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	<title>Adoración &#8211; Eben-ezer</title>
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	<title>Adoración &#8211; Eben-ezer</title>
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		<title>La pobreza de  Cristo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2020 03:59:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">La pobreza de Cristo fue una de las marcas de Su entera separación del mundo, la prueba de que Él era de otro mundo y otro espíritu. Y así como el pecado entró en el mundo por medio de un fruto bueno para comer y agradable a la vista, así el gran poder de este mundo sobre los hombres está en los cuidados y posesiones y el disfrutar de esta vida. Jesús vino para vencer al mundo y echar de él a su príncipe, para recobrarlo para Dios.</h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Lo consiguió rechazando toda tentación a que aceptara sus dones y buscara su ayuda. De esta protesta contra el espíritu mundanal, sus placeres y su confianza en lo visible, la pobreza de Cristo fue uno de los elementos principales.</h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Cristo venció al mundo primero en las tentaciones por medio de las cuales su príncipe intentaba hacerle caer en una trampa y luego, a través de éste, ejercer su poder sobre nosotros. La pobreza de Cristo no fue, pues, un mero accidente o circunstancia externa. Fue un elemento esencial de Su vida perfecta y santa; un gran secreto de Su poder para vencer y salvar; Su camino a la gloria de Dios.</h6>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Queremos saber cuál es nuestra parte en la pobreza de Cristo, hasta dónde tenemos que seguirle el ejemplo. Estudiemos, pues, lo que enseñó Cristo a Sus discípulos: <i>“Seguidme». «Venid en pos de Mí y Yo os haré pescadores de hombres”</i>. Los llamó para que participaran con Él en Su vida pobre y sin hogar, en un estado de dependencia en el cuidado de Dios y la bondad de los hombres. Usó expresiones fuertes más de una vez, tales como hay que abandonarlo todo, renunciar a todo, perderlo todo. Y que ellos le entendieron es bien manifiesto, por el hecho que dejaron sus redes y costumbres, y le dijeron a través de Pedro:<i>“Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.</i></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Andrew Murray, del capítulo 4 de su libro, <b>El Dinero</b>, CLIE</em></h5>
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		<title>Hijo del Altísimo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/hijo-del-altisimo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Dec 2019 04:03:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Meditaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; “Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h5><em>“Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:30-33)</em></h5>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">El pueblo de Dios no había visto o escuchado de un ángel en más de cuatrocientos años. Durante ese tiempo no había habido ninguna revelación del Señor, ningún milagro, y ciertamente ninguna secuencia de milagros. Pero luego, por segunda vez en el lapso de unos pocos meses el mismo ángel se le apareció, en ambas ocasiones con un extraordinario anuncio del nacimiento de una persona común. Gabriel es uno de los dos ángeles que se nombran en la Biblia. El otro, Miguel, está asociado con tareas que requieren fuerza y ​​poder <em>(Apocalipsis 12:7)</em>. Gabriel es el mensajero supremo de Dios que trajo grandes, gloriosas, y cruciales anuncios del cielo. Por ejemplo, él también salvó el pronunciamiento a Daniel con respecto al futuro de la historia de la redención y de la profecía de setenta semanas <em>(Daniel 9).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Gabriel entregó el aviso del nacimiento más sorprendente y más significativo. Sus palabras sobre el niño divino, Jesús, constituyen un resumen de toda la persona y la obra de nuestro Señor y Salvador. La suma parece bastante simple superficialmente, pero la complejidad de cada faceta desafía nuestra capacidad de entender y apreciar todo lo que el ángel le dijo a María. Es verdaderamente impresionante contemplar la obra de Jesús de salvación, Su vida perfectamente justa, Su título de deidad, y Su posición real, todo en el mismo panorama conciso.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Obra Salvadora</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">En primer lugar, el ángel da una indicación preliminar de la misión salvífica del Niño. Sí el nombre de Jesús viene de la <em>Yeshua</em> hebreo, que significa «Jehová salva» <em>(Mateo 1:21)</em>. El Dios del Antiguo Testamento era un Dios salvador, y Su pueblo lo sabía<em> (2 Samuel 7:23; Job 19:25; Isaías 44: 21-23, 45:21; Oseas 14: 2; Joel 2:12-13; Jonás 2: 9).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">En la descripción que hace Lucas de la encarnación, se reitera y subraya el punto de que el Niño Jesús, era el tan esperado Salvador: «Porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor» <em>(Lucas 2:11)</em>; “porque han visto mis ojos [los de Simeón] tu salvación» (Lucas 2:30); “Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de El a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.”<em> (Lucas 2:38).</em> Y más tarde en su evangelio, mientras que la crónica de ministerio de Cristo en Perea, Lucas transmite en propias palabras de Jesús la razón El vino: “Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” <em>(Lucas 19:10).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Vida Perfectamente Justo</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Gabriel hace la simple afirmación de que Jesús sería «Grande». Algunos comentaristas dicen que es mejor traducir la palabra griega que significa «grande» como <em>extraordinario.</em> O podría ser mejor aún sustituir el adjetivo <em>espléndido,</em> <em>magnífica,</em> <em>noble,</em> <em>distinguido</em>, <em>de gran alcance</em> o <em>eminente.</em> Pero esas palabras aún no permiten que hablemos tan emocionados como conviene acerca de la vida de Jesús. La grandeza de Cristo se entiende mejor en relación con lo que el apóstol Juan escribió acerca de Él:</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Pero, aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en El, para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quien se ha revelado el brazo del Señor? Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también: El ha cegado sus ojos y endurecido su corazón, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazon, y se conviertan y yo los sane. Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de Él. <em>(Juan 12:37-41)</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">La segunda cita de Juan del profeta es de Isaías 6: 9-10, cuando Isaías vio la gloria (o grandeza) de Dios. El profeta Isaías sabía que un día Dios enviaría el Mesías, su Hijo, para vivir una vida perfecta entre Su pueblo y para salvarlos de sus pecados <em>(Isaías 7:14, 9: 6-7, 53:4-6).