160; Rutherford escribe con referencia al valor de la [&#8230;]</p>
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<h6></h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Dyer dice: «Las aflicciones son bendiciones para nosotros cuando podemos bendecir a Dios por las aflicciones. El sufrimiento ha evitado que muchos pequen. Dios tuvo un Hijo sin pecado; pero no tuvo ninguno sin aflicción. Las tribulaciones de fuego hacen cristianos acrisolados; las aflicciones santificadas son progreso espiritual».</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Rutherford escribe con referencia al valor de la tribulación santificada y de la sabiduría de someterse a la voluntad de Dios en ella: «¡Oh, cuánto le debo a la lima y al martillo y a la fragua de mi Señor Jesús, que me ha dejado ver cuan sabroso es el trigo de Cristo, hecho pan para su mesa a través de su molino y su horno! La gracia probada es mejor que la gracia en sí; y es más que gracia: es gloria en sus comienzos.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Y ahora veo que la piedad es más que lo externo y que los adornos y espejuelos del mundo. ¿Quién conoce la verdad de la gracia sin conocer la tribulación? ¡Oh, cuan poco obtiene Cristo de nosotros, de no ser lo que consigue (por así decirlo) con mucho trabajo y sufrimiento! Y ¡cuan pronto se marchitaría la fe sin una cruz! ¡Cuántas cruces mudas han sido puestas sobre mis hombros que no tenían lengua para contar de la dulzura de Cristo, y ésta la tiene! Cuando Cristo bendice sus cruces dándoles lengua, respiran el amor de Cristo, su sabiduría, ternura y cuidado para nosotros. ¿Por qué debería de sobresaltarme si el arado de mi Señor está haciendo profundos surcos en mi alma? Sé que no es un labrador ocioso; Él se propone recoger cosecha. ¡Oh, que este terreno yermo pueda ser hecho fértil para dar una abundante cosecha para El, que lo ha cultivado con tanto esmero, y que este barbecho sea roturado! ¿Por qué me sentí yo (¡un insensato!) agraviado por el hecho que Él pusiera una guirnalda de rosas sobre mi cabeza, la gloria y el honor de ser un fiel testigo? Ahora ya no deseo hacer más rogativas ni peticiones a Cristo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En realidad Él no me ha hecho perder nada por lo que sufro ahora; no me debe nada; porque mis cadenas son dulces y cómodas, pues sus pensamientos están conmigo, en los cuales hallo recompensa suficiente y premio! ¡Cuan ciegos son mis adversarios que me han enviado a la casa del banquete, a la bodega, al festín exquisito de mi amado Señor Jesús, y no a una cárcel o al destierro!».</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Podemos cerrar nuestros comentarios del tema con estas palabras del profeta Jeremías, en Lamentaciones: «Bueno es Jehová para los que en Él esperan, para el alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. Bueno le es al hombre llevar al yugo desde su juventud. Que se siente solo y calle, porque es él quien se lo impuso; ponga su boca en el polvo por si aún hay esperanza; dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas. Porque el Señor no desecha para siempre; sí aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias porque no humilla ni aflige por gusto a los hijos de los hombres… ¿Quién será aquel que haya hablado y las cosas sucedieron? ¿No es el Señor el que decide? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? ¿Por qué se lamenta el hombre? ¡Que sea un valiente contra sus pecados! Escudriñemos nuestros caminos, y examinémoslos y volvámonos a Jehová; levantemos nuestros corazones sobre nuestras manos al Dios que está en los cielos» <em>(Lamentaciones 3:25-33; 37-41).</em></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Tomado del Libro [La oración que prevalece Pág. 39]</em></h5>
<h5 style="text-align: right;">D.L Moody</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Señor estuvo a mi lado</title>
		<link>http://eben-ezer.us/pablo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2020 20:14:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; La vida del apóstol Pablo está marcada por varias apariciones del Señor, lo cual nos da a entender la relación de intimidad que unía a este siervo con su Señor. También nos enseña lo que debe ser la dependencia de todo creyente comprometido en un servicio para el Señor. &#160; &#160; El perseguidor Como verdadero descendiente de [&#8230;]</p>
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<h6 style="text-align: justify;">La vida del apóstol Pablo está marcada por varias apariciones del Señor, lo cual nos da a entender la relación de intimidad que unía a este siervo con su Señor. También nos enseña lo que debe ser la dependencia de todo creyente comprometido en un servicio para el Señor.</h6>
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<h4 style="text-align: justify;"><em>El perseguidor </em></h4>
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<h6 style="text-align: justify;">Como verdadero descendiente de Benjamín, <em>“lobo arrebatador” (Génesis 49:27)</em>, Saulo de Tarso no se conmovió cuando asistió al martirio de Esteban. Al contrario, <em>“respirando aún amenazas y muerte”</em>, persiguió a los discípulos del Señor. De repente, cerca de Damasco, una luz deslumbrante lo rodeó y una voz venida del cielo le dijo: <em>“Saulo,Saulo, ¿por qué me persigues?”</em> <em>(Hechos 9:1-4)</em>.Era, pues, la confirmación del testimonio de Esteban: Jesús estaba vivo, y además sufría con los humildes cristianos a quienes Saulo acosaba y perseguía. Esta revelación divina produjo una conversión extraordinaria y dejó una huella indeleble en la vida del que en adelante sería llamado Pablo.</h6>
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<h4 style="text-align: justify;"><em>La formación </em></h4>
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<h6 style="text-align: justify;">Apartado durante tres años, el apóstol Pablo fue formado en la escuela de Dios<em> (Gálatas 1:17-18)</em>, como también lo habían sido Moisés, David, Elías y muchos otros. Pronto el principio de su ministerio en Jerusalén le acarrearía la persecución. De una manera sabia, los hermanos lo enviaron a Cesarea y después a Tarso, su ciudad natal <em>(Hechos 9:30)</em>. En este texto sólo se narra el aspecto exterior de dicho acontecimiento, pero más tarde Pablo reveló el motivo que determinó su partida: <em>“Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis. Y le vi (al Señor, el Justo) que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén… Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles” (Hechos 22:17-21)</em>. En esta segunda aparición a Pablo, el Señor le confirmó la misión que le iba a confiar, pero antes quería instruirle en el marco de un campo misionero restringido. Respecto a esto podemos evocar las palabras del Señor Jesús al endemoniado: <em>“Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti” (Marcos 5:19)</em>. Pablo permaneció en Tarso varios años y después se unió a la asamblea de Antioquía.</h6>
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<h4 style="text-align: justify;"><em>El siervo </em></h4>
