La colección de lecciones bÃblicas para maestros en español está dividida en 12 Series, cada cual con doce o más lecciones. Aproximadamente 180 temas son tratados en estas guÃas para enseñar la Biblia.
Los hermanos que han producido este material han servido como misioneros en Chile, América del Sur. Parte de sus actividades evangelÃsticas incluÃan la enseñanza de las Escrituras a niños y jóvenes.
Se usa el franelógrafo y otros recursos para hacer que las historias bÃblicas sean interesantes, entendibles, y aplicables a los niños. Don Guillermo McBride y su mujer Señora Doris McBride, ambos ya en la presencia del Señor, prepararon lecciones en español para ser usadas por los maestros en los años 60. Durante años, las lecciones han sido revisadas y expandidas.
Ahora por la maravilla del Internet, usted tiene la oportunidad de acceder al resultado de sus esfuerzos.
Halle usted provecho en las guÃas , también  una herramienta valiosa para alcanzar a los niños y jóvenes de hoy para la gloria de Cristo.
Primeramente, desarrollaremos Serie 6: Milagros
El paralÃtico es sanado

Estudio de parte del maestro: Lucas 5.17 al 26, Marcos 2.1 al 12;
Lectura con la clase: Lucas 5.17 al 26Â Â Â Â
Texto para aprender de memoria— los menores: Hechos 13.38,
Por medio de él se os anuncia perdón de pecados
los mayores: Hechos 13.38
Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados
Introducción
 En los dÃas de Jesús, vivÃa en la ciudad de Capernaum un hombre cuya condición fÃsica era lamentable, pues era paralÃtico. Si hubiéramos ido a su casa, no habrÃa podido recibirnos a la puerta, sino que le habrÃamos encontrado en su lecho. No tenÃa fuerzas para moverse. Al necesitar cualquier cosa, como por ejemplo su comida o su ropa, no podÃa leÂvantarse a buscarla, sino que tenÃa que esperar hasta que otra persona se lo trajera. En este triste estado pasaba los años, recluido e impotente.
Los cuatro amigos
 La condición del paralÃtico era desesperante, pero tenÃa unos buenos amigos, quienes, al saber de la llegada de Jesús, sintieron nuevas espeÂranzas para su mejorÃa. Supongamos cómo llegarÃa la noticia a ellos. Uno, digamos, andando por las calles, se encuentra con otro, y mientras conversan, éste le pregunta: “Oye, ¿acaso has visto a este hacedor de milagros que ha llegado a nuestro pueblo?â€� “Noâ€�, contesta, “¿quién seÂrá?â€� “Me han dicho que se llama Jesús, y son muchos los milagros que está haciendo aquÃ. Por ejemplo, dio la vista a un ciego, quitó la fiebre a una mujer, y lo más sorprendente es que limpió (sanó) a un leproso. En fin, toda Judea está hablando de élâ€�.
“¿Dónde se encuentra este JeÂsús?â€� “Está enseñando en una casaâ€�. “Mira, todo esto me hace pensar en fulano, el paralÃtico, ¿Crees tú que Jesús le sanarÃa?â€� “¿Cómo no?â€� “Bueno, ¿por qué no buscamos a Juan y Jacobo?â€� “Ya está, vamosâ€�. Parten los dos en busca de sus amigos, y luego llegan los cuatro, llenos de entusiasmo a la casa del paralÃtico. Conversan animadamente con él participándole sus planes, y pocos momentos después, salen llevando al hombre en su lecho.
Jesús sana al paralÃtico
Ahora dejaremos al enfermo para trasladarnos a la casa donde está Jesús. Él está enseñando la palabra de Dios, rodeado de tanta gente que las piezas están llenas y aun en las ventanas y puertas no cabrÃan más perÂsonas. De pronto, un ruido en el techo distrae la atención de los oyentes, y mirando todos hacia arriba vemos que poco a poco alguien está haciendo una abertura en el techo. Son los mismos cuatro hombres, de los cuales ya conocemos a dos, pues son los que antes conversaban en la calle. SuÂbieron al techo por la escala de afuera y, habiendo sacado una cantidad de tejas, ahora empiezan a bajar con cordeles el lecho en que yace el hombre paralizado. Cuidadosamente los cuatro lo bajan hasta los pies de Jesús, y Él, conociendo no solamente el deseo de ellos, sino también la necesidad espiritual del enfermo, le dice, “Hijo, tus pecados te son perÂdonadosâ€�.
Estas palabras caen muy mal en la mente de los fariseos que están presentes, pues como saben que sólo Dios puede perdonar pecados, les parece que Jesús está blasfemando. ¡Cuán grande tiene que ser su sorpresa cuando Él, conociendo sus pensamientos, les pregunta, “¿Qué es más fácil, decir al paralÃtico: Tus pecados te son perdonados, o deÂcirle: Levántate, toma tu lecho, y anda?â€� Entonces para manifestar que en su palabra hay poder, Jesús se dirige al enfermo, diciendo: “A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casaâ€�. Se levanta aquel, que momentos atrás estaba sin fuerzas, y libre de sus pecados y su enfermeÂdad, se va a su casa alabando a Dios.
Aplicación
La parálisis simboliza la impotencia del pecador, pues el paralÃtico no podÃa hacer nada, ni tampoco podÃan sanarle los médicos. Únicamente por la visita de Jesús a su pueblo y la bondad de sus amigos pudo recoÂbrar la sanidad. De la misma manera, es por la visita de Jesús a este mundo donde obró en bien nuestro en la cruz, que podemos conseguir la salvación. Lo que hicieron los cuatro amigos, es lo que Dios espera que hagan todos los creyentes, es decir, llevar a los pecadores al Salvador.
Preguntas
¿Qué enfermedad tuvo el hombre de esta lección?
¿Cuántos amigos lo llevaron a Jesús?
Puesto que encontraron mucha gente, ¿cómo introdujeron al enferÂmo en la casa?
¿De qué manera tipifica la parálisis al pecado?
Según las palabras de Jesús ¿en qué lugar tiene Él poder para perdonar los pecados?
Figuras para clase con niños
Otra opción