</em> Tuvo una vista previa de la misma gloria de Cristo que los apóstoles fueron testigos y se describe más adelante <em>(Mateo 17: 1-8; Juan 1:14)</em>. Cuando Gabriel le dijo a María que Jesús sería grande, quería decir que Jesús iba a manifestar la misma gloria de Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Título de la Deidad</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">El anuncio de Gabriel también afirma la deidad de Cristo. “Él será llamado Hijo del Altísimo” <em>(Lucas 1:32)</em>. <em>Altísimo</em> era simplemente un título para Dios, lo que indica claramente que nadie es superior de lo que Él es. María y otros Judíos justos estaban familiarizados con ese título, ya que se utiliza en todo el Antiguo Testamento <em>(cf. Génesis 14:18; Salmo 47: 2, 91:1; Daniel 7:18).</em> El equivalente hebreo del término griego utilizado por Lucas es <em>El Elyon</em> «Dios Altísimo.» Este título se refiere a la soberanía de Dios y el hecho de que nadie es superior, más exaltado, o más poderoso de lo que Él es.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Identificar a Jesús como el Hijo del Altísimo es declarar que Él tiene la misma esencia que el Dios Altísimo. “Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas con la palabra de su poder. Habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”<em> (Hebreos 1:3)</em>. Jesús dijo a Sus discípulos: «El que me ha visto, ha visto al Padre» <em>(Juan 14: 9)</em>. Y Él afirmó audazmente a sus opositores, «Yo y el Padre uno somos» <em>(Juan 10:30).</em> Gabriel anunció, y el Nuevo Testamento confirma, sin lugar a dudas de que Jesús era y es digno de su título divino, porque Él es verdaderamente el Hijo de Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>Su Posición Real</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">La historia de Jesús maravillosamente concluye con Su gobierno soberano sobre la tierra y el cielo. La historia de la redención culminará con una gran precisión en el glorioso reinado de Jesucristo en el trono de David sobre la nación de Israel, por el cual Él establecerá un reino terrenal por mil años, seguido de un reino eterno.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando Jesús vino a la tierra como un bebé, Él vino con las credenciales adecuadas para gobernar. Él ofreció Su reino a Su pueblo, pero despreció y rechazó y lo ejecutó. Sin embargo, Cristo regresará en gloria y con la omnipotencia para establecer Su reino<em> (Apocalipsis 19: 1-21: 8).</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Los escritores del Antiguo Testamento, bajo la inspiración del Espíritu Santo, previeron la venida del reino de Cristo. Por ejemplo, David escribe:</h6>
<h6 style="text-align: justify;">Pero yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte. Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que me dijo: “Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. “Pídeme, y te daré las naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines de la tierra.» <em>(Salmo 2: 6-8)</em></h6>
<h6 style="text-align: justify;">En <em>2 Samuel 7:12-16,</em> Dios le dijo a David que él tendría un hijo que reinaría para siempre. Y que el Hijo no era Salomón, sino el Mesías, Jesús.</h6>
<h6 style="text-align: justify;">La Biblia promete que todos los creyentes serán parte del reino de Dios. Aunque Dios nos llevará al cielo a través de la muerte o el rapto, Él nos incluye en el reino milenario. Otros se salvarán durante la tribulación y se volverán miembros del reino. Cristo volverá, juzgará a los incrédulos, y posteriormente, establecerá Su reino terrenal de justicia, paz y verdad. Y una vez que la rebelión final de Satanás y sus seguidores se triture y se hayan enviado al lago de fuego, el Señor establecerá Su reino eterno. Las magníficas palabras de «Aleluya» de Handel describen perfectamente la conclusión: «Él reinará por los siglos de los siglos»</h6>
<h6 style="text-align: justify;">¡Aleluya!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Lucas 1: 30-33 &#8211;<strong>Por John MacArthur</strong></em></h5>
<h5 style="text-align: right;"><em>Adaptado de <a href="http://www.gty.org/products/books/451157/Gods-Gift-of-Christmas-Hardcover"><strong>God’s Gift of Christmas</strong></a> .</em></h5>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>He aquí mi Siervo</title>
		<link>http://eben-ezer.us/he-aqui-mi-siervo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 May 2018 05:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; &#160; Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que ser [&#8230;]</p>
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<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando nuestro Señor tomó sobre sí la forma de un siervo, y se ciñó y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, no desempeñaba un oficio nuevo, porque la vida de Dios es siempre de servicio, de ministerio. Rige para todos porque sirve a todos. Puesto que Él es el más alto, tiene que ser el más humilde, conforme a la orden eterna del reino espiritual.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El ministerio de Jesús era, pues, la revelación de la vida que Dios había estado viviendo desde la eternidad en las profundidades azules del cielo; y si una vez podemos aprender los principios de aquella vida que llenó centenares y millares de hogares de bendición y gozo durante aquellos maravillosos años de ministerio terrenal, tendremos un modelo por el cual podemos formular nuestro servicio a Dios y a los hombres. La vida y el ministerio de nuestro Señor revelaron el ideal de nuestro servicio.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">No hay duda que este pasaje de Isaías se aplica a nuestro Señor. El Espíritu Santo, por el evangelista Mateo, lo refiere directamente a Él, y dice que su significación fue cumplida completamente por aquella vida sin par, que por un breve espacio arrojó su resplandor sobre nuestro mundo (Mat.12:18).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Estas son las cualidades que Jehová nos manda que miremos en el Siervo escogido en el que se deleita su alma: Una modestia divina; una humildad divina; una perseverancia divina.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La modestia de la mejor obra</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Dios está siempre obrando en nuestro mundo, dirigiendo el progreso de los soles, refrescando la hierba con el rocío, dirigiendo el vuelo de los rayos de la mañana y la luz incierta de las luciérnagas, rodeando nuestro andar y nuestro acostarnos. Pero todo este trabajo se hace tan quieta, tan ocultamente, con tanta reticencia en cuanto a su accionar personal, que muchos afirman que no hay Dios.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Adereza la mesa del almuerzo cada mañana para millares, en los bosques y océanos y en los hogares de los hombres; pero se retira antes de que podamos vislumbrar a Aquel a quien debemos todo. Sabemos que ha estado obrando; pero se ha ido sin hacer ruido, sin dejar una huella, dejando sólo el toque evidente de su mano.