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<h6 style="text-align: justify;">En Hechos 18 vemos que, una vez llegado a Corinto, el apóstol Pablo anunció el Evangelio, mientras ejercía su antiguo oficio, para no ser gravoso a nadie. Desde el principio de su ministerio se enfrentó a una fuerte oposición por parte de los judíos. ¿Debía renunciar e ir a otra parte? La respuesta divina no se hizo esperar; el Señor se le apareció por tercera vez y le dijo:<em> “No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo” (Hechos 18:9-10)</em>. El tiempo para aprender en silencio había pasado; había llegado el momento de hablar sin temor, confiando en la promesa divina de que no sería abandonado. Su decisión de cumplir la voluntad de su Maestro, costara lo que costara, llevó a la formación de la asamblea de Corinto, y nos permite, casi veinte siglos más tarde, disfrutar aún de las enseñanzas de dos epístolas muy importantes.</h6>
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<h4 style="text-align: justify;"><em>El prisionero </em></h4>
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<h6 style="text-align: justify;">En Hechos 23 encontramos a Pablo en Jerusalén, encerrado en la fortaleza después de dos días de dura prueba. La noche había caído y con ella había vuelto la calma. Pero muchos pensamientos se arremolinaban en la mente del apóstol. Entonces el Amigo divino se le acercó por cuarta vez: <em>“Ten ánimo, Pablo”</em> (v. 11). Estas mismas palabras habían tranquilizado a los discípulos en el mar agitado <em>(Marcos 6:50)</em>. Sin embargo, el final del mensaje del Señor estaba lleno de consecuencias: <em>“Pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma”.</em></h6>
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<h6 style="text-align: justify;">Para los discípulos, el viento se detuvo cuando Jesús subió a la barca; para Pablo, el <em>“viento”</em> no cesaría, pero Aquel que estaba a su lado nunca lo abandonaría. El viaje de Hechos 27 era más que una travesía en un mar agitado. En medio de la tempestad, toda esperanza de salvación parecía desvanecerse. Qué gran consuelo para el apóstol cuando un ángel se le presentó y le dijo:<em> “Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo” (v. 24)</em>. Entonces Pablo, valiéndose de las palabras de Jesús a sus discípulos, a su vez pudo consolar a los marineros: <em>“Tened buen ánimo” (v. 25)</em>. Finalmente encontramos al prisionero en Roma, desde donde escribió su última epístola a Timoteo, su hijo en la fe: <em>“Todos me desampararon… Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas… Así fui librado de la boca del león”(2 Timoteo 4:16-17). </em></h6>
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<h6 style="text-align: justify;">Sí, el viento soplaba sin cesar, pero el Señor, el Amigo fiel, seguía estando a su lado, aún en los días malos. ¿Qué dijo a Pablo durante esta sexta aparición? Es un mensaje sellado, pero podemos medir su alcance mediante este clamor de triunfo de aquel que iba a morir: <em>“Y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (v. 18). </em></h6>
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<h6 style="text-align: justify;">Para este siervo fiel había llegado la hora de dejar esta tierra. Años atrás, cuando había sido arrebatado al tercer cielo, ya había gustado algo de la felicidad futura. Ahora, en esta etapa suprema, por la fe vislumbró la séptima aparición, la más maravillosa de todas, la venida del Señor por los suyos:<em> “He acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (v. 7-8).</em> Finalmente, la recompensa suprema del siervo serán las palabras del Señor, al ponerle la corona de justicia:<em> “Bien,buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:21).</em></h6>
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		<title>La pobreza de  Cristo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/la-pobreza-cristo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2020 03:59:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; La pobreza de Cristo fue una de las marcas de Su entera separación del mundo, la prueba de que Él era de otro mundo y otro espíritu. Y así como el pecado entró en el mundo por medio de un fruto bueno para comer y agradable a la vista, así el gran poder de este mundo sobre [&#8230;]</p>
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<h6 style="text-align: justify;">La pobreza de Cristo fue una de las marcas de Su entera separación del mundo, la prueba de que Él era de otro mundo y otro espíritu. Y así como el pecado entró en el mundo por medio de un fruto bueno para comer y agradable a la vista, así el gran poder de este mundo sobre los hombres está en los cuidados y posesiones y el disfrutar de esta vida. Jesús vino para vencer al mundo y echar de él a su príncipe, para recobrarlo para Dios.</h6>
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<h6 style="text-align: justify;">Lo consiguió rechazando toda tentación a que aceptara sus dones y buscara su ayuda. De esta protesta contra el espíritu mundanal, sus placeres y su confianza en lo visible, la pobreza de Cristo fue uno de los elementos principales.</h6>
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<h6 style="text-align: justify;">Cristo venció al mundo primero en las tentaciones por medio de las cuales su príncipe intentaba hacerle caer en una trampa y luego, a través de éste, ejercer su poder sobre nosotros. La pobreza de Cristo no fue, pues, un mero accidente o circunstancia externa. Fue un elemento esencial de Su vida perfecta y santa; un gran secreto de Su poder para vencer y salvar; Su camino a la gloria de Dios.</h6>
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<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Queremos saber cuál es nuestra parte en la pobreza de Cristo, hasta dónde tenemos que seguirle el ejemplo. Estudiemos, pues, lo que enseñó Cristo a Sus discípulos: <i>“Seguidme». «Venid en pos de Mí y Yo os haré pescadores de hombres”</i>. Los llamó para que participaran con Él en Su vida pobre y sin hogar, en un estado de dependencia en el cuidado de Dios y la bondad de los hombres. Usó expresiones fuertes más de una vez, tales como hay que abandonarlo todo, renunciar a todo, perderlo todo. Y que ellos le entendieron es bien manifiesto, por el hecho que dejaron sus redes y costumbres, y le dijeron a través de Pedro:<i>“Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.</i></h6>
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<h5 style="text-align: right;"><em>Andrew Murray, del capítulo 4 de su libro, <b>El Dinero</b>, CLIE</em></h5>
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		<title>Reunidos en la puerta de las Aguas</title>
		<link>http://eben-ezer.us/reunidos-en-la-puerta-de-las-aguas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2020 04:32:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mensajes]]></category>
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<p><img decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-1233" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta.jpg?x43915" alt="" width="976" height="626" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta.jpg 976w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta-300x192.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta-768x493.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2020/04/ovejas-entrando-puerta-86x55.jpg 86w" sizes="(max-width: 976px) 100vw, 976px" /></p>
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<h4 style="text-align: justify;"><strong><em>Nehemías 8:1-8</em></strong></h4>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Los libros de Esdras y Nehemías nos conducen retrospectivamente a una época de avivamiento espiritual, en la que un remanente del pueblo de Dios deja atrás la cautividad babilónica para dirigirse a la tierra que Dios había prometido a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Dicho remanente vuelve a Jerusalén, el lugar que el Señor había elegido para hacer habitar su nombre, con el propósito de restaurar el templo, reanudar la adoración y reconstruir la ciudad.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Por cierto, el orden en que estas actividades fueron organizadas es muy llamativo. Si lo analizamos siguiendo un criterio meramente humano, opinaríamos que hubiera sido más lógico comenzar desde lo exterior, es decir, construir el muro y luego restaurar el templo. Pero ellos hicieron exactamente lo contrario: empezaron desde adentro. Se ocuparon primeramente del centro de la adoración, para lo cual pusieron el altar sobre sus basas y luego colocaron los cimientos del templo; tarea que, gracias a la acción de los profetas Hageo y Zacarías, fue completada tras muchas interrupciones y una severa oposición. Finalmente, en los días de Nehemías, la obra de reconstrucción del muro y colocación de las puertas de la ciudad pudo comenzar. Y Nehemías pudo ver el éxito de sus esfuerzos cuando el muro de Jerusalén fue dedicado con música y cánticos <em>(Nehemías 12).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Sin embargo, todavía hay otro detalle importante para destacar de esta época de retorno y avivamiento: el renovado interés por la Palabra de Dios, la cual volvió a tener el lugar que le correspondía y su luz fue puesta nuevamente en el candelero. En <em>Nehemías 8,</em> vemos a un pueblo reunido alrededor de la Palabra y escuchando su mensaje con mucha atención. Nadie faltaba allí. Todo el pueblo estaba reunido como un solo hombre y durante muchas horas escuchaban la ley que estaba siendo leída. Los oídos de todos ellos estaban atentos a lo que decía el libro de la ley <em>(8:3)</em>. De manera que el retorno del remanente a Jerusalén también fue un retorno a la Palabra y a la voluntad de Dios. El pueblo despertó al escuchar el llamamiento efectuado por medio de la trompeta de la Palabra de Dios.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">En todo esto, el escriba Esdras tenía un papel muy importante <em>(7:10)</em>. A él le fue dado un lugar prominente a fin de que presentara la Palabra de Dios ante los israelitas y que lograra que éstos prestaran toda su atención y grabaran en sus corazones lo que habían escuchado. Es importante considerar detenidamente el lugar y el tiempo en que se llevaba a cabo la reunión del pueblo para escuchar la lectura de la Palabra, porque dichas circunstancias están en perfecta armonía con el propósito de dicha reunión. Ésta se realizaba en la plaza que estaba delante de la puerta de las Aguas, la que nos habla de la obra purificadora de la Palabra de Dios <em>(Juan 15:3; Efesios 5:26).</em> La puerta, además, era el lugar donde se administraba justicia y se hacían juramentos.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Hablando metafóricamente, podemos decir que el pueblo se colocaba a sí mismo bajo la autoridad de la Palabra y se sujetaba al lavamiento del agua por la Palabra. Ellos se reunían enfrente de la puerta de las Aguas el primer día del mes séptimo <em>(vv. 1-2).</em> Este día era muy importante en el ciclo anual de fiestas, pues marcaba el principio de la serie final de fiestas que sucedía a la siega de la mies. En este día se celebraba la Fiesta de las trompetas, la cual era seguida por el Día de la expiación y luego, del 15 al 22 del mismo mes, se celebraba la Fiesta de los tabernáculos. Según Levítico 23:23-24, este primer día de este nuevo mes era anunciado por medio del son de trompetas. Si aplicamos esto directamente a nosotros, podemos decir que la trompeta de la Palabra ha sido escuchada nuevamente, provocando un despertar espiritual en medio del remanente de creyentes fieles, aquellos que tienen oídos para oír lo que el Espíritu dice a la iglesias <em>(Apocalipsis 2 y 3).</em> Este primer día del séptimo mes fue un nuevo comienzo seguido del incremento de la luz; un tiempo en el que los caminos de Dios se acercan a su cumplimiento (el número siete connota perfección).</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">En <em>Nehemías 8</em>, el Día de expiación no es mencionado de manera particular, pero sí la Fiesta de los tabernáculos. Dicha fiesta era guardada por el pueblo de Dios durante siete días, de acuerdo al mandamiento que les era leído al segundo día <em>(vv. 13-18)</em>, y era la última de las siete fiestas del Señor, ocasión propicia para mostrar gratitud y gozo a causa de todas las bendiciones recibidas en la Tierra prometida, para recordar la bondad de Dios hacia ellos y su redención de Egipto <em>(Éxodo 23:16; Levítico 23:43; Deuteronomio 16:15).</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">En este primer día del séptimo mes, la Palabra de Dios tenía un lugar prominente en medio del pueblo de Dios. Esdras y sus asistentes se ubicaban en un púlpito de madera especialmente construido para ellos, y todo el pueblo mostraba reverencia cuando el libro de la ley era abierto <em>(v. 5)</em>. Todos los que habían presenciado este acto se humillaron y se inclinaron a tierra <em>(v. 6).</em> ¡Qué impresionante debió haber sido observar esa escena! La gratitud y la reverencia que observamos en estas personas a causa de la lectura de la Palabra de Dios resulta para nosotros un hecho muy significativo. Además, vemos en los asistentes de Esdras una figura de algunos dones que el Señor ha dado a su Iglesia: los pastores y los maestros que explicaban la Palabra <em>(vv. 4 y 7)</em>. El ministerio de la Palabra de Dios es un verdadero servicio levítico. Y como varios de sus nombres aparecen mencionados en nuestro pasaje, podemos aprender de esto que efectivamente Dios apreciaba la obra de cada uno de ellos.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Otro punto hacia el cual deseo atraer la atención es el impacto que provocó la Palabra de Dios en aquellos que la escuchaban. Pues el resultado de oír la Palabra fue para estas personas volverse hacedores de la misma. Por un lado, ellos se humillaban porque sabían de su infidelidad y comprendían que se habían apartado de Dios. Por eso se entristecían y lloraban al escuchar las palabras de la ley <em>(v. 9).</em> Pero, por otro lado, ellos se regocijaban en el Señor porque Él había concedido que hubiera un remanente de su pueblo. El resultado de obedecer la ley, la Palabra revelada por el Señor, fue tener gozo en abundancia <em>(vv. 10,12,17).