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Así fue con la obra de Cristo. Puso la mano sobre la boca de los que proclamaban su deidad o anunciaban su fama. Repetidas veces dijo a los que recibían sus favores, que no debían darle a conocer. Se retiró de entre las multitudes que llenaban los pórticos de Betesda, de modo que el paralítico sanado no sabía quién le había sanado. Se quedó el tiempo necesario entre las montañas de Galilea, hasta que sus hermanos le amonestaron. No voceaba, ni alzaba su voz ni la hacía oír por las calles.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esta cualidad es la marca de Dios sobre el mejor trabajo. Sus más peritos artistas no inscriben sus nombres sobre sus pinturas, ni introducen sus retratos entre sus grupos. Les basta el haber dado testimonio de la verdad y hermosura del universo; no desean otra cosa sino revelar lo que han visto en los más puros santuarios de la naturaleza, o en los brillos transitorios de belleza en el rostro humano.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Ganar un alma para Dios; limpiar la cicatriz del leproso; hacer que los ojos ciegos vean; devolver el amado muerto a la madre, a la hermana, al amigo – esta recompensa les basta. Mirar desde la obra cumplida al rostro de Dios; recibir por respuesta su sonrisa; recibir el galardón del Padre que está en lo secreto – esto es el cielo, comparado con el cual las alabanzas de los hombres valen tan poco como sus censuras.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¿Estás seguro, siervo-hermano, de que este es el carácter de tu alma, la cualidad de tu trabajo? Porque si no, si en tu alma secreta buscas agradar la dulce voz de la adulación humana, si abrigas el deseo de publicar los resultados de tu obra en los periódicos o que ellos sean tema de la plática de los hombres, te aseguro que el deterioro está corrompiendo rápidamente tu servicio, así como lo hace la podredumbre con la fruta del otoño.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Ya es tiempo de que te retires a algún sitio solitario, donde el cieno que obscurece las aguas cristalinas de tu alma pueda quitarse, para que de nuevo no reflejen nada sino el cielo con sus profundidades azules y sus millares de estrellas. El único trabajo que Dios aprueba, que es permanente y fructífero, que participa de la naturaleza de Cristo, es el que ni busca ni necesita publicarse. El pájaro está contento con cantar; la flor con ser bella; el niño con desarrollar su naturaleza ante la amorosa mirada de su madre; y el verdadero obrero, con hacer la voluntad de Dios.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La humildad de la mejor obra</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Los tratos más preciosos de Dios han sido con jóvenes pastores tomados nuevamente de entre sus rebaños; con los hijos más jóvenes sin reputación; con doncellas cuya belleza maduraba en la oscuridad de alguna villa entre las montañas. Ha quitado a los poderosos de su trono, y ensalzado a los mansos y humildes. Y así hizo nuestro Señor. Pasó por alto el palacio de Herodes, y escogió a Belén y su pesebre. Rehusó los imperios del mundo y tomó el camino de la cruz. Escogió a sus apóstoles y discípulos de entre los pobres. Reveló sus secretos más preciosos a los niños. Dejó la sociedad de los fariseos y escribas, y gastó sus energías en cañas cascadas y pabilos que humean, con ladrones moribundos, mujeres caídas y paisanos de Galilea.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Una caña. ¡Cuán típica es del corazón quebrantado, abrumado por la pisada del desamor y la tiranía! No hay hermosura en su penacho rojizo. No hay fuerza en su delgado tallo. No hay atracción en el pantano lleno de fiebre donde crece. ¡Y si nadie va lejos buscando una caña, cuánto menos lo hará para buscar una que haya sido cascada por la alegría ruidosa del caballo marino, o por la pisada del campesino. Así se quebrantan los corazones. Demasiado frágiles para resistir la opresión del loco egoísmo y la pisada de la crueldad inmisericorde, sin hacer un sonido se quebrantan, y desde entonces son echados a un lado como una cosa inútil que no merece ni un pensamiento.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¡El pabilo que humea! ¡Cómo humea! ¡Cuán lentamente las chispas siguen la una a la otra a lo largo de sus fibras! ¡cuán impotente es para encender la gasa más delgada en una llama! Tan débilmente arde el amor en algunos corazones, que sólo el que lo sabe todo puede saber que hay en realidad amor allí. Tan espasmódico, tan irregular, tan destituido del poder para encender. ¡Ay lector mío, tú y yo hemos conocido horas cuando no las brasas de enebros, sino el pabilo que humea, ha sido el emblema verdadero de nuestro amor!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El obrero superficial los pasa por alto con prisa ruda. Los pasa con el fin de buscar un objeto que esté a la altura de sus capacidades. ¡Dame –exclama– una esfera en que pueda ejercer influencia sobre almas fuertes, nobles y heroicas! Dame una arena donde pueda trenzarme con enemigos dignos de mi espada. ¡Dame una tarea donde mi acopio de conocimientos pueda ejercerse adecuadamente! Y si fracasa en esto, considera que no ha sido bien tratado. “No haré nada, si no puedo hacer lo mejor”.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¡Qué palabras tan fatuas! Lo mejor, lo más noble, es inclinarse con humildad divina sobre aquellos a quienes el mundo descuida, ejerciendo un ingenio santo, una invención sagrada; haciendo de las cañas cascadas, flautas musicales, o varas para medir la nueva Jerusalén; soplando la chispa del pabilo humeante hasta que casi el que se había acabado en el corazón de un Pedro, enciende tres mil almas dentro de siete semanas después de su extinción amenazada.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esta es también la prueba del verdadero trabajo. ¿Dónde te halla a ti, siervo-hermano? ¿Ambicionas tú una esfera más grande; no queriendo afanarte para explicar el evangelio a los ignorantes; ni interesarte en las constantes recaídas y apostasías de los débiles; ni combatir los temores de los miedosos y faltos de fe; ni componer las perpetuas disputas y querellas de nuevos discípulos; ni ajustar tu paso al de los más débiles y jóvenes del rebaño? ¡Ten cuidado! Tu obra corre peligro de perder su cualidad más noble; el calor está pasándose de la fruta del verano; el tono suave que ama Dios está borrándose de tu pintura; la gracia del día está muriendo. Antes de que sea tarde, vete a solas con Dios para aprender que las almas más nobles a veces se hallan en los cuerpos quebrantados, y la más grande obra a veces emana de las chispas más insignificantes.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><em>La perseverancia divina</em></h4>