</em> En este sentido, este pasaje presenta un parecido asombroso con <em>Esdras 3</em>, donde leemos que muchos daban gritos de alegría y otros lloraban en alta voz cuando se concretó la colocación de los cimientos del nuevo templo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">La Palabra de Dios, ¿no debería causar siempre en nosotros este doble impacto? Por un lado necesitamos ser exhortados y por el otro, consolados. Necesitamos humillarnos a nosotros mismos y al mismo tiempo ser fortalecidos y edificados en nuestra fe. El gozo del Señor es nuestra fortaleza (v. 10). La Palabra de Dios es dulce para nuestros paladares, aun cuando en nuestros corazones pueda producir endechas y tristezas piadosas <em>(Ezequiel 2:8; 3:3; Apocalipsis 10:9-10).</em> Volviendo a <em>Nehemías</em>, vemos que el interés por la Palabra de Dios no era una cuestión temporal. ¡Un solo día de estudios bíblicos no les resultaba suficiente! Al otro día tenían otra reunión (v. 13), durante la cual escudriñaban las Escrituras y hallaban las instrucciones concernientes a la Fiesta de los tabernáculos. Inmediatamente, ellos actuaban según lo aprendido y llevaban a cabo los preparativos a fin de guardar dicha fiesta. Como ya hemos mencionado, el Día de la expiación no es mencionado aquí, pero el remanente de Israel mostraba una amplia disposición para humillarse a sí mismo, tal como estaba indicado para tal día <em>(cfr. Levítico 23:27-32),</em> principalmente en el primer día del mes séptimo <em>(v. 9).</em> Para Israel, el cumplimiento de este gran evento es algo que aún pertenece al futuro. El gran Día de la expiación tendrá lugar cuando Cristo retorne de los cielos; en aquel día los suyos lo verán y reconocerán al que traspasaron, y se lamentarán <em>(Zacarías 12:10).</em> Después de esto, se celebrará la Fiesta de los tabernáculos: un milenio de gratitud y gozo a causa de todas las bendiciones que Dios ha preparado para su pueblo.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">La reunión de la puerta de las Aguas resultaba en la celebración de la Fiesta de los tabernáculos, tanto en Jerusalén como en otros lugares. De manera que el llamado por medio de la trompeta a escuchar la Palabra de Dios tenía hermosos resultados. Y esto ocupaba siempre un momento central: día tras día, desde el primero hasta el último de la fiesta, Esdras leía del libro de la ley de Dios <em>(v. 18)</em>. ¡Quiera Dios concedernos el mismo deseo de escuchar su Palabra, de manera que nuestro ruego siempre sea: <em>«Hazme escuchar tu Palabra continuamente»</em>!</h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: justify;">Físicamente, podemos estar en el lugar según el pensamiento de Dios, apartados de los ídolos de Babilonia. Podemos levantar la mesa del Señor y reunirnos hacia Su nombre, reconociendo únicamente Su autoridad y la libertad del Espíritu Santo. Hasta quizá intentemos reconstruir la casa de Dios y la ciudad de Dios, el templo del Dios viviente, de manera que otros vean a la Iglesia tal como debería ser. Sin embargo, ¿redundaría todo esto para nuestro provecho, si al mismo tiempo no tenemos el deseo intenso de escuchar la Palabra de Dios y ser hacedores de ella? Porque, en definitiva, ésta es la actitud que caracteriza a un verdadero despertar espiritual.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h4></h4>
<h4></h4>
<h4 style="text-align: right;"><em>Hugo Bouter</em></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Hijo del Altísimo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/hijo-del-altisimo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Dec 2019 04:03:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; “Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h5><em>“Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:30-33)</em></h5>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">El pueblo de Dios no había visto o escuchado de un ángel en más de cuatrocientos años. Durante ese tiempo no había habido ninguna revelación del Señor, ningún milagro, y ciertamente ninguna secuencia de milagros. Pero luego, por segunda vez en el lapso de unos pocos meses el mismo ángel se le apareció, en ambas ocasiones con un extraordinario anuncio del nacimiento de una persona común. Gabriel es uno de los dos ángeles que se nombran en la Biblia. El otro, Miguel, está asociado con tareas que requieren fuerza y ​​poder <em>(Apocalipsis 12:7)</em>. Gabriel es el mensajero supremo de Dios que trajo grandes, gloriosas, y cruciales anuncios del cielo. Por ejemplo, él también salvó el pronunciamiento a Daniel con respecto al futuro de la historia de la redención y de la profecía de setenta semanas <em>(Daniel 9).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Gabriel entregó el aviso del nacimiento más sorprendente y más significativo. Sus palabras sobre el niño divino, Jesús, constituyen un resumen de toda la persona y la obra de nuestro Señor y Salvador. La suma parece bastante simple superficialmente, pero la complejidad de cada faceta desafía nuestra capacidad de entender y apreciar todo lo que el ángel le dijo a María. Es verdaderamente impresionante contemplar la obra de Jesús de salvación, Su vida perfectamente justa, Su título de deidad, y Su posición real, todo en el mismo panorama conciso.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Obra Salvadora</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">En primer lugar, el ángel da una indicación preliminar de la misión salvífica del Niño. Sí el nombre de Jesús viene de la <em>Yeshua</em> hebreo, que significa «Jehová salva» <em>(Mateo 1:21)</em>. El Dios del Antiguo Testamento era un Dios salvador, y Su pueblo lo sabía<em> (2 Samuel 7:23; Job 19:25; Isaías 44: 21-23, 45:21; Oseas 14: 2; Joel 2:12-13; Jonás 2: 9).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">En la descripción que hace Lucas de la encarnación, se reitera y subraya el punto de que el Niño Jesús, era el tan esperado Salvador: «Porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor» <em>(Lucas 2:11)</em>; “porque han visto mis ojos [los de Simeón] tu salvación» (Lucas 2:30); “Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de El a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.”<em> (Lucas 2:38).</em> Y más tarde en su evangelio, mientras que la crónica de ministerio de Cristo en Perea, Lucas transmite en propias palabras de Jesús la razón El vino: “Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” <em>(Lucas 19:10).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Vida Perfectamente Justo</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Gabriel hace la simple afirmación de que Jesús sería «Grande». Algunos comentaristas dicen que es mejor traducir la palabra griega que significa «grande» como <em>extraordinario.</em> O podría ser mejor aún sustituir el adjetivo <em>espléndido,</em> <em>magnífica,</em> <em>noble,</em> <em>distinguido</em>, <em>de gran alcance</em> o <em>eminente.</em> Pero esas palabras aún no permiten que hablemos tan emocionados como conviene acerca de la vida de Jesús. La grandeza de Cristo se entiende mejor en relación con lo que el apóstol Juan escribió acerca de Él:</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Pero, aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en El, para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quien se ha revelado el brazo del Señor? Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también: El ha cegado sus ojos y endurecido su corazón, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazon, y se conviertan y yo los sane. Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de Él. <em>(Juan 12:37-41)</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">La segunda cita de Juan del profeta es de Isaías 6: 9-10, cuando Isaías vio la gloria (o grandeza) de Dios. El profeta Isaías sabía que un día Dios enviaría el Mesías, su Hijo, para vivir una vida perfecta entre Su pueblo y para salvarlos de sus pecados <em>(Isaías 7:14, 9: 6-7, 53:4-6).</em> Tuvo una vista previa de la misma gloria de Cristo que los apóstoles fueron testigos y se describe más adelante <em>(Mateo 17: 1-8; Juan 1:14)</em>. Cuando Gabriel le dijo a María que Jesús sería grande, quería decir que Jesús iba a manifestar la misma gloria de Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Título de la Deidad</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">El anuncio de Gabriel también afirma la deidad de Cristo. “Él será llamado Hijo del Altísimo” <em>(Lucas 1:32)</em>. <em>Altísimo</em> era simplemente un título para Dios, lo que indica claramente que nadie es superior de lo que Él es. María y otros Judíos justos estaban familiarizados con ese título, ya que se utiliza en todo el Antiguo Testamento <em>(cf. Génesis 14:18; Salmo 47: 2, 91:1; Daniel 7:18).</em> El equivalente hebreo del término griego utilizado por Lucas es <em>El Elyon</em> «Dios Altísimo.» Este título se refiere a la soberanía de Dios y el hecho de que nadie es superior, más exaltado, o más poderoso de lo que Él es.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Identificar a Jesús como el Hijo del Altísimo es declarar que Él tiene la misma esencia que el Dios Altísimo. “Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas con la palabra de su poder. Habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”<em> (Hebreos 1:3)</em>. Jesús dijo a Sus discípulos: «El que me ha visto, ha visto al Padre» <em>(Juan 14: 9)</em>. Y Él afirmó audazmente a sus opositores, «Yo y el Padre uno somos» <em>(Juan 10:30).</em> Gabriel anunció, y el Nuevo Testamento confirma, sin lugar a dudas de que Jesús era y es digno de su título divino, porque Él es verdaderamente el Hijo de Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Posición Real</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">La historia de Jesús maravillosamente concluye con Su gobierno soberano sobre la tierra y el cielo. La historia de la redención culminará con una gran precisión en el glorioso reinado de Jesucristo en el trono de David sobre la nación de Israel, por el cual Él establecerá un reino terrenal por mil años, seguido de un reino eterno.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando Jesús vino a la tierra como un bebé, Él vino con las credenciales adecuadas para gobernar. Él ofreció Su reino a Su pueblo, pero despreció y rechazó y lo ejecutó. Sin embargo, Cristo regresará en gloria y con la omnipotencia para establecer Su reino<em> (Apocalipsis 19: 1-21: 8).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Los escritores del Antiguo Testamento, bajo la inspiración del Espíritu Santo, previeron la venida del reino de Cristo. Por ejemplo, David escribe:</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Pero yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte. Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que me dijo: “Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. “Pídeme, y te daré las naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines de la tierra.» <em>(Salmo 2: 6-8)</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">En <em>2 Samuel 7:12-16,</em> Dios le dijo a David que él tendría un hijo que reinaría para siempre. Y que el Hijo no era Salomón, sino el Mesías, Jesús.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La Biblia promete que todos los creyentes serán parte del reino de Dios. Aunque Dios nos llevará al cielo a través de la muerte o el rapto, Él nos incluye en el reino milenario. Otros se salvarán durante la tribulación y se volverán miembros del reino. Cristo volverá, juzgará a los incrédulos, y posteriormente, establecerá Su reino terrenal de justicia, paz y verdad. Y una vez que la rebelión final de Satanás y sus seguidores se triture y se hayan enviado al lago de fuego, el Señor establecerá Su reino eterno. Las magníficas palabras de «Aleluya» de Handel describen perfectamente la conclusión: «Él reinará por los siglos de los siglos»</h6>
<h6 style="text-align: justify;">¡Aleluya!</h6>
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<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Lucas 1: 30-33 &#8211;<strong>Por John MacArthur</strong></em></h5>
<h5 style="text-align: right;"><em>Adaptado de <a href="http://www.gty.org/products/books/451157/Gods-Gift-of-Christmas-Hardcover"><strong>God’s Gift of Christmas</strong></a> .</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La espada que traspasa el alma</title>
		<link>http://eben-ezer.us/la-espada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Dec 2018 05:59:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; &#160; Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”. – Juan 19:26-27. Aquel día, frente a la cruz, María debió recordar [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
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<blockquote>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.</em></h5>
</blockquote>
<h5 style="text-align: right;"><em>– Juan 19:26-27.</em></h5>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Aquel día, frente a la cruz, María debió recordar claramente las palabras que el anciano Simeón le había dicho hacía más de treinta años, en el templo de Jerusalén: <i><em>“Y una espada traspasará tu misma alma”</em></i>.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">En ese momento, María no había entendido. Estaba tan llena de gozo, oyendo lo que la gente venía a decirle a su pequeño Hijo, que no atendió esas palabras frías y taladrantes. ¿Una espada traspasando el alma?</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Es verdad que a medida que el Niño fue creciendo, ella le vio sufrir mucho, y su sufrimiento era también el de ella, hasta donde podía sentirlo. Los desprecios que recibió eran también para ella. ¿No es así para una madre?</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Sin embargo, ahora, al estar allí, frente a la cruz, ¿cómo es que no muere, si tiene una espada clavada en medio de su alma? ¿Cómo puede soportar ver a su Hijo allí, colgando, desgarrada su carne, perdiendo minuto a minuto su sangre, su vida, sin que ella pueda evitarlo? ¿Cómo es que no arremete por entre esa turba para quitarlo de la cruz? ¿Cómo es que…? ¡Oh, la espada no puede ser quitada de su alma! ¡Su Hijo no puede ser quitado de la cruz!</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Todo hijo es defendido por su madre, aunque en ello le vaya la vida. A ella no le es permitido hacerlo. Toda madre deja oír sus desgarradores gritos ante el vejamen de que es objeto aquél que ama; pero a ella no le es permitido hacerlo.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Tal como el Padre, allá lejos, vuelve su rostro para no verle, ella aquí, frente a la cruz, inclina la cabeza para no mirarle. Y aun, tal vez, tapa sus oídos para no oír sus desgarradoras palabras. Su cabeza se recuesta débilmente sobre el pecho de Juan. Es todo su consuelo. Por dentro, siente una perceptible fuerza que la sostiene en pie. Eso es todo.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Dos seres viven ese día su momento más amargo. Es el dolor del que ama, ante el ultraje del Ser amado. Uno de ellos, Grande, Sublime, Eterno: es Dios el Padre. El otro, es una pobre (aunque bienaventurada) mujer, de carne y hueso, ahí junto a la cruz, con una espada que traspasa su alma.</h6>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¡Alza la cabeza!</title>