<h6 style="text-align: justify;">Aunque nuestro Señor se interesa principalmente con la caña cascada y la mecha que arroja poca luz, Él no es ni la una ni la otra. No desfallece ni se desalienta. En el mundo primitivo las plataformas sucesivas, en las que obraba en la escala ascendiente de la creación, fueron perpetuamente sumergidas por las olas del caos que se llevó de ellas todo lo que les había hecho; pero a través de todo, perseveró hasta que los cielos y la tierra que ahora existen se presentaron vestidos de una hermosura que mereció de los labios del Creador el veredicto: “Es bueno”. Así será en el mundo espiritual. Los siglos que han seguido al supremo sacrificio del Calvario han visto alternativas de caos con cosmos; de desorden con orden; de confusión con la civilización. Pero el Maestro ni una vez se desanimó ni encogió su mano; sino por honra y deshonra persiguió su propósito.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Esto, también, es la cualidad del mejor trabajo. El que emana de la carne está lleno de pasión, furia e impulso. Procura librar a Israel por un espasmo de fuerza que deja a un egipcio muerto en la arena; pero pronto se agota y se retira sin valor y gastado. La renunciación de una empresa iniciada con prisa calurosa prueba que se originó en la energía de la carne, y no en una iniciativa del Espíritu. La perseverancia en medio del menosprecio y dificultades, arrostrando la crítica despiadada y el odio obstinado, siguiendo cuesta arriba o a través del pantano inseguro, es una prueba de que la tarea ha sido dada divinamente, y que el alma ardiente alimenta sus fuerzas de los recursos divinos. Si esta perseverancia te está faltando, considera si tu tarea te fue escogida por el cielo, o si tú mismo la has escogido; si es esto último, abandónala; pero si es lo primero, entonces espera al Señor hasta que tus fuerzas sean renovadas, y tú tampoco serás desanimado, ni fracasarás.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Pero cualidades como ésta, por más excelentes que sean, no pueden valer, al menos entre nosotros, hasta que les haya sido agregada la investidura del Espíritu Santo. <em>“He puesto sobre él mi Espíritu”</em>. En las aguas del bautismo aquella promesa fue cumplida, porque emergiendo el Señor de ellas, los cielos fueron abiertos, y el Espíritu en forma corporal descendió y se posó sobre él. Entonces comenzó su ministerio público. Treinta años había estado contento con la vida oscura y contemplativa de Nazaret; ahora se adelantó en el mundo diciendo: <em>“El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí y me ha ungido para predicar”</em>.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Lo que fue aquella escena en la vida del Señor, lo fue el Pentecostés para la iglesia. Entonces fue ungido para su misión divina entre los hombres; la unción del Santo descansó sobre ella, para ser continuada y renovada al paso que transcurrieron los lentos siglos. Lo que sucedió para la iglesia debe verificarse en la historia de cada miembro de ella. Esta unción es para todos; ha de ser recibida por fe, y es dada especialmente para prepararnos para el trabajo. ¿Has recibido tú tu parte? Si no, estás equivocándote procurando hacer la obra de Dios sin ella. Quédate hasta que recibas esta investidura. ¿La has conocido? Búscala al comenzar cada nueva empresa. No estés satisfecho con cosa menor que el ser ungido con aceite nuevo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Y aún esto no es todo. En las palabras: <em>“Te sostendré por la mano; te guardaré”</em> (Is.42:6), se hace una sugerencia de la cooperación del Espíritu Santo con cada verdadero siervo de Dios. Al empezar nosotros a hablar, cae sobre los que oyen la Palabra. Al dar testimonio nosotros de la muerte, resurrección y gloria de Jesús, él también da testimonio a la conciencia y corazón. Cuando la voz del cielo habla por nuestros labios, el Espíritu Santo dice “Sí”. Así todas las palabras de Dios habladas por nosotros reciben la demostración del Espíritu Santo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Es imposible dar demasiado énfasis a la necesidad de depender, en la obra cristiana, del co-testimonio del Espíritu de Dios. No sólo alivia al obrero de hacer un esfuerzo indebido y agobiante, dividiendo sus responsabilidades con su Socio divino, sino que le comunica poder inconmensurable. Esto es lo que quiere decir el apóstol con las palabras “la comunión del Espíritu Santo”, que significan el “tener en común”. Feliz aquel que ha aprendido tal comunión de propósito y método con el Espíritu divino, que puede derivar la mayor ayuda posible de su cooperación.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Tales son los principios divinos del servicio; y necesitan ser estudiados por cada uno de nosotros, si queremos oír a Dios decir de nosotros, en nuestra medida: <em>“He aquí mi Siervo, a quien yo sustento; mi Escogido, en quien se complace mi alma”</em> (Versión Moderna).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>F.B. Meyer </em></h5>
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		<title>El rocío de Hermón</title>
		<link>http://eben-ezer.us/el-rocio-de-hermon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Apr 2018 03:02:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; Salmo 133 &#160; &#160; A Dios, con la conmovedora condescendencia que manifiesta hacia sus amados hijos para ayudarles a comprender y gozar en mayor medida las ricas bendiciones que desea comunicar a sus almas, le agradó ilustrar muchos de sus preciosos pensamientos, expresados en su Palabra, mediante alusiones a fenómenos de la naturaleza o por otras diversas [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong><u>Salmo 133</u></strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">A Dios, con la conmovedora condescendencia que manifiesta hacia sus amados hijos para ayudarles a comprender y gozar en mayor medida las ricas bendiciones que desea comunicar a sus almas, le agradó ilustrar muchos de sus preciosos pensamientos, expresados en su Palabra, mediante alusiones a fenómenos de la naturaleza o por otras diversas maneras.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Detengámonos a considerar particularmente estas palabras del versículo 3 de este salmo: <em>“Es&#8230; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion&#8230;”</em> Todos conocemos los beneficiosos efectos que aporta a los vegetales la caída de un abundante rocío. Así era regado el bello huerto de Edén, lugar de delicias donde el hombre podía gozar de un frescor moral cerca de su Creador. Desgraciadamente, nuestros primeros padres no supieron aprovechar esa felicidad, esa frescura espiritual que despreciaron para escuchar más bien la voz del tentador, del mentiroso y <em>“homicida desde el principio”</em>.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Amados hermanos, antes de volver a la frase que nos ocupa, digamos algunas palabras sobre este interesante salmo. En figura nos presenta la reunión de los santos alrededor de la bendita persona del Señor. El Espíritu santo revela inmediatamente el pensamiento de Dios sobre tal reunión, diciendo:<em> “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos <strong>juntos en armonía</strong> (o: <strong>en unidad</strong>)!”</em> (v. 1). Dios es, pues, quien declara esto; su corazón se regocija al ver a los hermanos <em>“juntos en unidad”</em> y reunidos alrededor de su amado Hijo, representado aquí por Aarón. ¡Qué pensamiento precioso y solemne! Ojala que siempre llene nuestros corazones cuando, semana tras semana, vamos al lugar que el Señor escogió para hacer habitar su Nombre <em>(cf. Deuteronomio 12:5-28; Mateo 18:20)</em>. Allí Él está presente en medio de sus redimidos.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Tal reunión ¿no constituye el gran privilegio otorgado a todos los hijos de Dios, sobre la base de la unidad del cuerpo de Cristo, según las enseñanzas de la Palabra? ¿No es allí, al estar reunidos con profundo recogimiento alrededor del Señor, donde recibimos refresco para nuestras almas? El Espíritu Santo, representado por el <em>“buen (o precioso) óleo”, hace que nuestros corazones permanezcan ocupados de la preciosa persona de Cristo, nuestro sumo sacerdote (v. 2); entonces el rocío celestial puede derramarse libremente sobre toda la asamblea, así como en el pasado descendía “el rocío de Hermón sobre los montes de Sion”.</em></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En el versículo 2, al óleo se lo califica de <em>“precioso”</em> para señalarnos la virtud del Espíritu Santo, a quien se debe dejar completa libertad de acción, tanto en el culto como en toda otra reunión. De este modo, sin trabas, Él puede dar a conocer a los santos todo lo que concierne a la adorable persona del Señor, sobre quien el Espíritu Santo descendió en forma de paloma, emblema de la pureza intrínseca del santo Hijo de Dios. En este versículo el Espíritu Santo menciona primeramente la <em>“cabeza de Aarón”</em>, símbolo de la autoridad del Señor sobre la Iglesia, que es su cuerpo; siendo Él, glorificado en el cielo, la Cabeza del cuerpo. En consecuencia, la autoridad del Señor se ejerce sobre cada creyente individualmente. Amados hermanos, ¿nos mantenemos habitualmente sumisos a la autoridad del Señor? ¡Que Dios incline nuestros corazones para que ello sea una realidad en nuestra vida!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Luego, el pasaje habla de <em>“la barba de Aarón”</em>, figura de la majestad y de la dignidad del Señor, frente a las cuales nos prosternamos para adorarlo. Seguidamente se mencionan “sus vestiduras”, que nos hablan de las perfecciones y de las glorias de Cristo que, ya ahora, contemplamos por la fe mientras esperamos estar todos juntos alrededor de Él en la gloria, donde lo contemplaremos faz a faz <em>(1.ª Corintios 13:12; 1.ª Juan 3:2-3)</em>. Durante todo el tiempo que estemos en esta tierra, en nuestros débiles cuerpos, bien podemos decir que sólo tocamos <em>“el borde de sus vestiduras”</em>.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">El disfrute de todas estas cosas tan gloriosas, cuando estamos reunidos alrededor del Señor, hará desbordar nuestro corazón de gozo y de agradecimiento al Dios de amor, como también a Aquel a quien envió del cielo para salvarnos y hacer de nosotros sus dichosos hijos. Así, experimentando en nuestras almas la comunión con el Padre y con el Hijo, disfrutaremos del frescor divino, del rocío celestial&#8230; <em>“como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion”</em>. Entonces, hermanos, al salir de la reunión de culto o de cualquier otra reunión, podremos decir, como antaño lo hicieron los discípulos:<em> “Al Señor hemos visto”</em>; y, al igual que lo fue para ellos, nuestro gozo será grande <em>(Juan 20:19-29).</em> ¿Es éste el sentimiento que llena nuestro corazón cada vez que salimos del lugar donde nos hemos encontrado con el Señor? ¿Qué temas ocupan nuestro espíritu durante las reuniones y, particularmente, cuando salimos de ellas? ¿Difundimos alrededor de nosotros el buen olor de Cristo, el perfume de <em>“nardo puro”</em> que hemos vertido a los pies del Señor, como lo hizo María de Betania?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Otra pregunta parece tener su lugar aquí: ¿en qué estado espiritual se encuentra nuestra alma cuando vamos a la santa presencia del Señor? ¿Vamos siempre habiéndonos juzgado y con el corazón ordenado delante de Dios? ¿O vamos al recinto donde está Jesús y quizá nos encontramos allí con amargura en el alma o incluso con animosidad contra tal o cual hermano, o aun con un pecado no juzgado u otro impedimento? Reflexionemos seriamente acerca de todas estas preguntas y que el Señor ejercite profundamente nuestra conciencia, de manera que, cada vez, podamos ir a su santa presencia con corazones realmente en comunión con Él y llenos de un ardiente amor por su Nombre y por todos nuestros hermanos. De este modo no nos privaremos de la bendición especial reservada a sus amados redimidos reunidos alrededor de Él. Entonces podremos decir con sinceridad:</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<blockquote>
<h5 style="text-align: justify;"><em>Henos aquí, Señor, en tu santa presencia,<br />
para unidos gozar tu dulce comunión;<br />
mas, yendo en este erial, sentimos tu ausencia,<br />
ansiando el día aquel de la gran reunión.</em></h5>
<h5 style="text-align: justify;"></h5>
<h5 style="text-align: justify;"><em>¡Qué momento, oh Señor!, para tu Asamblea,<br />
cuando al celeste hogar Tú la introducirás,<br />
y en la fiesta nupcial de cerca ella te vea,<br />
de tu gloria y tu paz sin fin la colmarás.</em></h5>
</blockquote>
<h6 style="text-align: justify;"><em> </em></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Que Dios, quien quiere bendecirnos sin cesar, nos dé la gracia de experimentar, siempre y sin impedimentos, el frescor que el Espíritu santo desea derramar abundantemente sobre nosotros en las reuniones, inundando nuestro corazón del beneficioso rocío celestial, <em>“como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion”</em>. Entonces, se elevarán al trono de la gloria la alabanza y la adoración, el cántico eterno de verdaderos adoradores:</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<blockquote>
<h5 style="text-align: justify;"><em>A Ti sean gloria, honor y riqueza,<br />
la ciencia eterna y la fortaleza<br />
¡Oh Rey de los siglos!, Señor, Dios y Hombre;<br />
la Iglesia te adora, ensalza tu Nombre<br />
Cordero inmolado, por siempre, ¡Amén!</em></h5>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5></h5>
<h5 style="text-align: right;"><em>Hofer E</em></h5>
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		<title>El pozo de Belén</title>
		<link>http://eben-ezer.us/el-pozo-de-belen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Dec 2017 19:53:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Devocionales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; La hermosa historia de los tres hombres que sacaron agua del pozo de Belén es precedida por el relato de las grandes proezas de tres poderosos hombres, los más poderosos entre los hombres de David. No hay datos ciertos que nos permitan asegurar que ellos sean los mismos que los que irrumpieron en las filas de los [&#8230;]</p>