		<link>http://eben-ezer.us/alza-la-cabeza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 May 2017 05:43:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; «Cuando estas cosas empiecen a suceder, cobrad ánimo, y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca» (Lc. 21:28). &#160;     Existe una relación directa entre nuestro estado de ánimo y la forma de mantener la cabeza. ¿Has notado que cuando una persona está preocupada, triste o desanimada anda con la cabeza agachada y los hombros inclinados? [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
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<blockquote>
<h5><em>«Cuando estas cosas </em><em>empiecen a suceder, cobrad ánimo, y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca» (Lc. 21:28).</em></h5>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">    Existe una relación directa entre nuestro estado de ánimo y la forma de mantener la cabeza. ¿Has notado que cuando una persona está preocupada, triste o desanimada anda con la cabeza agachada y los hombros inclinados? Con esa postura está enviando un mensaje que dice: “¡Soy tan miserable! ¡Todo me sale mal! ¡Sólo tengo problemas!»</h6>
<h6 style="text-align: justify;">David escribió acerca de ese sentimiento en <em>Salmo 40:12</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<blockquote>
<h5 style="text-align: justify;"><em>«Porque me han rodeado males sin número. Me han alcanzado maldades, y no puedo levantar la vista. Se han amontonado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla». David se sentía tan mal que no podía mirar hacia arriba. Pero sabía cómo sobreponerse a ese sentimiento, porque en el versículo siguiente dice: «Dígnate, Señor, librarme. Oh, Eterno. Apresúrate a socorrerme» (vers. 13).</em></h5>
</blockquote>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Cierto día un ciego fue llevado a Jesús. Estaba desanimado y se sentía miserable. Jesús le puso las manos sobre los ojos, y le dijo que mirase. Y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos» (Mar. 8:25).</h6>
<h6 style="text-align: justify;">¿Por qué te parece que nuestro idioma emplea la expresión «hacia abajo» para indicar desánimo y desdicha? ¿Te parece que hasta nuestro lenguaje nos dice algo acerca de nuestras inclinaciones naturales? Resulta difícil desanimarse cuando se contemplan las cumbres de las montañas, el cielo, los árboles y la luz del sol. Cuando miras hacia abajo lo único que ves es la tierra, la basura y tus pies que se arrastran pesadamente.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Existe una relación entre tu estado de ánimo y el ángulo de inclinación de tu cabeza. En algunas ocasiones, nada más que el hecho de levantar la cabeza mejorará tu actitud. Por cierto que no se trata de una curación mágica y no hará necesariamente feliz a una persona airada, pero vale la pena probarlo. Cuando te sientas desanimado, trata de mirar hacia arriba. Pero no lo hagas con los hombros encogidos. Echa los hombros hacia atrás, mira hacia arriba, respira profundamente y alaba a Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Los cristianos más que nadie tienen razón para mirar hacia arriba y sentirse gozosos. Primero, miramos hacia la cruz y aceptamos el sacrificio que Jesús realizó por nosotros. Luego miramos hacia arriba con esperanza en su venida. ¡De manera que sigue mirando hacia arriba!</h6>
<blockquote>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em>“…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él  sufrió la cruz, menospreciando el oprobio y sentó, a la diestra del trono de Dios.”    Hebreos 12: 1 y 2</em></h5>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Lot</title>
		<link>http://eben-ezer.us/lot/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 May 2017 05:24:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; &#160; LA ELECCIÓN DE LOT, UNA PALABRA SOBRE LAS VENTAJAS DEL PRESENTE Génesis 13 y 19 &#160;         Hay mucha instrucción beneficiosa al trazar, en contraste, los caracteres de Abraham y Lot. Ambos son santos de Dios, aún así, ¡cuán diferentes en su andar! ¡Cuán diferentes sus experiencias personales en relación a la paz, gozo, y cercanía a Dios! Y [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5></h5>
<h5><em>LA ELECCIÓN DE LOT, UNA PALABRA</em></h5>
<h5><em>SOBRE LAS VENTAJAS DEL PRESENTE</em></h5>
<h5><em>Génesis 13 y 19</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">        Hay mucha instrucción beneficiosa al trazar, en contraste, los caracteres de Abraham y Lot. Ambos son santos de Dios, aún así, ¡cuán diferentes en su andar! ¡Cuán diferentes sus experiencias personales en relación a la paz, gozo, y cercanía a Dios! Y siempre hay diferencia entre un creyente que tiene su mente en las cosas terrenales y otro, por la gracia de Dios, sincero de corazón, en las cosas celestiales. En el sentido escritural del término (2ª Pedro 2:8), Lot «fue un hombre justo que afligía su alma día tras día». Abraham andaba ante Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        El Señor no puede sino ser fiel hacia Su pueblo, aún así Él marca en su camino lo que es de fe y lo que no proviene de ésta, y las pruebas de Lot son la consecuencia de su incredulidad. No hay cosa más marcada en su curso a través de todo, la gran incertidumbre y oscuridad en cuanto a su camino, y en cuanto al juicio de Dios, ya que no realizaba esa seguridad en Dios que lo habría capacitado para andar rectamente, mientras no hay duda en las cosas conectadas con este mundo. Y es así con nosotros mismos si no hemos tomado a Cristo como nuestra porción sinceramente. La de Abraham fue una vida feliz él tuvo a Dios como su porción.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Lot es más bien visto como el compañero en el andar de fe de quienes tienen fe, más que uno teniendo y actuando en la energía de fe propia. Esto caracteriza su camino desde el comienzo. Por tanto, cuando es puesto a la prueba, hay sólo debilidad. ¡En cuantas cosas actuamos con aquellos que tienen fe, antes de tener ésta para nosotros mismos! Fue así también con los discípulos del Señor, y el momento que ellos son puestos a prueba encontramos debilidad y fracaso. El alma no permanecerá, no resistirá, cuando sea cribada, zarandeada a través de la tentación, si anda en la luz de otro.