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<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h6 style="text-align: justify;">La hermosa historia de los tres hombres que sacaron agua del pozo de Belén es precedida por el relato de las grandes proezas de tres poderosos hombres, los más poderosos entre los hombres de David. No hay datos ciertos que nos permitan asegurar que ellos sean los mismos que los que irrumpieron en las filas de los filisteos para sacar agua del pozo de Belén. Sin embargo, sí es importante marcar la diferencia entre aquellos grandes hechos y el servicio que fue rendido a David trayéndole agua sacada de dicho pozo.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Adino era el principal entre los capitanes. Su nombre significa <em>“adorno”</em>. Indudablemente, este hombre había logrado para sí una posición elevada y favorecía mucho al rey, pues había vencido a ochocientos de los enemigos de David, de una sola vez (v. 8).</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Eleazar había derrotado a los filisteos en el día en que los hombres de Israel se habían alejado. Con una sola mano se había levantado y derrotado al enemigo, y cuando la victoria estaba asegurada, el pueblo de Israel — que lo había dejado solo frente al enemigo—, <em>“volvió en pos de él”,</em> pero sólo para <em>“recoger el botín”</em>. El Señor concedía así un gran triunfo por medio de Eleazar, gracias a lo cual los israelitas pudieron repartir los frutos de esa gran victoria <em>(vv. 9, 10).</em></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Sama se había hecho famoso porque mientras todos huían de los filisteos que se querían apoderar de un terreno de lentejas, él <em>“se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos&#8230;” (vv. 11,12).</em><br />
Al considerar estos diferentes tipos de conflictos por los que tuvo que atravesar el pueblo del Señor, vemos que hay diferentes formas de servicios. Hay tiempos en los que el Señor llama para atacar las fuerzas del mal, como en el caso de Adino. En otras oportunidades, el conflicto sirve para ganar un botín, como en el caso del día de la victoria de Eleazar. Por último, hay momentos en los que somos llamados a permanecer firmes en nuestro terreno para actuar a la defensiva, tal como la proeza de Sama.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Estos poderosos hechos han sido muy importantes en el tiempo oportuno. Sin embargo, tanto en los días de David como en nuestros días, hay algo que caracteriza dichas acciones: ellas son para beneficio de todo el pueblo y para la gloria del rey. No obstante, cuando analizamos el accionar de los tres poderosos hombres que fueron a sacar agua del pozo y cuál era su objetivo, nos damos cuenta de que se trata de un servicio muy distinto. Si las victorias anteriores, como ya hemos considerado, tenían como objeto la bendición para el pueblo, este conmovedor servicio, en cambio, es realizado únicamente para provecho del rey.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Estos tres poderosos hombres <em>“vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam” (v. 13)</em>. Ellos dejaban el mundo justamente en el día de la abundancia a fin de identificarse con David en el día de su pobreza y reproche.<br />
David estaba en la cueva, y afuera estaba la guarnición de los filisteos ocupando el lugar que antiguamente había sido su hogar.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Él piensa en el pozo que está junto a la puerta de Belén, del cual seguramente había bebido agua en su juventud, y entonces expresa su deseo de beber del agua refrescante del pozo. <em>“¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!”</em>, exclama David. No se trata de un mandamiento que demanda obediencia; tampoco es el llamado a un servicio; es la expresión de su más profundo deseo. Sin embargo, la expresión de este deseo provoca un acto de amor de parte de los suyos, y lo provoca de una manera tal que jamás lo hubiera logrado ningún mandamiento.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Quizá muchos habrían aceptado arriesgar sus vidas para llevar a cabo algún servicio que beneficiara a todo el reino; pero, estos poderosos hombres estaban listos para enfrentar la muerte únicamente a fin de complacer los deseos de David. Ellos irrumpieron en el campamento de los filisteos, tomaron agua del pozo y se la trajeron a David. Este acto de devoción complace el corazón del rey, quien piensa que el Señor es el único digno de recibir tal sacrificio. Por lo tanto, rehúsa beber del agua y la derrama para el Señor.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">En nuestros tiempos, y según los principios espirituales que rigen para los hijos de la luz, quizá sepamos cuándo debemos atacar los poderes del mal o cuál es el momento propicio para repartir el botín del enemigo, o si realmente lo que corresponde es que debamos permanecer firmes a la defensiva ante los ataques contra la verdad. Puede ser que podamos pelear las batallas del Señor, pero, ¿acaso conocemos en profundidad este servicio tan elevado que implica hacer algo sólo para el corazón de Cristo? <em>“¡Quién me diera&#8230;!”</em>, dice David. ¿No hay momentos en los que deberíamos darle algo únicamente a Aquel que ha dado todo por nosotros? Tal como sucedió en Betania, en el día del Señor, cuando algunos hicieron algo por Aquel que había hecho tanto por ellos: <em>“Y le hicieron allí una cena” (Juan 12:2)</em>. Prepararon una cena para Aquel que preparaba una fiesta para el mundo entero. ¿Nos damos cuenta de que poseemos el privilegio realmente excepcional de poder darle a Cristo algo que llene de gozo su corazón?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">¿Acaso María no ofrecía este elevadísimo servicio cuando ella, seis días antes de la Pascua, ungía los pies del Señor con un perfume de mucho precio y los enjugaba con sus cabellos? ¿No estaba ella, ante el odio de los enemigos y las murmuraciones de los amigos, refrescando el corazón del despreciado y rechazado Hijo de David, contra quien, en ese preciso momento, el mundo estaba conspirando para asesinarlo?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Y así como el agua que habían conseguido aquellos hombres fieles era derramada ante el Señor, así también el perfume de María era derramado ante el Señor como olor fragante. Y la casa en la que ellos estaban se llenó del olor del perfume.<br />
La expresión de David, <em>“¡Quién me diera&#8230;!”</em>, ¿acaso no es un débil anticipo del pedido del Señor: <em>“Haced esto en memoria de mí”</em>?</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando respondemos a este pedido, no estamos peleando las batallas del Señor, tampoco repartiendo el botín ni defendiendo la verdad, sino que realizamos algo enteramente para Cristo; es un servicio que ofrecemos para Su corazón, respondiendo a Su amor.<br />
Que podamos comprender mejor qué significa sacar agua del pozo y derramarla ante el Señor para el gozo de su corazón.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6></h6>
<h5 style="text-align: right;"><em>Hamilton Smith</em></h5>
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		<title>Yo soy la rosa de Sarón</title>
		<link>http://eben-ezer.us/rosa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2017 06:33:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir &#160; &#160; &#160; «Yo soy la rosa de Sarón» Cantares 2:1 Todo lo que pueda haber de belleza en el mundo material, Jesús lo posee en el mundo espiritual en grado superlativo. Entre las flores, se considera la rosa como la más fragante; pero Jesús es mucho más hermoso en el jardín del alma que la rosa pueda serlo [&#8230;]</p>
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<p>&nbsp;</p>
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<blockquote>
<h5 class="p2" style="text-align: center;"><em>«Yo soy la rosa de Sarón»</em></h5>
</blockquote>
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<h6 class="p3" style="text-align: justify;">Cantares 2:1</h6>
<h6 class="p4" style="text-align: justify;"><span class="s1">T</span>odo lo que pueda haber de belleza en el mundo material, Jesús lo posee en el mundo espiritual en grado superlativo. Entre las flores, se considera la rosa como la más fragante; pero Jesús es mucho más hermoso en el jardín del alma que la rosa pueda serlo en los jardines de la tierra. Él ocupa el primer lugar como el señalado entre diez mil. Él es el sol, los otros las estrellas. Los cielos y el día resultan oscuros a su lado, porque el Rey, con su belleza, lo sobrepasa todo. <em>«Yo soy la rosa de Sarón»:</em> esta era la mejor y la más inusual de las rosas. Jesús no solo es <em>«la rosa»</em>, sino la<em> «rosa de Sarón»</em>.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 class="p4" style="text-align: justify;">Así como él llama <em>«oro»</em> a su justicia, y añade: <em>«Oro de Ofir»</em>; lo mejor de lo mejor. Él es positivamente hermoso y superlativamente el más hermoso. Tiene una variedad de encantos. La rosa es hermosa a la vista y su perfume agradable y refrescante; así también cada uno de los sentidos del alma —el gusto, el tacto, el oído, la vista o el olfato espiritual— hallan su pertinente placer en Jesús. Aun el recuerdo de su amor resulta agradable. Toma la rosa de Sarón, quítale los pétalos uno por uno y guárdalos en el florero de la memoria, y hallarás, mucho después, que cada uno de esos pétalos ha conservado su fragancia y llenado la casa de perfume. Cristo satisface completamente el gusto más refinado de los espíritus más cultos.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 class="p4" style="text-align: justify;">El más destacado de los aficionados a los perfumes se siente completamente satisfecho con la rosa; y cuando el alma haya llegado a su más alto grado de auténtico deleite, aun entonces se sentirá satisfecha con Cristo. Más aún: estará mejor capacitada para apreciarlo.</h6>
<h6></h6>
<h6 class="p4" style="text-align: justify;">El Cielo mismo no tiene nada que sobrepase a la rosa de Sarón. ¿Qué emblema puede exponer plenamente su belleza? El lenguaje humano y las cosas terrenales son insuficientes para revelar a Jesús. Los más exquisitos encantos de la tierra, todos juntos, reflejan débilmente su valiosísimo carácter. ¡Bendita rosa, florece tú en mi corazón para siempre!</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Spurgeon, C. H</em>.</h5>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El nuevo cántico</title>
		<link>http://eben-ezer.us/el-nuevo-cantico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eben-ezer]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Jun 2017 05:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adoración]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>compartir&#160; &#160; Estimados amigos, es cosa sabida que los cristianos cantan, y con razón, pues, el canto es la expresión de la alegría y satisfacción, y esto es lo que el cristiano tiene más que nadie. Nadie como el cristiano tiene motivo para alegrarse y sentirse profundamente satisfecho y agradecido. Él lo tiene y lo tendrá eternamente, porque ha experimentado [&#8230;]</p>
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<h6 style="text-align: justify;"><img decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-458 aligncenter" src="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/06/img_540f8f6e591a8.jpg?x43915" alt="" width="851" height="314" srcset="http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/06/img_540f8f6e591a8.jpg 851w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/06/img_540f8f6e591a8-300x111.jpg 300w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/06/img_540f8f6e591a8-768x283.jpg 768w, http://eben-ezer.us/wp-content/uploads/2017/06/img_540f8f6e591a8-149x55.jpg 149w" sizes="(max-width: 851px) 100vw, 851px" /></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Estimados amigos, es cosa sabida que los cristianos cantan, y con razón, pues, el canto es la expresión de la alegría y satisfacción, y esto es lo que el cristiano tiene más que nadie. Nadie como el cristiano tiene motivo para alegrarse y sentirse profundamente satisfecho y agradecido. Él lo tiene y lo tendrá eternamente, porque ha experimentado la salvación de Dios y posee la vida eterna.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Cuando Dios hizo al hombre, lo hizo a su imagen y conforme a su semejanza, y lo hizo capaz de sentir fuertes y profundas emociones y también lo hizo capaz de cantar. En cuanto a lo físico, lo dotó de cuerdas vocales, capaz de producir millones de variaciones de sonido, y esto significa una sola cosa, significa que Dios tenía la intención que el hombre fuera feliz y lo expresara cantando, de forma similar como Dios canta según <em>Sofonías 3: 17</em></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4 style="text-align: justify;"><em>“Jehová está en medio de ti, poderoso, Él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”</em></h4>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;">Pero el cantar no es una mera actividad física, es una expresión del alma, porque es el alma la que se regocija y siente gratitud. David el salmista lo expresa de esta manera:</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4 style="text-align: justify;"><em>“Resignadamente esperé a Jehová e inclinose a mí y oyó mi clamor e hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso, y puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos, puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán”</em></h4>
</blockquote>
<h4 style="text-align: justify;"></h4>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Es éste el cuadro perfecto de una conversión genuina. Termina con el convertido cantando una canción nueva, cuyo tema es alabanza al Señor.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Si se trata de una canción nueva, significa que viene a reemplazar las canciones antiguas, y los que verdaderamente se convierten a Cristo, hablan luego que el cambio es tan grande y radical, que necesariamente exige que hable su expresión en canciones nuevas. Les parece ya que las antiguas carecen de todo sentido, pues, de ninguna manera sirven para elevar el espíritu y acercarnos a Dios. La primera vez que se habla del canto en la Biblia, es cuando el pueblo de Israel sale de Egipto, librándose de la opresión de Faraón. Ya libertados y hallándose en la otra ribera del mar Rojo, separados para siempre del gran enemigo y de la vida de esclavitud, tenían mucho motivo para prorrumpir en cánticos de alabanza a Dios, su gran Libertador, pero aquella redención fue típica y alegórica de otra redención inmensurablemente más grande y gloriosa, aquella que efectuó a favor de nosotros pecadores, el Salvador Divino, al entregarse por nosotros en la cruz del calvario. Esta redención es el tema por excelencia de toda la Santa Escritura y el corazón del mensaje evangelístico.