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        El llamado personal de Dios a Abraham al principio está mezclado con una forma de incredulidad en Abraham, como la respuesta en el evangelio, «Señor, déjame ir a casa para sepultar a mi padre»; él se pone en movimiento, pero toma a Taré (que según algunos significa «retraso») o más bien Taré lo toma a él, y habitan en Harán (él no podía llevar con él a Taré dentro de la tierra de Canaán).</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Dios había llamado a Abraham, pero no a Taré; él dejó todo excepto a Taré, y no entró en posesión de nada; él trató de llevar algo consigo que no era de Dios, y no podía. No es hasta la muerte de Taré que él parte a Canaán, donde Dios lo había llamado.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Lot (aunque teniendo fe) anda en el camino como el compañero de Abraham. En cuanto a su posición actual, él está con Abraham; él es verdaderamente un santo de Dios, aunque después lo encontramos recorriendo el torcido camino de la política del mundo.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Dios los bendice. La tierra no es capaz para que ambos vivan juntos. Ellos tienen rebaños, pastores, y mucho ganado, y no hay lugar para ambos_ ellos deben separarse. Las circunstancias, no importa que, (aquí son las bendiciones de Dios), revelan esto.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Ellos están en el lugar de extranjeros, eso es claro («el Cananeo y el Ferezeo moraban en la tierra»). Ellos no tienen nada en posesión, «ni siquiera para poner un pie»; todo descansa sobre el valor de las promesas (Hebreos 11:9).</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Ellos tienen dos cosas justas, el altar y la tienda. Viajando (o recorriendo la tierra de la promesa por fe) y adorando a Dios, son extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Abraham confiesa que es tal; declara abiertamente que busca un país, «por tanto», se nos dice, «Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios» (Él nunca es llamado el Dios de Lot). Esto actúa sobre el espíritu y carácter de Abraham.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        La tierra no es capaz de permitirles habitar juntos, hay disputas entre los pastores de ambos, ellos deben separarse. Abraham dice, «¿No está toda la tierra ante ti?  toma lo que tú quieras, pero no haya disputa entre nosotros. Si tú vas a la derecha, yo iré a la izquierda, o si a la izquierda, yo iré a la derecha»_ la promesa es mi porción; yo soy un extranjero, la ciudad de Dios está abierta ante mí. Su corazón está sobre las promesas de Dios, y todo lo demás no es nada en comparación con esto.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Podría parecer una necia cosa permitir a Lot elegir primero_ entregar a Lot elegir primero lo que es ciertamente su propio derecho; pero su corazón está en otra parte, su fe se aparta libremente de las ventajas terrenales.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        No así Lot; él levantó sus ojos a la planicie del Jordán bien regada, como el jardín del Señor, y escogió ésta como su porción. No hay nada grosero o equivocado en sí mismo en escoger la bien regada planicie, pero esto prueba que su corazón no está puesto en las promesas de Dios. De esta forma él es puesto a prueba; y de este modo, en la forma del cumplimiento de los propósitos de Dios, el carácter es manifestado.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La conducta de Abraham tiene por fuente una simplicidad de fe que abarca las promesas de Dios (Hebreos 11:13), y no necesita nada más. La fe puede abandonar, renunciar a las ventajas terrenales.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">El espíritu y mente carnal toma todo lo que puede. Lot actúa sobre el presente sentido de lo que es agradable y deseable; ¿Por qué no habría de hacerlo? ¿Qué daño o mal hay en la planicie del Jordán? Su corazón no está en las promesas.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        El compañero de Abraham, es llevado al nivel de su propia fe.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Pero él vivirá en las ciudades de la planicie si escoge los ríos de la planicie. Ésta no es su intención, ir dentro de la ciudad, pero irá hasta allí paso a paso (él debe encontrar la turbación en el lugar que ha encontrado placentero).</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Allí no está el poder de la fe para guardarlo de la tentación. Donde no hay fe para que guarde al alma sobre las promesas, no hay fe para mantener el pecado fuera. Esto no es falta de sinceridad, pero las almas de las personas están en esa condición, y Dios las prueba.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        El camino de Abraham, a través de todo, él se caracteriza por una intimidad personal con Dios, constante comunicación con Dios, visitas por parte de Él, cuando le explica Sus propósitos, de manera que él es llamado «amigo de Dios» (2 Crónicas 20:7; Isaías 41:8; Santiago 2:23); y esto no sólo en cuanto a su porción, sino también en cuanto a lo que Él va a hacer con Sodoma, aunque Abraham no tiene nada que hacer personalmente con ésta. Ahora Dios dice a Su pueblo lo que va a hacer con el mundo.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Aunque su esperanza está conectada con sus propias vistas, con las promesas, y la Canaán celestial, Él los toma a ellos dentro de Su confianza y les dice lo que va a ocurrir donde ellos no están.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Mientras tanto Lot está afligiendo su alma justa_ ¿Sabe él algo de los propósitos de Dios? Ni una sola palabra, él es salvado, pero como por fuego; aunque una «alma justa», su alma está afligida en lugar de estar en comunión con Dios_ «día tras día»; él está allí, ante el juicio viene con su alma afligida, mientras Abraham feliz está sobre el monte conversando con Dios; y cuando el juicio llega, ¿Cómo encuentra a Lot? Con su alma afligida, y totalmente no preparado para esto, en lugar de estar en comunión con Dios acerca de éste.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        «El Señor sabe como librar al justo de la tentación» y libertó al «justo Lot». Pero mientras él vejaba su justa alma al ver los impíos hechos que se hacían en Sodoma, los hombres de la ciudad tienen derecho a decirle, «¿Qué oficio tienes tú aquí? Éste vino a morar aquí, y ahora quiere convertirse en juez» (v.9).</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Ellos tienen perfecto derecho a juzgar de este modo. Todo poder de testimonio ha sido perdido para Lot a causa de su asociación con el mundo, cuando él debiese haber estado testimoniando a su total separación de éste. Hay vejación de espíritu, pero no poder.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando Abraham descendió a Egipto, él no tuvo nada que hacer sino volver justo al lugar donde había edificado su altar al comienzo. Lot testifica, pero no puede salir del lugar en el cual se encuentra; la energía que debía haberlo impulsado fuera es neutralizada y perdida a causa de que se encuentra morando allí; sus hijas se han casado allí; tiene lazos donde su incredulidad lo ha guiado. Es más difícil recorrer el camino montaña arriba, que descender de ésta.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Dondequiera que los consejos de Dios son revelados a la fe, manifiesta el espíritu de intercesión. La palabra al profeta es, «engorda el corazón de este pueblo» y produce estas palabras, «¿Hasta cuando, oh Señor?» Aquí Abraham intercede ante Dios para que libre la ciudad. (Pero no hay allí diez_ no hay un justo en Sodoma excepto Lot).</h6>