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Todo cristiano verdadero es un alma redimida de la esclavitud del pecado y de la opresión de Satanás, pues, Jesús dijo: <em>“Todo aquel que hace pecado es esclavo del pecado”</em>, pero también dijo: <em>“Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” Esta</em> liberación la conoce el cristiano en experiencia propia, y sabe que no es más esclavo del orgullo, del egoísmo, de la avaricia, de los vicios, y de todas las propensiones carnales. Conoce a Cristo como a su Redentor personal, y por eso tiene un nuevo cántico en su corazón. ¿Lo tienes tú amado amigo? El hecho es que hay centenares de millones de seres en el mundo que figuran como cristianos y no han comenzado todavía a cantar el nuevo cántico, el cántico de redención, y es comprensible, pues, ¿cómo podrían cantarlo si no han experimentado la redención todavía?</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Almas tristes son, que están procurando salvarse a sí mismas por medio de rezos y penitencias, por ayunos y abstinencias, por obras buenas y asistencia a sus iglesias. Mil cosas más, pero ninguna seguridad de salvación poseen ni pueden poseer si la buscan por estos medios. Están rogando a Dios que les tenga misericordia y les perdone, y si algo cantan es en tono triste y monótono, porque no es el nuevo cántico que brota espontáneamente y con alegría de labios de almas perdonadas y redimidas. ¿Y qué es lo que les falta?&nbsp; Falta que oigan y crean el mensaje bendito del Evangelio, el mensaje de Salvación que nos trae seguridad y paz, que nos llena de alegría y gratitud, y nos inspira a alabar al Salvador Divino que nos ha mostrado su gracia y bondad. El alma que esté procurando salvarse a sí misma, mediante obras y sacrificios meritorios, y que no entiende que la salvación es obra Divina, efectuada por Cristo en la cruz, y que es conferida por gracia de Dios cuando creemos el mensaje, tal alma no tiene nunca motivo para alabar al Salvador, regocijándose en el conocimiento del perdón y toda bendición espiritual.</h6>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">El apóstol Pablo, escribiendo a los Colosenses dice esto:</h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4 style="text-align: justify;"><em>“La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con Salmos e Himnos y Cánticos espirituales”</em></h4>
</blockquote>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">, pues, es cuando la Palabra de Cristo está morando en nosotros en abundancia, cuando las preciosas y sublimes verdades del Evangelio están iluminándonos y creando en nosotros la fe y la alegría, que tenemos la inspiración Divina para cantar un nuevo cántico. Cuando este cántico está en nuestro corazón, aun cuando no esté en nuestros labios, tenemos con esa sola señal la evidencia que poseemos la salvación de Dios.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Trasladémonos ahora al libro del Apocalipsis, o sea de la Revelación. Aquí es donde se descorre el velo del futuro y se nos revela lo que ha de suceder cuando el presente orden de cosas haya pasado para siempre. Cristo vendrá y comenzará a ejecutar la obra de juicio, juzgando toda rebeldía y toda resistencia a la voluntad de Dios. Su Iglesia constituida por la compañía de pecadores salvados por la gracia de Dios, será llevada a Su presencia. Este magno evento se anticipa y describe en la esfera celestial con 4 seres vivientes y 24 ancianos que rodean el trono, donde en el centro está el Cordero de Dios, el que fue inmolado y volvió a vivir, y delante de Él se postran y cantan el nuevo cántico diciendo: “Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, pueblo y nación. De ellos hiciste un reino; los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra” Este es el tema, el único tema del cántico celestial de redención. Millones de millones de ángeles se unen al coro y exclaman: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” y lo que respecta al tema de seres terrestres debería ser el tema de nuestro cántico todavía. Este tema se aviene muy bien al mensaje del Evangelio que ahora se predica. El Evangelio, que atribuye nuestra salvación exclusivamente a la eficacia del sacrificio del Cordero de Dios, y para nada a los supuestos méritos o dignidad de los salvados.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Piensa amado amigo, tú que te has imaginado que podrás ganar el cielo con tus obras meritorias así llamadas, con tus supuestos sacrificios y actos religiosos. Piensa que, si fuera posible para ti llegar a esa morada de luz en estas condiciones, no podrías unirte al cántico de los redimidos, pues, te verías obligado a decir: “Digno soy yo, porque con mis propios méritos y obras he podido alcanzar esta bienaventuranza”, y cuan ingrata sería esa letra en medio de las alabanzas del cielo, donde toda la dignidad, mérito y gloria se le atribuye el Redentor Divino, quien con Su sangre nos compró.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">Acuérdate que el mensaje del Evangelio se expresa en estas palabras: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” Sin duda si tú eres un pecador salvado por gracia, te hallarás dispuesto ahora a cantar el nuevo cántico, y lo cantarás para siempre. El cántico del cristiano no depende de la felicidad de sus circunstancias, puedan éstas ser muy adversas y aún angustiosas, pero el cristiano canta igual, algunos incluso en medio de las llamas de la hoguera. Así el Apóstol Pablo y su compañero Silas, cuando en la ciudad de Filipos fueron injustamente acusados y echados en la cárcel, después de ser azotados con el cruel azote romano, con la espalda lacerada y los pies en el cepo, pudieron cantar alabanzas a Dios, estimando que era un privilegio sufrir por amor de Cristo. Sucedió entonces que los presos los oyeron, y aun cuando tuvo lugar un terremoto, no huyeron pudiendo hacerlo, pues quedaron cautivos del testimonio de estos ciervos de Dios, y el mismo carcelero corriendo adentro y convencido de la realidad de la fe de ellos, exclamaba: “¿Señores, qué es menester que yo haga para ser salvo?”&nbsp; El feliz resultado fue que se convirtió a Cristo con toda su familia.</h6>
<h6 style="text-align: justify;"></h6>
<h6 style="text-align: justify;">El cántico cristiano ha sido siempre un eficaz testimonio a la realidad de nuestra fe y una religión que no nos inspira a regocijarnos y a cantar las alabanzas a Dios, no puede identificarse con la fe del Evangelio, pues, el Evangelio nos comunica el conocimiento del perdón, de la salvación y de la vida eterna, mediante la fe en Cristo, ¿y no es esto motivo suficiente para hacer brotar el nuevo cántico de labios que nunca supieron cantar una nota de alabanza?</h6>
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<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><em>Andrés Stenhouse</em></h5>
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<h6 align="\&quot;justify\&quot;"></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us/el-nuevo-cantico/">El nuevo cántico</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://eben-ezer.us">Eben-ezer</a>.</p>
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