<h6 style="text-align: justify;">En relación a su propia posición, él está mirando hacia abajo al lugar de juicio. Y en la mañana, cuando las ciudades estaban en llamas, él está en quietud y paz en el lugar donde «había estado con el Señor» (v.27), no el lugar donde el juicio ha caído, solemnizado realmente, por la escena ante él, sino calmo y feliz en el Señor.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">El Señor saca a Lot de en medio de la destrucción. Ángeles le advierten, y la fe lo hace escuchar. Pero su corazón está allí aún. Hay conexiones que lo atan a Sodoma, y él desearía de buena gana llevarlas con él. Pero usted no puede tomar algo con usted para Dios fuera de Sodoma, sino que debe dejar todo atrás.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">El Señor debe poner la pena donde usted encuentra placer. «Mientras él tardaba, se detenía», hay duda en el lugar de juicio, cuando el juicio ha sido pronunciado, él debe dejar esto de una vez; pero el lugar y camino, el espíritu de incredulidad, enervan el corazón «los varones tomaron su mano y la de su esposa y de sus dos hijas»_ el Señor es misericordioso hacia él «Y ellos los llevaron fuera de la ciudad».</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Y les dice, «escapa por tu vida, no mires atrás, ni te quedes en la planicie, escapa a la montaña, para que no seas consumido» (v.17). En cuanto a los bienes, ovejas, ganado, debe dejar todo atrás.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Si la fidelidad de Dios es mostrada al salvar a Lot, es también, mostrada al romper los lazos que lo atan a ese lugar. Su pensamiento es todo distracción; él dice: «no así mi señor, no puedo escapar a la montaña, el mal me alcanzaría», él ha perdido el sentido de la seguridad en el camino de la fe.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Ésta es siempre la consecuencia del camino de incredulidad en un santo de Dios, él piensa que el camino de fe es el camino más peligroso en el mundo. Lot se ha acostumbrado a la planicie, y la montaña (el lugar donde Abraham gozaba perfecta seguridad y paz) es un peligro.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">El Señor libra a Zoar a su petición, y le permite huir hasta allí, pero al ver el juicio, huye a la montaña, obligado a refugiarse allí al fin.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">        Éste es un caso extremo; encontraremos que la misma cosa es verdadera en varios grados. Abraham podía dar (ese sacrificio siempre pertenece a la fe); pero hay pruebas para el creyente a causa de la incredulidad  porque él es un creyente, pero en un lugar equivocado. Lot fue «un hombre justo»; pero cuando no anduvo en el camino de la fe, tuvo vejación y aflicción de espíritu un alma justa, pero donde un alma justa no debía estar. Observe su incapacidad para seguir simplemente al Señor. Observe también su incertidumbre.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"> Así será con nosotros, si andamos en el camino de la incredulidad, allí encontraremos turbación que no es nuestra porción, pero que viene sobre nosotros porque estamos en un lugar del mundo equivocado, y encontramos allí, la prueba que pertenece a la incredulidad_ el simple camino de fe habiendo sido abandonado, porque no hemos aprendido a contar todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús nuestro Señor.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">       Renunciamiento es nuestra propia posición, simple sacrificio, con el actual conocimiento y conciencia de que «todo es nuestro». Pero la promesa es «cien veces más en esta vida», y no es aflicción de espíritu.</h6>
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<h5 style="text-align: right;"><em>  J. N. Darby</em></h5>
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		<title>Cinco mujeres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Apr 2017 06:53:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>compartir Cinco mujeres aparecen en la genealogía del Señor Jesucristo en Mateo capítulo 1, y cada una de ellas tiene su historia. La primera es Tamar, quien tuvo la desdicha de ver morir a dos esposos, ambos hijos del patriarca Judá, a quienes Dios quitó la vida por malvados. Luego, mediante un ardid, Tamar logró concebir de su propio suegro [&#8230;]</p>
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<h6 style="text-align: justify;">Cinco mujeres aparecen en la genealogía del Señor Jesucristo en Mateo capítulo 1, y cada una de ellas tiene su historia. La primera es <strong>Tamar</strong>, quien tuvo la desdicha de ver morir a dos esposos, ambos hijos del patriarca Judá, a quienes Dios quitó la vida por malvados. Luego, mediante un ardid, Tamar logró concebir de su propio suegro –Judá– a Fares, por quien siguió la línea genealógica del Señor.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La segunda es <strong>Rahab</strong>, la ramera de Jericó. Ocupa en la galería de hombres de fe de Hebreos 11 un lugar que ni siquiera tiene Josué, contemporáneo suyo. Ella recibió a los espías hebreos, y los escondió, por cuya fe fue salvada de la destrucción de la ciudad, junto a toda su familia.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La tercera es <strong>Rut</strong>, la moabita. Una mujer ejemplar, que dejó su tierra y su parentela por allegarse al pueblo de Dios. Fiel a su suegra Noemí, se unió, en un matrimonio honroso y feliz, a Booz, ejemplar carácter bíblico.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La cuarta es <strong>Betsabé</strong>, la mujer de Urías, madre de Salomón. Una mujer bella, pero poco recatada. Mientras se bañaba en su terrado, provocó al rey David, el cual, por poseerla, mandó a matar a Urías, uno de sus hombres más valientes.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La quinta es <strong>María</strong>, de Nazaret, la mujer más bienaventurada de cuantas han pisado la tierra, más que Ana, la madre de Samuel, que Jocabed, la madre de Moisés, más que Elisabet la madre de Juan el Bautista, el mayor de los profetas. Sin embargo, era ella una mujer modesta de una pequeña ciudad de Galilea. En su regazo se recostó el Bendito, y de sus pechos mamó Aquél que vino para salvar al mundo.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">En esa genealogía hay implícitas cuarenta y dos mujeres, pero solo se mencionan cinco. Entre ellas, tres gentiles, todas sufridas, una de ellas prostituta de oficio, otra prostituta de ocasión; mujeres, en fin, que un rey no hubiera escogido, ni menos mencionado, en su genealogía.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Pero de tal tipo de personas tuvo misericordia el Señor. El que no se avergüenza de llamarnos hermanos, ni de haber nacido como un proscrito, escogió a estas cinco mujeres para que formaran parte de su especial familia.</h6>
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